Que quema, que abrasa

Sol de abril

Sol de abril. Que quema, que abrasa. Una mañana paceña. Y un rinconcito emblemático: centenario Panteón de Los Sanjuanes. En su costado está montado el escenario sobrio, elegante, con diseño de lujo. Un presidium para ocho espacios. Y una nutrida concurrencia a la ceremonia luctuosa. Es la cuarta y es para recordar al Ángel ausente, al esposo, al padre, al abuelo, al amigo. Al jefe: a Ángel César Mendoza Arámburo.

Nueve de la mañana y minutos. Y arranca con la apertura de la ceremonia. En medio de ese presidium flanqueado a la derecha por su esposa Gaby y a la izquierda por su madre doña Luz, Carlos Mendoza, hijo extiende su mano. Toca a modo de saludo el corazón. Junto estan Ángel César  y Lupita, sus hermanos.

Después de los honores al lábaro patrio se escucha a la Orquesta Sinfónica local, desparrama ritmos, deja entrever palabras “ Bésame Mucho” “ Son tres palabras” “ “Sentencia” y en el presidium una mujer loretana  de cepa, evoca. Y escucha. Al infinito se extiende el sonido que se mezcla en esas incipientes nubes que le coquetean al sol.

Mañana de luto. Y fiesta. De música y de guayaberas blancas, de familias, de amigos. Y de hermanos, de pueblo, de compañeros de lucha y de corazones agradecidos. “Ángel César me curó a mi hijo”, confiesa  ese viejo líder, Antonio Ruiz, luchador social, presente.

Mañana de voces necesarias como la del primer orador José Hernández. Con acento clara nos obsequia una crónica añeja, decantada como el coñac, con el paso del tiempo y el cariño al amigo. Describe de manera magistral paso por paso la campaña cuando los sudcalifornianos pedimos un Angel.

Al final, la emoción lo lleva a tomarse casi inaudibles unas palabras de afecto. Y remarca a todo pulmón; Aquí estoy firme, jefe.

En el segundo orador Ángel César Nassar Mendoza permeó la ternura el toque de vigor de un jovencito que de manera breve, concisa y precisa dice de su abuelo, lo que le dictó el corazón. De lo grande que fue, hoy aquí, se siente su presencia. Y cierra el mensaje. Mi abuelo decía. Y fue nuestra herencia “Con el sombrero en la mano. Se conquista el mundo.” Y tuvo razón.

De los oradores se pasa a un minuto de redobles y cornetas por la banda militar.

En medio de la solemnidad está el arquitecto Juan Manuel Velázquez Pérez e Isidro Jordán Moyrón, hombre de poder acompañando a su padre don Isidro, el alcalde paceño Armando Martínez Vega, el alcalde de Comondú Humberto Gutiérrez, el delegado del Imss Francisco Bermúdez, el secretario Andrés Córdova, el magistrado Raúl Mendoza y esposa. Destaca el Rector de Unipaz Miguel G.  Albañez.Espinoza.

Renglón aparte y testigos de calidad,  los diputados constituyentes Maestra María Luisa Salcedo y Eligio Soto López. El ex alcalde Alfonso Gonzales Ojeda  Y muchos más.

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