Por fin, gracias a Dios, Andrés Manuel se comienza a mostrar más conciliador con el sector empresarial.

Hora de cambios

Por fin, gracias a Dios, Andrés Manuel se comienza a mostrar más conciliador con el sector empresarial. Esta semana se ha reunido con líderes de ese sector ¡Qué bueno! Nos urge contar con un presidente que genere confianza a todo el mundo y que dé certeza sobre el rumbo que lleva el país.

Su cruzada contra la corrupción encontrará más aliados, si concilia con los actores productivos, acuerdos para calar hondo en erradicar las prácticas gubernamentales deshonestas, que tanto daño han causado al sector privado. Debemos todos, contribuir para erradicar los esquemas de corrupción que se han fomentado en el país por décadas, y de los que se han visto beneficiados funcionarios inescrupulosos de todos los partidos políticos. La patente de la corrupción no es exclusiva del PRI y del PAN, los otros organismos políticos la comparten alegremente.

En medio de la vorágine de violencia desatada por las organizaciones criminales, el país requiere que se den muestras de optimismo. Un optimismo real, no ficticio, que ayude a recobrar la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros y que contribuya a conjurar al fantasma de la crisis y saque del estancamiento a la economía mexicana. Obrador hace un esfuerzo sincero para esto, pero la brutalidad y la barbarie se le imponen y lo rebasan.

Los discursos incendiarios del presidente, las diatribas contra sus enemigos reales e imaginarios solo enrarecen el ambiente político, y acrecientan los temores en aquellos que están pensando invertir en México.

En estos tiempos se requiere enfocar la atención en presentar propuestas económicas con mayor sustancia, informar, por ejemplo, cómo le está yendo a nuestros agricultores. En que van los programas de apoyo a las PYMES, como se espera aumentar las exportaciones no petroleras, cuales son las medidas que se piensan implementar desde el lado del gobierno para enfrentar una eventual contracción de los mercados, que ya está en marcha en algunos países.

Queremos ver al presidente, trabajando en estos temas. Entendemos que los últimos eventos delictivos han marcado la agenda presidencial, pero el país no puede por mucho tiempo, mantener en primera plana de los medios, la sección policiaca.

 La estrategia de seguridad requiere de un ajuste mayor. No está funcionando. AMLO tiene razón en que esta guerra no se puede enfrentar con una violencia generalizada, ya se vio que eso no funciona. El narco en muchas regiones del país ha creado un estado dentro de otro estado, ahí no hay más ley que la de ellos y son gobierno.  Ante la imposibilidad actual, de derrotarlos militarmente, el gobierno tiene que negociar una tregua con estos, un cese al fuego, y encontrar las formas de frenar el baño de sangre que ocurre en algunas regiones. Para ello, bien le vendría al presidente, aceptar la ayuda del gobierno americano, obligando a los grupos criminales más violentos a reducir sus actos de sangre y ataques a la población civil. So pena de enfrentar acciones de parte de los dos gobiernos, contra su estructura financiera y logística.

Estamos a tiempo de salir de este tornado de inseguridad y barbarie. La intención de López Obrador para combatir la narco violencia, sin más violencia, es acertada, los medios de los que se está valiendo son los equivocados.

Es hora de hacer cambios.

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