Sin invitación llegaron al aeropuerto

Ibarra: la foto

Sin invitación llegaron al aeropuerto. El evento era de morena, no del PT, gracias a sus caprichos y a las componendas del grupo Los Cabos y Mercedes Maciel con el poder no fueron en alianza local, por el contrario, le están haciendo el trabajo sucio al PAN de dividir el voto opositor, pero aún así, se apersonaron sin pudor alguno para tomarse la foto con el PG.

De ello solo sacaron una foto del candidato del PT a la alcaldía de Los Cabos, Ernesto Ibarra. Andrés Manuel va en su vehículo saliendo del aeropuerto recargado sobre el asiento, mientras un desesperado y cara dura Ernesto Ibarra le sostiene la mano parado abajo del vehículo. El rostro del candidato a la presidencia de la república denota cierta sorpresa, pero sobre todo, cierto desdén. A eso vino Ibarra, a buscar esa lamentable foto que solo exhibe su miseria como político, como ser humano. El Dr. Ibarra, el ególatra, el fanfarrón, el que llegó a amenazar periodistas cuando fue diputado local, guarura de por medio, obvio, el que llamaba ladrón a Narciso Agúndez a pecho abierto desde la tribuna del Congreso, el que hace unas semanas decía que Meade era lo que el país necesitaba, ahora limosnea apoyo a sus enemigos para lograr sus aspiraciones personales. Un tipo intransigente, déspota, exageradamente ignorante para ser profesionista, ahora se arrastra entre partidos, entre sus otrora enemigos para lograr ser presidente municipal de Los Cabos, o al menos eso dice, porque la verdad es que solo está de palero beneficiando a quien dice aborrecer.

Preferiría seguirlo viendo déspota y egocéntrico, en esas actitudes malsanas todavía existe cierto orgullo, cierta dignidad; es doloroso comprobar en la figura de Ernesto Ibarra el envilecimiento del ser humano, perder la decencia, el decoro y creer que nadie lo ve, que está bien. Esa es la gran perdición de los políticos, pensar que son los más inteligentes, que son más inteligentes que la gente, como ese rey, que se mostró desnudo ante la gente creyendo que vestía una tela única que solo los inteligentes podía ver. Ellos inventan pretextos, justificaciones, -razón de estado le llaman los más cínicos-, acomodan el mundo a su conveniencia, eso creen, porque el mundo es lo que es, pero la verdad es que todos los vemos desnudos, mostrándose tal como son, miserables capaces de cualquier cosa en los desvaríos del poder, mienten, fingen, se arrodillan de una manera obscena, impúdica, con tal de llegar al poder. ¿Y qué piensan? ¿Que haciendo las cosas así la gente les tiene respeto? No, para nada. Nadie se los dirá en su cara, pero la gente llana tiene más dignidad, y lo que dicen es: mira ese, cuántos huevos tuvo que lamer para llegar ahí, al que bien le va, porque con un buche de astringosol quizá te puedas quitar el mal sabor de boca, pero el que tuvo que entregar a la esposa, a la hija, o dar las nalgas o andar de mayate para llegar, de dónde les viene la soberbia y la dignidad a esos, a esos que antes de llegar llamaban jefe a su superior como vil Godínez lambiscón, de dónde les vienen las ínfulas a esos. Creen que no nos damos cuenta, pero sí nos damos, se creen muy vivos, pero no lo son.

En una de las mejores películas en la historia del cine nacional, Ánimas Trujano, el protagonista del mismo nombre aspira a ser el mayordomo del pueblo, pero para serlo debe de invitar a una gran fiesta el día del santo patrono, cuando su hija queda embarazada del hijo del hacendado, éste roba el bebé y se lo vende al abuelo paterno, con ese dinero gana la mayordomía y hace un gran banquete para todo el pueblo, sin embargo, sabiendo la manera de cómo obtuvo el dinero, nadie del pueblo acude al festejo, quedándose solo sentado a la cabeza de la gran mesa con el banquete servido. La gente ve, la gente sabe, y algunas veces castiga.

La foto de Ibarra sintetiza lo peor de nuestra política y lo peor de nuestra pobre humanidad, qué piensa hacer Ibarra con esa foto, ¿exhibirla como un gran logro como si todos no supiéramos el vergonzoso papel que está jugando? Esa foto refleja lo que no se ve en los spots, es el retrato de un Dorian Grey, y no por las pantimedias que regaló, sino por la imagen wildeana de un ser decadente que se resiste a aceptar la realidad, que vive en una mentira, y que cuando esa imagen se revela, como se revela en esa foto, queda al descubierto la horrible humanidad de un ser abyecto, sin pudor, sin amor propio ni decencia alguna.

Es una foto infame, dolorosa para quienes creemos todavía en la dignidad humana, nauseabunda para quienes queremos que la forma de hacer política cambie; si estás en contra del Ernesto Ibarra, no le digas que existe este texto, si lo conoces y lo aprecias, si aprecias a su familia, muéstraselo, quizá todavía este a tiempo de recuperar algo de dignidad y de salvar su alma. Ningún cargo vale la pena.

Salmo responsorial: el que a hierro mata, a hierro muere…

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