En Baja California Sur nadie representa mejor a su partido que Edmundo Salgado

El síndrome PRI-Mundo: the walking dead

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En Baja California Sur nadie representa mejor a su partido que Edmundo Salgado; es un fenómeno curioso, y si lo pensamos bien, hasta un poco inquietante, perverso. Es impresionante ver esa simbiosis siniestra que se da entre el líder tricolor y su partido, lo cual no deja de sorprender y también de generar cierto temor; parecieran existir ciertos avatares sobrenaturales que obran para que se de este fenómeno tan extraño, es como si se concentraran de nuevo todos los males en la Caja de Pandora y se encarnaran en un ser humano.

La figura de Edmundo Salgado delinea perfectamente lo que el PRI es en Baja California Sur; lo que resta de su presencia física, casi fantasmal, representa la condición del PRI en el estado. Ver a Salgado es ver a toda la clase política priísta y lo que han hecho de su partido en un solo parpadeo, en su presencia se sintetiza la esencia, el pasado, y lamentablemente para su militancia, pareciera ser que también el futuro de este partido.

La condición física de Edmundo Salgado es un claro ejemplo de la condición del PRI, ese cuerpo sin vigor, la mirada extraviada durante las ruedas de prensa, su presencia física pero prácticamente inerte por momentos, el discurso anquilosado que se extravía cuando quiere tocar la modernidad concentra la visión de quienes dirigen y manotean y se reparten el PRI en la entidad, ante la mirada impotente de una militancia que sostiene sobre sus hombros el peso muerto de sus líderes y figuras políticas, que defienden con la poca dignidad que les dejan sus candidatos y autoridades en esa orgía de acuerdos y cuchupos donde le venden su alma, y la del partido, al diablo.

Mientras al PRI se le acaban los recursos y a su dirigente el oxígeno, sus ex candidatos, ahora nuevos ricos, se dedican a regentear los negocios inmobiliarios y demás que les quedaron a su paso por la alfombra roja priísta, para volver desde luego en el próximo proceso electoral a reclamar de nuevo una oportunidad de sentarse a la mesa a negociar el futuro del PRI en Baja California Sur.

¿Quién sostiene a Edmundo Salgado en el PRI? Seguramente una mente más arcaica y perversa aún; ¿quién paga el oxígeno para que Salgado dé esos tristísimos, cuando no grotescos, vodeviles que llama ruedas de prensa? Seguramente quien lo tiene ahí como un desdentado can cerbero cuidando sus intereses; Salvo que el INAPAM ya se haya integrado como un sector más del PRI no veo porqué se permite esta situación tan lastimosa para todo mundo. Los walking dead, ni terminan de morir ni se renuevan, solo caminan con ese hedor de medio muertos, el cambio más audaz del priísmo es quitarse el bigote o dejarse la barba, con eso creen que están reinventado el país y las instituciones que así como se jactan haberlas creado, también les corresponde el mérito de irlas destruyendo hasta no dejar piedra sobre piedra.

Esa figura senecta y trastabillante, ese discurso fantástico y delirante que habla de realidades ajenas al diario vivir de los mexicanos y los sudcalifornianos, ese es el espíritu del PRI encarnado en su dirigente. En las oficinas del PRI se respira la decadencia, con poca vergüenza y muchos menos argumentos, Salgado sale a defender no a su partido, sino a las figuras de su partido que son a la vez sus propios verdugos, sin argumentos ni sentido común, fuera de la realidad. Institucionales hasta cuando son oposición, el Primundismo y sus testaferros son incapaces de solidarizarse con la ciudadanía, con sus necesidades aunque sea manifestándose como partido al respecto de los temas de interés público, de las necesidades de la gente, la única interlocución que conocen es vertical, no existe una realidad horizontal donde volteen a los lados y puedan ver hombro a hombro a la gente, ponerse en sus zapatos y ser portavoz de sus demandas. No tienen la capacidad ni el interés de reconocer las necesidades de la gente, los yerros del gobierno y fijar una postura, solo los mensajes de arriba, los que bajan por la cadena vertical hacen eco en sus oídos y ahí si salen furiosos a defender lo indefendible. Tímidos y medrosos de participar en el debate público, para señalar atropellos y pifias del gobierno y ayuntamientos, pero buenos para envolverse en la bandera y arrojarse al vacío con tal de convencer a la ciudadanía que está bien, solo que se siente pobre porque no sabe interpretar las cifras macroeconómicas.

La eutanasia está siendo reconocida cada vez más en todo el mundo como una forma de terminar con el sufrimiento y las condiciones inmorales e indignas en que vive una persona y los que lo rodean; la eutanasia política debiera ser considerada igual manera como una forma de terminar con el envilecimiento de personas que ya no tienen nada que aportar a la vida pública del estado, teniendo en cuenta desde luego que entre los miembros gangrenados que contaminan y ponen en riesgo la salud del cuerpo existen mucho jóvenes de edad, pero que en realidad son de pensamientos aberrantemente arcaicos, son esos viejos espíritus del mal que vienen a darle vida a este especie de Mumra Salgado, que lo descongelan y desfibrilan para que pelee sus batallas perdidas ¿Quiénes son estos mozalbetes antropófagos y siniestros que se parapetan en los despojos de su dirigente? Ustedes saben, los han visto una y otra vez deteniendo a Salgado en las ruedas de prensa, ahí están, en las fotos detrás de él.

Ahora sí, como dice Monterroso; “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”, vestía zapatos crocs, camisa polo y sweater anudado al cuello, pero todavía estaba allí.

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