Esas fueron las "sabias" palabras del funcionario de gobierno y aún Director de Comunicación Social de la XIII Administración.

Peninsular Digital … ¿Me la pela?

El Peninsular Digital me la pela”… esas fueron las “sabias” palabras del funcionario de gobierno y aún Director de Comunicación Social de la XIII Administración HÉCTOR MIRANDA hacia un servidor, en señal de supuesta  “fuerza” contra la empresa para la que escribo.

Pero, estimado lector… antes que dé mi punto de vista ante dicha situación, sin duda alguna, usted debe enterarse de la historia completa, para que saque sus propias conclusiones y pueda emitir su sano juicio hacia quien debiera ser en este caso, un funcionario de gobierno “atento y cercano a la ciudadania”; no por qué yo lo digo, sino por que así lo dio a conocer la Presidenta de Los Cabos JESÚS ARMIDA CASTRO GUZMÁN en su programa de los cien días, mismo que de manera textual dice lo siguiente: “El Plan 100 Días Cerca de Ti, enmarca las acciones prioritarias de la XIII Administración (…), que tiene como objetivo primordial mejorar la atención del Gobierno Municipal a la ciudadanía en todos los rubros.” ¿Qué tal? La misma Alcaldesa lo dice en su programa de cien días.

Comencemos con el relato… hace algunos años, un joven español llamado FERMÍN ZARAZÚA buscaría mejor suerte en nuestro país; específicamente en Guanajuato. Al paso de los años, y con muchos esfuerzos, logró formar una pequeña empresa familiar, así como casarse con una hermosa mujer, misma con la cual procrearía 12 hijos, (8 hombres y 4 mujeres).

Bien, de esos doce hijos, once lograron hacerse de una buena vida y una familia. Solo uno, se quedó en casa de sus papás (Guanajuato); esto, incluso  con un matrimonio y tres hijos. A pesar de que todos aquellos jóvenes se fueron a vivir o realizar sus respectivas vidas, a diferentes partes de la República, entre ellos mi padre, quien buscó suerte en un virgen estado llamado Baja California Sur, mis tíos se frecuentaban, charlaban y bromeaban sobre uno de ellos: TRINIDAD ZARAZÚA (mi tío) mejor conocido como “Don Trini”, quien era el único que nunca había salido de Guanajuato. En aquellas reuniones recuerdo que mi papá les decía a mis tíos “El día que Trini me venga a visitar a Los Cabos será por dos razones: la primera, porque se sacó la lotería; o bien, la segunda: por que Los Cabos cayó muchos escalones, y se volvió un destino al alcance de familias como la de mi hermano Trini”. Esas palabras me marcaron para siempre, a pesar que no me las dijo directamente a mí.

Pues en noviembre 2018, recibo llamada telefónica para enterarme que mi tío Trini y su familia encontraron un hotel, una oferta o bien una estancia con todo incluido para poder disfrutar de Los Cabos, y peor aún, con todo respeto, al alcance de mi tío TRINIDAD ZARAZÚA y su familia. Mi tío fascinado me dice “mijo, te espero en el Hotel Villas del Palmar, para que me lleves a conocer Los Cabos, y de paso ´joder´ a tu padre sobre mi viaje a este lugar, que decían nunca podría pagarlo (sobra decir, que jamás entre en detalles sobre la economía en Los Cabos, Hoteles “Gran Turismo”, “Plan Europeo”, “Todo Incluido”, que si 2008, que si LUIS ARMANDO DÍAZ  y sus invasiones, que si ARMIDA CASTRO y sus múltiples errores); el escucharlo feliz me hacía sentir bien como sobrino.

Llegada la hora, fui a recoger a Don Trini al Hotel Villas del Palmar; en lo personal, ya había ingresado a ese hotel en par de ocasiones, (ambas a las oficinas de Tribuna Digital), por lo tanto, me sabía el camino hacia el lobby, así como la ubicación de la redacción de dicho medio.

Durante el gran abrazo que se pueden dar sobrino y tíos, así como primos que no se veían en años… Don Trini le dijo a su familia “vamos a cambiarnos y lavarnos los dientes (…) ahorita regreso sobrino”; conociendo el hotel un poco, me senté en una de las mesas que se ubican en la plaza del hotel, misma que daba hacía la puerta de Tribuna Digital. Lo anterior, por qué ya me habían dicho que era la nueva ubicación de la Dirección de Comunicación Social o así lo parecía, ya que ÁNGEL MORA ROJO daba instrucciones desde allí al “Director” de dicha dependencia HÉCTOR MIRANDA ya pasadas de las seis todos los días, según fuentes al interior de la administración.

