El escandalo de los huachicoleros embarra a todos.

Huachicoleros, 600 pipas diarias

Las acciones emprendidas, esta semana por el gobierno federal, en contra de los huachicoleros, debe ser vista en su justa dimensión, es un hecho, inédito, en nuestra historia reciente. El robo de combustibles, a PEMEX, es una afrenta a todos los mexicanos, esos hidrocarburos son nuestros, de su venta se obtienen recursos para, escuelas, hospitales, carreteras, etc. O al menos así debería ser.

Al asestar este golpe, se ha dado un gran paso, hacia devolver a Mexico, al camino de la legalidad. Nuestro mayor problema, no es la falta de leyes, sino el incumplimiento de estas. Acabar con el ciclo perverso de complicidades e impunidad en dependencias federales, es la tarea más apremiante de esta nueva administración morenista.

El escandalo de los huachicoleros embarra a todos, desde Enrique Peña Nieto, hasta los vendedores al menudeo de gasolina, pasando por los gobernadores de los estados involucrados, la policía federal de caminos, el corruptazo líder del sindicato petrolero, Romero Deschamps, los altos y medios ejecutivos de la paraestatal, y toda la amplísima red de distribuidores y compradores del producto robado. Unos, por acción directa y otros, por omisión.

Todos. sabíamos lo que estaba pasando, era un atraco a plena luz del día sin el menor decoro. Pero nadie, tenía el valor de hacer nada. Me pongo de pie y me quito el sombrero, ante esta valiente decisión de Andrés Manuel López Obrador. Mis respetos.

Ahora, lo que sigue, en esta infame trama, es que se castigue a los verdaderos culpables, que seguramente, no será muy difícil dar con ellos, pues son altos funcionarios de las refinerías y sus jefes. Meter a la cárcel a los pillos, sería una magnifica señal para todos aquellos que por años se han dedicado a saquear impunemente a este sufrido país.

Elevar a rango de delito grave el robo de hidrocarburos, fue, sin duda, una idea muy inteligente de AMLO, para poder poner orden y castigar debidamente a los criminales, que, de otra forma, hubieran encontrado caminos llanos para escapar de la acción de la justicia. Esta vez, no lo tendrán tan fácil, pues, además, quienes los encubrían y protegían, pueden estar en la lista de los que los acompañaran en su celda en algún centro penitenciario.

Para poder someter a la delincuencia en todo el país, se requiere de una solida estructura policiaco militar, No hay de otra. El crimen organizado ha infiltrado prácticamente todas los corporaciones encargadas de combatirlos, su poder corruptor ha llegado incluso a jueces y ministerios públicos, volviendo casi imposible la tarea de quienes tienen que apresarlos y posteriormente juzgarlos. Pero, para que esto pueda funcionar y no resulte un fiasco como hasta hoy lo ha sido la inútil y devastadora guerra contra el crimen organizado, es necesario que, desde los diferentes niveles de gobierno, se deje de proteger y encubrir a los delincuentes. Y no es solamente un tema de trafico de drogas, las bandas criminales abarcan prácticamente todo el espectro delictivo, consignado en el código penal.

Seguramente, esta guerra frontal contra la delincuencia, tanto común como organizada, provocará una reacción de parte de estos. Por ello, es muy importante, contar con un mando centralizado, dotado de armamento moderno, tecnología de inteligencia, y recursos jurídicos para poder cerrar la pinza de forma efectiva contra los que violentan la ley y vulneran la seguridad de los habitantes del país y sus bienes.

Acabamos de ver el primer acto de esta estrategia. En el caso de los huachicoleros, el ejército toma las instalaciones petroleras y somete de forma rápida y quirúrgica a los maleantes y de un solo golpe desmantela esta red de saqueadores.

 De aquí en adelante, será mejor que nos vayamos acostumbrando a esta nueva forma de gobernar y de aplicar la ley.

Esta, si que es una transformación, no se si es la cuarta, pero Mexico, está comenzando a cambiar, para bien, y en serio.

Enhorabuena.

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