Y desde aquella época, así han estado, el ganso y la chachalaca.

El ganso y la chachalaca

El día de mi cumpleaños, el 16 de marzo, pero del 2006, en Tehuantepec, Oaxaca, en plena campaña electoral por la presidencia, Andrés Manuel López Obrador, le mandó decir a Vicente Fox ¡Ya cállate chachalaca ¡ Lo que provocó una airada respuesta de los panistas en todos sus niveles y que se tradujo en una feroz campaña contra el ya famoso peje!

Saco a relucir esto, porque el pleito entre el deschavetado de Fox y el ocurrente de Obrador, es viejo, viene de aquel año, 2000, en que el primero fungía como presidente de la república y el segundo, era jefe de Gobierno del DF.

A los desmemoriados, les quiero recordar que lo que estos dos se traían, era un verdadero pleito de lavadero dentro de la vecindad, por todo y contra todo. Llegaron al ridículo este par de pintorescos personajes de la política mexicana de desatar una verdadera guerra en el año 2001, con motivo del horario de verano. A López Obrador se le metió en la cabeza ir contra el cambio de hora y se aferró a no aplicarlo en la gran ciudad, mientras que el tonto loco de Fox se obstinó en lo contrario y así nos tuvieron, habiendo una hora en toda la ciudad y otra en el aeropuerto y las demás instalaciones federales. El pleito, llegó hasta la Suprema Corte, que decidió que; “Ni el Ejecutivo federal ni el jefe de gobierno tenían facultades para decidir sobre el Horario de Verano, pues ese asunto compete al Congreso de la Unión”, el que finalmente definió la situación en febrero del 2002. Fox, le ganó el tiro esa vez, a López, como le dicen los prianistas.

Y desde aquella época, así han estado, el ganso y la chachalaca. Se dicen de todo, de ida y vuelta se lanzan insultos y descalificaciones, el odio que Fox le tiene a Andrés Manuel, lo llevó a promover su desafuero como jefe de gobierno para poder enjuiciarlo, entre el año 2004 y 2005, por un asunto trivial, que puso en ascuas a todo el país, con la perversa intención de sacarlo de la contienda electoral del 2006, casi lo logra, pero se le cebó.

Hay que recordar que, en aquellos años, Obrador, se estaba preparando para competir en las elecciones presidenciales, contra Felipillo, el cubas, Calderón. El desafuero se concretó el 7 de abril de 2005. En respuesta hubo grandes manifestaciones de los simpatizantes del peje, de rechazo a la medida y el presidente Vicente Fox terminó por recular y no proceder contra su odiado rival.

Este pleito lo perdió Fox, que queriendo arruinarle la carrera al otro, lo convirtió en víctima y le aumentó la popularidad.

Ahora la chachalaca anda muy activa, jugando el papel de opositor indignado. No tiene vergüenza. Su gobierno fue el primer gran fiasco del nuevo milenio, plagado de corruptelas a cargo de su mujer y sus hijastros.  Sacaron a las ratas del PRI, para meter a las ratas del PAN, y subrayo específicamente lo de ratas, porque en todos los partidos hay gente muy valiosa y honesta, conozco a muchos muy respetables, pero también hay ratas, muy ratas y mapaches, además de “alacranes sanguijuelas, tepocatas, víboras prietas y demás arácnidos” Y que son esos bichos rastreros los que arruinan los gobiernos.

Pero volviendo al tema de esta divertidísima historia de los pleitos entre estos dos contrincantes; en su afán de seguir siendo protagónico, a Fox le ha dado por hacer videos de denuncia contra su archienemigo, ahora convertido en el ganso mayor de la parvada, que resultan de lo más cómicos. En el último video, publicado en You Tube, el pasado 22 de febrero, aparece el expresidente, despeinado, mirando todo el tiempo hacia abajo, a la pantalla del celular, con una voz aguardentosa y a ratos entrecortada y atropellando las palabras, reclamándole a Obrador que lo quiere enjuiciar. De risa lo que hace la chachalaca. Da la impresión de que se le pasaron los tequilas o se fumó un churro de mota, de sus propios cultivos.

Pero haiga sido como haiga sido, como dijo el otro cínico, el TX8, esta épica batalla entre un ganso y una chachalaca, promete continuar y esperamos pasar muchas horas de gran regocijo a cuenta de nuestros folclóricos políticos en turno.

Ojalá que no acaben todos desplumados, como gallos de palenque.

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