Cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo en esta 4T.

Yo quiero cinco boletos para la rifa del avión presidencial

Cuando creíamos que ya lo habíamos visto todo en esta 4T, aparece la loca idea de rifar el PT01, José María Morelos y Pavón, avión presidencial mexicano, el Boeing 787 8 Dreamliner matrícula XC-MEX para 80 pasajeros.

El aeroplano que se ha ofrecido en venta por todo el mundo, nadie lo quiere, ni para uso comercial, privado, vaya, ni como capricho de jeque árabe.

Las razones son muchas y muy variadas. Pero entre otras, se dice que es un aparato inútil para las líneas comerciales, demasiado ostentoso y poco funcional en términos de criterios corporativos, y para colmo de males, particularmente esa versión de Boeing, los 787 8, Dreamliner, está pasando por un mal momento al denunciarse graves errores de diseño y fabricación de estos aparatos. Entre otros problemas se señala que el sistema de extinción de incendios crucial en el motor tiene probabilidades de no funcionar. Así como fallos en el tren de aterrizaje. Lo que ha obligado a la empresa fabricante a poner bajo observación todas las flotas que cuentan con este tipo de aviones.

Al presidente López Obrador, le sobran razones para quererse deshacer de esta herencia maldita. A la vuelta de pocos años, se ha demostrado que la compra de semejante armatoste fue un error completo.

Y realmente a quienes se les debería exigir que resuelvan tal desatino es a los dos expresidentes que se les ocurrió la idea de adquirirlo, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. No había necesidad de tal dispendio de recursos públicos. Se pudo haber adquirido un avión mucho más modesto y adecuado a nuestra realidad de país de pobres.

La ocurrencia de rifar el avión es una locura. Pero una locura genial, que se adapta perfectamente al surrealismo mexicano.

 En este país de incongruencias, donde un par de idiotas acuerdan comprar un avión para millonarios excéntricos, lo que propone el presidente de la Republica, tiene más sentido de lo que parece.

En términos políticos, proponer esto, es evidenciar aún más a los responsables de la compra. No es AMLO quien hace el ridículo, sino sus antecesores, se ha tomado a chacoteo la propuesta de la rifa, pero en el fondo quienes reciben el escarnio público son los otros.

La idea de la rifa le genera al presidente enormes simpatías entre sus electores. Esto lo acerca a ese sentimiento enraizado en nuestro subconsciente de que, con algo de suerte, se puede pasar de mendigo a millonario.

¿Qué tan probable es que se lleve a cabo la rifa del PT-01? No lo sabemos, aquí todo puede pasar, estamos hablando de México. Pero en lo que son peras o son manzanas, Obrador se acaba de colgar un éxito mediático de corte mundial. En estos momentos todos los reflectores están encima de él. Y eso le encanta.

Con la cantidad de problemas que cargamos y lo grave de muchos de ellos, lo ilógico a veces es lo más lógico, y lo absurdo se vuelve sensato.

Yo por si las dudas ya hice mi guardadito para comprarme 5 boletos de la rifa del avión y estoy tomando un curso por correspondencia para ir de copiloto.

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