La principal distinción del pueblo sudcaliforniano de tiempos antiguos es la nobleza.

Sentir

La principal distinción del pueblo sudcaliforniano de tiempos antiguos es la nobleza. Y de ella se deriva el agradecimiento. Hoy me sumo a expresiones múltiples así al gobernador Carlos Mendoza Davis. Estás brotan del centro de la actual contingencia por huracanes y sus efectos. Carlos y su gran equipo, aunado al torrente institucional de otras instancias demostraron capacidad para afrontar con éxito lo que traen estos meteoros. Nada fácil, retos y horas sin dormir. Y paciencia. Esto conjugado da resultado a una razón tan socorrida de que las adversidades templan a los hombres y mujeres buenos. Este agradecimiento reciente se suma a la gran cadena de aciertos que durante cuatro años aplica al mandato el hijo de ese excelente sudcaliforniano que pasa a la historia como uno de los mejores gobernantes: Ángel César Mendoza Arámburo. Carlos, hoy al arranque de su último tramo de su gestión se coloca en el rango de gobernador confiable.
Es cierto. El trabajar con esmero y excelencia es una obligación del primer servidor público del estado. Y también es claro que el hacerlo se somete al escrutinio y por ende valoración del mandante que es nuestro pueblo que hoy tras las lluvias aprecia una ola de gratitud.
Veo en este tema dos comparaciones tan sencillas que les comparto y es el secreto de los grandes pilotos de aviación de la historia del mundo. Y es el gozo que llevan en sus rutas cuando su nave va llena de pasajeros.
Un gobierno local debe ir con todos a bordo sin riñas ni discordias y sin sobajar a la base sólida de la sociedad que es la familia.
Hoy los medios locales difunden una foto que impacta. El gobernador y su esposa Gaby frente a un socavón gigantesco en una carretera que se necesita reparar. Unión familiar y equidad de género, nobleza que obliga.
La segunda comparación es el reloj. Un tic tac, puntual y exacto. Si no hay coordinación en un gobierno, los éxitos que se esperan, se postergan. Esa es una realidad, que hoy aquí no es la nuestra. Concluyo  al señalar que no es suficiente ejercer el poder. Creo con firmeza que es mejor sentir el poder. Y Carlos como buen piloto debe sentir a todos. Con el reloj puesto. A tiempo.

Memoria

Mis hijas Dany y Francis y mi esposa Ely me llevaron anoche al basket. Es mi pasión. Conmigo también de invitada especial mi nieta Zamara Praline. Los ancianos-yo- y los niños primero. Zam. Nos atendieron de maravillas. La emoción sin límites. El deporte ráfaga es fascinante. En el clímax- Cuando el equipo de casa Guaycura’s estaba entre el ganar y perder abracé a Zamara y le confié al oído. “Yo fui basketbolista, cuando fui joven”. Se desenredó de mis brazos. Y me aclaró. “No es cierto. No lo fuiste”. Me caló la respuesta, duda y la virtual acusación de mentiroso. Pero me aguanté.
A la salida. Y después que nuestro equipo hizo del cuatro cuarto, lo peor del juego y perdió, reinició la charla. ¿Por qué no me crees? No te creo Tata, porque tú fuiste torero y no jugador de basketball. Me noqueó.
Rumbo a casa, recordé que cuando tenía tres años- Hoy va hacia los siete- le entretuve contándole cuentos. Unos míos. Otros ya muy conocidos. Y muchos más inventados.
En lo más emocionante se va por lo personal – Tata, ¿tú qué haces-? Soy periodista. Igual que tu papi, tu abuelo cheque, tu abuelita Xóchitl y tu tío Tony. Tata, dime la verdad. ¿Qué haces? Y le explico lo que hago. Y no me creyó. Y sigue un interrogatorio inquisidor. Y pregunta ¿y qué hacías cuando eras joven?
-Fui torero. Abre sus ojitos. Me ve con admiración. Se le ilumina su carita. Y me acorrala con preguntas. ¿Te daba miedo el toro?
-No. de ninguna manera. Lo toreaba contento. Con mi capa lo hacía enojar. Bufaba feo, pero al final, yo ganaba.
Después me paré y empecé a torear con un toro imaginario. Zamara me aplaudía a rabiar. Era una buena tarde.
Carcajadas y carcajadas con mis falsas crónicas taurinas. Nunca la había visto tan feliz y emocionada con mis historias.
Al final me pregunta ¿por qué ya no eres torero?
– Guardo un largo silencio. Entrecierro los ojos. Y hablo quedito. “Un toro, me alcanzó. Me metió el cuerno en el estómago. Me quebró las manos. Y los pies. Y ya no pude torear.
La alegría y la emoción fue desapareciendo poco a poco. Me abrazo muy fuerte y así, nos quedamos dormidos. Ayer desperté de mi sueño dispuesto a contarle mi historia de encestador. No pude, porque la memoria me trampeó.
Dicen y lo creo que para mentir hay que tener una buena memoria.
Mi padre no la tenía y me fascinaba así. Me gustaba escuchar sus historias. Una y otra vez. Y otra vez: Era mi gran pez.

Vidas Paralelas

Justo y oportuno reconocer el desempeño puntual y exacto del gobierno municipal que encabeza Rubén Muñoz en la pasada contingencia de Lorena. Estuvo bien cubierto. Y con colaboradores de calidad como Alejandro Mota Trasviña y Dionisio Silva…Y con esto nos despedimos. No olviden: hagan el bien y sean felices.

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