Y cuál sería mi sorpresa… ¡apareció HÉCTOR MIRANDA! con su peculiar forma de caminar, rumbo a la oficina de Tribuna Digital; lo malo para él, (excelente para mí) era que tenía que pasar justamente frente a mí, para poder llegar a la oficina de su jefe”.

HÉCTOR MIRANDA: Qué ondas, ¿andas de OPC o qué haces aquí?

Yo: No, vengo por mi familia, vienen del interior. ¿y tú…? ¿Qué haces aquí? (Era obvio que ya sabía… pero el morbo de ver su rostro y, ver qué me decía eran mucho)

HÉCTOR MIRANDA: pues voy para allá (señalando hacia un lugar totalmente opuesto a la oficina).

Yo: Ah bueno… ¿y cómo van las cosas? (Pregunta de rutina y cortesía)

HÉCTOR MIRANDA: Te puedo decir que el Peninsular Digital “Me la Pela” (haciendo el tradicional ademán mexicano; por cierto recordándome un poco, al que hiciera NARCISO AGÚNDEZ en el congreso golpeándose el “conejo” del brazo).

Yo: ¿Si?

HÉCTOR MIRANDA: Si… al “otro” que teníamos golpeando ya lo calmamos.

Yo: ¿al otro? ¿Quién?

HÉCTOR MIRANDA: Jorge Castañeda, no tenía espacio donde dar noticias y yo le voy a prestar las instalaciones de mi medio (RADIO OPCIÓN) y, con eso queda calmado.

Yo: Por cierto, ¿no era mejor ser proveedor que ser parte del ayuntamiento?

HÉCTOR MIRANDA: No, la radio quedará a cargo de mi socia; yo merecía estar en la Dirección de Comunicación Social, fui el único medio que le abrió los micrófonos a la señora, cuando nadie la pelaba, y eso ella lo reconoce.

Yo: A Ibarra también le diste juego, me acuerdo…

HÉCTOR MIRANDA: A todos les di juego, muchos pensaban que sería ÁNGEL MORA el Director de Comunicación, pero ya ven donde está, el es director de Tribuna, nada que ver con tus compañeros y sus notas, que por cierto ya se han ido acercando algunos para trabajar de la mano con la administración.

Yo: Pues, como medio no hemos recibido llamada para una reunión.

HÉCTOR MIRANDA: No mi estimado, los tenían mal acostumbrados ,,. se tienen que acercar conmigo a las oficinas, nosotros somos gobierno, y los medios los interesados.

Yo: recuerda que los nuevos son ustedes, no los compañeros, las administraciones pasan y cambian cada tres años, los medios de comunicación siguen… hasta en la primaria el alumno nuevo se presenta ante sus compañeros.

Segundos después estimado lector, le entró una llamada de su “jefe”, por qué lo único que dijo fue: “si… ya estoy aquí, ya voy para allá”; y así, se retiro nuestro flamante encargado de la buena comunicación Gobierno-Ciudadanía.

Vuelvo a constatar algo, les llegó el poder sin saber cómo manejarlo, la prueba de la conversación con HÉCTOR MIRANDA, por cierto, la primera desde que asumió el cargo; (la última fue en trincheras diferentes, él era el encargado de su noticiero en Radio Opción y un servidor Presidente de un partido político en Los Cabos; en aquellos ayeres HÉCTOR MIRANDA quería que hablara bien de ERNESTO IBARRA MONTOYA, lo cual no tenía por qué hacer) es un reflejo de las cabezas en dicho ayuntamiento. Yo no tenía idea de lo que había afectado dicha posición a nuestro actual Director de Comunicación Social de Los Cabos… pero lo que si me queda claro son seis cosas:

  • HÉCTOR MIRANDA sigue recibiendo órdenes desde Tribuna Los Cabos, a cargo de ANGEL MORA como decían las fuentes.
  • HÉCTOR MIRANDA con su frase “Peninsular Digital me la Pela” muestra su pequeñísimo oficio político.
  • Exhibir a un compañero como JORGE CASTAÑEDA y decir “ya lo calmamos por qué no tenía donde trabajar, y ahora le daré espacio en mi radio” no habla bien de su ética entre medios y él.
  • Existe un conflicto de interés en lo que se refiere a él y su medio de comunicación por internet Radio Opción.
  • Villas del Palmar nos está llenando el destino de turistas con poco poder adquisitivo, que no salen a gastar nada (Lo se, por mi tío Trini)
  • Que si mi tío TRINIDAD ZARAZÚA no hubiera venido a Los Cabos, está Columna no existiría.

Recuerde que todos estamos sobre un tablero de ajedrez… y, sabiendo mover nuestras piezas, no hay de qué preocuparnos ¡Que comience la partida!

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