Archivo histórico del movimiento sindical sudcaliforniano.

Brigada Ricardo Flores Magón

Hace tiempo recibí un correo del compañero Tito Piñeda, invitándome a que participara en los CONVERSAtorios y me presentara el 15 de noviembre para testificar mi participación en la lucha política y sindical. Se hizo la promoción respectiva en un cartelón de los años del 65, en el que un compañero y yo llevamos una manta; vamos a la altura de calle nueve por la avenida Obregón, en un desfile del primero de mayo. Causó una enorme sorpresa ya que nunca había desfilado un contingente manifestándose contra la empresa y el gobierno.

La manta decía:

A LUCHAR LLAMAN MINERO

CORTADORA PROLETARIO

SACÚDETE LA ESCLAVITUD

Para colocar en su justa dimensión mi participación en la lucha minera y la política denunciando la injusticia contra los obreros del fondo de la tierra, me trasladé hasta la fundación de Santa Rosalía donde la empresa francesa de El Boleo, para acrecentar su capital y su producción de mineral fundó cuatro Grupos que fueron: Providencia, Purgatorio, la Soledad y Santa Marta, que tuvieron gran importancia en la vida de la empresa. Los mineros de estos grupos fueron trabajadores de ella. Estos Grupos eran verdaderos enclaves ya que estaban formados por puros mineros entre soleteros y casados, así como Yaquis enganchados en Sonora. Vivieron en condiciones lastimosas. En una parte exclusiva estaban las casas del doctor, el ingeniero responsable, ingenieros y capataces que eran franceses. (en uno de ellos trabajó el doctor Adán Guillermo Velarde y Oaxaca) Los mineros de los Grupos abrevaron en los ideales de la Revolución Francesa, la Rusa, la lucha Magonista y la huelga de Cananea.

En una ocasión en que remodelaban el edificio de la Sección 117, tuve en mi poder unos cuadernillos que eran verdaderas clases de marxismo: el Manifiesto Comunista, los modos de producción desde el esclavismo hasta el socialismo, presentados en la teoría del socialismo de Marx y Lenin. Seguramente que estas ideas y las condiciones de explotación, más la lejanía del centro neuronal de la empresa, los hizo pensar en la organización laboral. Dieron vida en 1923 al sindicato al que llamaron rojo –por su filiación- Para 1925 estallaron la huelga que fue brutalmente reprimida por el gobernador Agustín Olachea; encarceló a varios dirigentes y otros los envió al destierro.

Pero los mineros siguieron perteneciendo a la empresa.

Los Grupos por extraer recursos no renovables fueron muriendo; el último en desaparecer fue Santa Marta; los mineros fueron enviados al Grupo de San Luciano, recién fundado, (1932) y para 1945 los mineros fueron liquidados.

Al desaparecer el sindicato rojo la empresa da vida a la Sección 117 en 1937 y aprovecha la inestabilidad para crear el sistema de Poquiteros desligándose de las relaciones laborales con los mineros. Son ahora los poquiteros los que tendrán relaciones laborales con los mineros sin responder por los preceptos de la Ley Federal del Trabajo ya que los corrían sin liquidarlos y al entrar a otra mina no se le reconocía su antigüedad, enfermedades, etc. Dejaron de ser sindicalizados y se les llamó mineros libres. Seguramente si el sindicato rojo existiera, la empresa, la Sección 117 y los poquiteros no hubiesen podido actuar como lo hicieron. El sindicato de la Sección realmente fue sindicato de empresa… eso sí, sindicato charro al servicio de los franceses.

Esa fue la lucha que iniciamos por 1965 un puñado de maestros, estudiantes y la mayoría de los mineros que eran unos 300.

Luchando porque el gobierno los reconociera como trabajadores de la empresa, se gestó el movimiento que fue conocido a nivel nacional. Me entrevisté con Horacio Flores de la Peña, que fue secretario del Patrimonio Nacional en el gobierno de Luis Echeverría Álvarez; con el licenciado Jorge Leipen Garay, representante de la minera y asesor nacional; con el nefasto charro Napoleón Gómez Sada, dirigente nacional de los mineros; con el ingeniero Félix Agramont Cota, gobernador, y con el licenciado Hugo Cervantes del Río, Secretario de la Presidencia, con Echeverría.

La opinión pública mulegina reconoció la lucha minera apoyándola, cuando menos, considerándola justa.

Esta lucha permitió que en 1980 fuera candidato a la alcaldía de Mulegé. Con mis votos logramos el registro local definitivo del Partido del Pueblo Mexicano y un escaño para Manuel Ortiz, diputado plurinominal. El PPM fue el primer partido local en la historia de la entidad. En la siguiente elección logramos, otra vez, la diputación plurinominal en la persona del profesor Rubén León.

En 1981 me vine a esta ciudad incorporándome de inmediato en la lucha magisterial y la lucha política. En todos los actos de la Corriente Democrática Sindical participé siendo uno de los oradores en mítines, marchas, desfiles y plantones por varios días en el edificio sindical.

Fui militante y miembro de la dirección colectiva del: PPM, PSUM y el PRS. Dimos vida a la Unidad Popular Sudcaliforniana.

En 1990 me jubilé y cambié la trinchera de las calles, mítines, marchas y oratoria, por la trinchera de la escritura y la denuncia contra el gobierno, contra la injusticia y la antidemocracia. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN:  Cuando el compañero Tito Piñeda me invitó a los CONVERSAtorios no imaginó el honor que me estaba otorgando; no imaginó que mi espíritu se adrenalinó, hizo vibrar mi alma y me hizo regresar en el tiempo. Me otorgó un gran honor porque me permitió disertar en un local de historia democrática; llegué henchido al Archivo Histórico del Movimiento Sindical Sudcaliforniano y sentirme miembro de la Brigada Ricardo Flores Magón.

Y no podía haber sido de otra manera porque me permitieron hablar ante un público selecto, ante un local lleno de historia, propósitos y defensa de los que luchan contra la opresión y la injusticia.

Y qué mejor escenario para recordar que un día fui campeón territorial de oratoria, Mil años luchando en la trinchera de la dignidad y el decoro.

Una vida entera dedicado a la lucha por la libertad, una vida despreciando a los opresores, saltimbanquis y gobernantes abusivos.

Muchas gracias compañero Tito, me hiciste cerrar con broche de dignidad mi tránsito en la trinchera que huele a pundonor, coraje y honestidad.

¡Qué mejor momento para entregarles un abrazo cordial! Alea Jacta Est.-  26-11-19

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