No se trata de una película de ciencia ficción, o de presagios apocalípticos.

Pandemia, ¿estamos preparados?

La amenaza de una pandemia provocada por un virus que podría acabar con la vida de cientos de millones de personas es una realidad hoy. Para los científicos que estudian estos fenómenos, es solo cuestión de tiempo para que ocurra. Y por ello existe gran preocupación en la comunidad médica internacional.

Al poner en cuarentena a una ciudad completa de 11 millones de habitantes en China, nos podemos dar una idea del nivel de gravedad del problema con el que están lidiando las autoridades sanitarias de aquel país. Se cree que la ciudad de Wuhan, es donde se originó esta nueva epidemia provocada por el coronavirus y todo mundo está en espera de ver cómo evoluciona este nuevo virus antes de lanzar la alerta sanitaria global.

Cuando ocurrió la epidemia del A/H1N1, en 2009, conocida también como fiebre porcina, originada en nuestro país, se tomaron medidas que pudieran parecer extremas en aquel tiempo, pero la alarma no era gratuita, ese mismo virus, en 1918 mató en un solo año a más de 50 millones de personas, en varios países del mundo. La Organización Mundial de Salud- OMS- aquel año calificó esta pandemia en nivel 5 en una escala del 1 al 6.

Estamos enfrentando virus que son desconocidos, especialmente aquellos que pasan de los animales a los seres humanos y para los cuales nuestro organismo no tiene defensas naturales. Y tampoco hemos desarrollado medicamentos que resulten efectivos para salvar la vida de los infectados. Es por ello por lo que su tasa de mortandad puede ser altísima, y aunque logremos desarrollar mecanismos de defensa y nuevos medicamentos hemos visto que los virus pueden mutar de forma impresionante en muy poco tiempo volviéndose más resistentes.

Hoy, guardadas todas las proporciones, estamos frente a un escenario similar al de 2009 y de nueva cuenta, tenemos que evaluar seriamente que tan preparados se encuentran nuestros sistemas de salud, tanto públicos como privados para manejar con rapidez y eficiencia una crisis sanitaria de esta magnitud.

En Baja California Sur en general y Los Cabos en particular, se ve difícil que estemos a la altura, para dar la respuesta que demanda una situación de estas características.  Y eso es un error que puede costarnos muy caro.

San José del Cabo y Cabo San Lucas, son dos ciudades que están muy lejos de considerarse salubres, los tiraderos de basura al aire libre, los derrames frecuentes de aguas negras e incluso el riego que se realiza a los lujosos campos de golf, supuestamente con aguas tratadas, así como el hacinamiento de personas en las invasiones, nos pone en una situación muy comprometida.

Como sociedad hemos sido omisos y negligentes frente a esta insalubre situación y las autoridades de los tres niveles de gobierno permanecen ajenas a la problemática, muy poco se hace realmente para erradicar esta condición.

Si la situación de esta nueva pandemia empeora, estaremos metidos en serios problemas. Es urgente que se informe oportunamente a la población de cuáles son los riesgos y los síntomas que presenta el nuevo virus y se disponga de las medidas sanitarias correspondientes.

Con el ánimo de no provocar pánico, las autoridades están actuando de forma indolente. La detección oportuna de los casos de infección puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, y tomarse en consecuencia las medidas de contención adecuadas.

Estamos a tiempo. Pero no preparados para enfrentar una crisis sanitaria.

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