Lo que jamás hubiéramos imaginado, diez años antes, ha ocurrido

Un panteón llamado BCS

Los aproximadamente 15 muertos del fin de semana pasado no hacen mella en el optimismo de nuestro gobernador, “ mayoritariamente es entre ellos” dice el vato,  lo cual me hace suponer que cuando los sicarios del crimen organizado enfilen sus armas contra un ciudadano equis que va pasando, o disparen ráfagas contra hogares de familias comunes y corrientes, entonces si estarán prestos a actuar y por fin sacarse de la manga esas estrategias chingonsonas del que sí sabe como hacerlo; mientras tanto, Valemón, pescuezo de caguama, sigue acumulando pellejo en ese prepucio que tiene por cara y el secretario general sigue sumido para la foto oficial. Mientras tanto también los ciudadanos de a pie, los que no nos desplazamos en convoys de suburbans con escolta y a los que SI nos obligaron a quitar los polarizados de los carros tenemos que vivir con el jesús en la boca cada que salimos al oxo o vamos por los plebes a la escuela.

Que estemos a punto de llegar al primer lugar de homicidios por encima de Colima y Guerrero no le quita el sueño a nuestro bebesaurio, optimista como todo buen gordo, espera que pase algo, no sé, una luz cegadora, un disparo de nieve y que todo se arregle solo; que los cárteles tengan un arrebato ético y se arrepientan de luchar unos contra otros, o bien, resuelvan su disputa de forma más civilizada, como en una partida de ajedrez o en un juego de changai en el Piojillo, cosas muy probables cabe destacar. Pudieran acudir a la COFECE también para pactar una competencia leal y equilibrada, que no sean los cuernos de chivo sino la mano invisible la que diga quien es quién en materia de psicotrópicos, canabinoides y metas.

Desde luego que ese “es entre ellos” sólo nos lo tenemos que tragar los sudcalifornianos, porque a gobiernos como el de Estados Unidos que si procuran la seguridad de sus ciudadanos,  esa teoría de la selectividad criminal del enemigo les vino bastante guanga, -arriba Juárez!-, pues emitieron la alerta para viajar a Narco San Lucas y San José del Narco, lo cual según declaraciones de la Asociación de Hoteles de manera inmediata significó la cancelación de 35 mil reservaciones, lo cual implica dejar de percibir 13 millones de dólares en hospedaje, más la derrama que se genera en los demás servicios turísticos como restaurantes, bares, taxis, pedofilia, etc.

Lo que jamás hubiéramos imaginado, diez años antes, ha ocurrido, la violencia se ha normalizado en este otrora estado donde la tranquilidad hasta gorda caía; ya no espantan los asesinatos, la tronazón de las armas, las patrullas y ambulancias volando por las principales arterias de la ciudad, desde luego que además de estos crímenes se han recrudecido los asaltos, robos de auto, a casa habitación, es un estado sin orden, sin ley, sin autoridad, y sin autoridad me refiero a sin autoridad en la práctica y en lo moral, porque para andar firmando acuerdos de cooperación chaqueteros y salir en la foto para eso si  sobran autoridades. Se institucionalizó la violencia, los ajustes de cuentas y las muertes son consistentes, el discurso del gobierno minimizando el problema y repartiendo culpas a la ciudadanía se mantiene constante; de igual manera se institucionalizó la corrupción, o al menos la complacencia de los cuerpos policíacos ante tal fenómeno, las amenazas y señalamientos de complicidad en las narcomantas desafían sin pudor alguno a las autoridades que callan impávidas o salen del paso mediante silogismos y juegos de palabras que a nadie dejan satisfecho.

Mientras danzan los millones en la enésima remodelación del malecón, no hay cámaras de seguridad en la ciudad, los policías tienen sueldos de hambre y la habilitación de los espacios y equipos forenses del “nuevo” sistema de justicia penal brillan por su ausencia, la mitad de los policías no pueden portar armas porque no pasaron los controles de confianza, y uno no puede dejar de pensar en cuánta lana genera el mercado interno, cuánta droga se consume en el estado para que estos grupos lleven por lo menos cuatro años financiando esta guerra, pagando sicarios, armas, casas, autos, pagando autoridades, no se ve que esto tenga un fin muy próximo, por lo menos no es el interés de las autoridades, hasta que Los Cabos se vuelva un destino turístico fantasma como le pasó a Acapulco, o maten a una persona que sí valga, porque ciudadanos, abogados y custodios no parecen ser importantes.

Mientras tanto, para las asociaciones de padres de familia y demás guardianes de las buenas costumbres el problema de las adicciones no les parece tan delicado como que haya gays, no se ve que se manifiesten por la integridad física y mental de los niños y jóvenes, al parecer solo les preocupa la integridad anal de las nuevas generaciones, porque si hay tanto muerto es porque hay mucho dinero, y si hay mucho dinero es porque se consume mucho, y seguramente que nuestros jóvenes y alguno que otro chavorruco son los que se están atascando toda esa mierda;  quizá sea parte de la conciencia hipócrita albiazul que tanto los muertos como los gays no son problema mientras “sea entre ellos”. CMD, CMDD.

Salmo responsorial: “allá ellos”

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