La basura sindical y política.

Carlos Romero Deschamps

Como reguero de pólvora corrió la noticia de la “renuncia” de Carlos Romero Deschamps a la dirigencia del sindicato petrolero. Se dicen y se pueden decir mil cosas, pero lo cierto es que López Obrador “le envió un convincente recado” para que renunciara. Lo mismo le sucedió al ministro Eduardo Medina Mora por el supuesto que había recibido millonarios depósitos bancarios en el extranjero.

La “renuncia” de estos personajes obedeció a la presión de AMLO, que utilizó el gran poder concentrado en su persona para hacerlos renunciar “o cuello”.

Nadie puede negar que las cúpulas sindicales nacionales se han enriquecido a costa del control sindical; nadie puede negar que el control de los sindicatos fue “un invento” del período priista hasta el panista. Los líderes fueron desde dueños de una central hasta gobernadores, diputados y senadores. El gobierno no pudo vivir sin ellos.

¿Cuántos dirigentes sindicales vitalicios ha habido en México? Muchísimos. La historia de Fidel Velázquez es sinónimo de corrupción y control. La CTM no podía existir fuera del control de Fidel Velázquez que ejerció el poder por 50 años hasta su muerte…nadie lo lloró.

Pero López Obrador tiene muchas asignaturas pendientes; se fue Romero Deschamps, pero faltan otros dirigentes poderosos:

Francisco Hernández Juárez, de telefonistas, que se ha enquistado por 44 años. Víctor Félix Flores de ferrocarrileros, que tiene 22 años. Napoleón Gómez Urrutia, de negra historia como la de su padre, que tiene en el sindicato minero desde 2002. Este personaje es intocable; desde el Senado López Obrador “lo comisionó” para que aglutinara sindicatos de Estados Unidos y Canadá… ha obtenido un gran poder; su padre, Napoleón Gómez Sada, le heredó el sindicato minero que mangoneó por 40  años. los dirigentes de radio y televisión que tampoco cantan mal las rancheras. México está lleno de dirigentes corruptos a los que hay que pasar a cuchillo. Elba Ester Gordillo, vitalicia del SNTE, que según cálculos manejaba más de siete millones diarios de cuotas sindicales. Alcanzó el poder en 1990 hasta 2013 que fue hecha prisionera. Pocos días antes que tomara el poder López Obrador, por arte de magia salió libre. Los malpensados dicen que fue uno de los acuerdos entre él y Peña Nieto, Y qué casualidad: tan luego salió empezó su campaña para “recobrar” el SNTE. Los chismes de callejón aseguran que el ejecutivo la respalda.

Y ahora “renuncia” Romero Deschamps, que ostenta vergonzantes riquezas familiares; nunca se escondió para lucirlas y lucirse. Fue uno de los puntales del priismo. Es público y notorio que amasó incalculable riqueza a costa de los trabajadores petroleros. López Obrador está obligado a cerrar las pinzas: lo debe meter a la cárcel; no hay otra alternativa.

Y le falta que ajuste las tuercas a los partidos políticos. Al igual que los sindicatos, ¡son una cueva de ladrones! Sus dirigentes son vitalicios: Los más promocionados: Dante Delgado de Movimiento ciudadano que es “el padre de los militantes” desde 2012. Está en el Senado porque es “de izquierda”. Alberto Anaya 27 años en el PT. El Niño Verde enquistado en el Partido Verde. ¡y todos se dicen de izquierda!! Nada más faltaría que la dirigente de Morena se reeligiera. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Son muchos dirigentes de sindicatos que se han enquistado en el cargo. Lo mismo que le pasó a Romero Deschamps, le debe suceder a los demás líderes corruptos para que haya elecciones más o menos democráticas.

López Obrador debe ordenar legislar para reducir en un 50% el financiamiento público a los partidos políticos. Deben encontrar una alternativa para que las cuotas sindicales no sean descontadas a los trabajadores. Cada sindicato debe rascarse con sus uñas.

Para dimensionar le escandalosa complicidad de sindicatos y gobierno, transcribo lo que apuntó Fidel Velázquez y los principales líderes cetemistas en contra del movimiento estudiantil de 1968: Pusieron el grito en el cielo y “denunciaron a los agitadores”

“los agitadores profesionales de los más variados matices, que obedeciendo consignas extrañas, solamente persiguen alterar el orden público y minar la autoridad del gobierno… El seudo movimiento estudiantil es atentatorio de la mexicanidad, lesivo a la nación, perjudicial a la patria, netamente subversivo. Ante él, los trabajadores mexicanos deben tornarse agresivos, tender un cerco y liquidarlo… les pedimos a los obreros cetemistas que al grito de ¡viva México!, defendamos a Gustavo Díaz Ordaz no como persona física, sino como representante de las instituciones nacionales, la patria y el pueblo mexicano”.

Estos eran los líderes del movimiento obrero.

Confiemos en que los líderes charros de partidos y sindicatos respalden los aciertos del gobierno actual, pero que recobren la voz y la dignidad para repudiar las malas decisiones del ejecutivo…decisiones hasta hoy, que son discutibles. Alea jacta Est- 18-10-19- Miembro de ESAC- 

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