¿ Se come?

¿Con qué se come?

¿Con qué se come? Podría yo responder así, si alguien me preguntara en la calle que es para mí el cambio climático. Tengo más o menos noción, pero a ciencia cierta como se dice por ahí, no sé. Y no me da pena decirlo, porque la verdad no daña. Y confieso que me esfuerzo mucho para abrevar sobre el tema, pero para mi desgracia encuentro muy pocos elementos. Hace tiempo acudí a una reunión de la Semarnat, donde este tema fue el principal. Expertos del Noroeste del país, llegaron aquí, acuerpados por directivos nacionales de la Semarnat a comentar lo que pasó en Cancún en diciembre del dos mil diez, cuando se reunieron los países del mundo a debatir sobre este asunto. Y me pareció muy importante lo que se dijo. Y cuando salí de ese encuentro, me quedaron tres cosas muy claras. Una, que nuestro país es como decía mi bien recordada madrecita Candil de la calle, oscuridad de su casa. Y la segunda de que no hay la conciencia necesaria en nosotros para que nos caiga el veinte de la gravedad de los impactos de ese cambio. Y la última que lo que se hace en este sentido no pasa de las oficinas públicas donde los responsables de estos programas pasean lindo y bonito por el mundo y por el país, pero lo que saben ahí queda con ellos. No llega a la gente, no se nos informa. Y aunque se defienden diciendo que todo lo que hacen está en la página de Semarnat, pues si, ahí está, pero ni todos tenemos computadora ni acceso al internet ni todos estamos dispuestos a que se nos informe de esta manera tan elitista. En lo que se refiere a lo del candil, tenemos que México es líder en esta lucha, pero si nos vamos a las estadísticas de lo que nuestro país, aporta a esto, es muy modesto. Y para vergüenza de nosotros nuestro estado es de los pocos donde todavía no se hace nada, está en proceso. Y esto quiere decir que no tenemos conciencia o como yo, que no conocemos de lo que se trata. Hay muchos riesgos para nuestro estado, cuando se avance en el calentamiento global. Da miedo, pero del bueno cuando los expertos nos pronostican lamentables tragedias. Pero ahí queda. Porque si nos preocupáramos realmente no permitiríamos que la Comisión Federal De Electricidad continuará con sus emisiones que provocan toda la mañana una espesa nata de veneno que se cierne sobre nuestra ciudad liquidándonos vía el cáncer en todas sus modalidades. Si en verdad quisiéramos hacer algo, no estaríamos de acuerdo en los rellenos sanitarios y el marcado descuido que se da en estos momentos con los aparatosos incendios en el Sur del Estado. Pero como nos vale, dejamos que las cosas pasen. Y que las autoridades de las instituciones que se encargan de estas cosas como la SEMARNAT nos siga dando capsulitas por internet de lo que está pasando. Malo.

Estilos

Bondadoso siempre. Así era el general Agustín Olachea. Pero cuando no lo quería ser, la instrucción a sus tesoreros era llevarse el dedo índice de su mano derecha al medio de sus lentes. Era un no rotundo aunque su boca dijera lo contrario. El general Bonifacio Salinas. Era de acción. Cuando no había dinero para obras. El lo prestaba. Hugo Cervantes del Rio despachaba con su reloj frente a él.  Media el tiempo. Impecable en el vestir. Y en el decir. Don Félix Agramont. Demasiado sencillo. Su dicho consentido era: cada quién tiene su estilo de matar pulgas. Angel César hizo un gobierno de giras. Don Alberto decía que sus amigos no eran para gobernar. Tenía una creencia; cuando abría una caja de cigarros tronchaba el primero.

A don Víctor le gustaba que la gente fuera al Caimancito a comer. Y le gustaban las empanaditas de marlin. El gobernador Mercado firmaba todo en color sepia. Pero guardaba un color para casos muy especiales. Leonel Cota creo la frase Te voaingar. Y la usó mucho. Narciso tenía una clave en su antefirma. Era un ganchito. Si estaba de lado izquierdo era si. Del derecho era no. Y a Marcos se distinguió por las giras. Y porque le encanta comer birria con El Flaco. Y además tiene un tic, en su boca. Cuándo está nervioso parece que se está riendo. Del actual gobernador, todavía no puedo comentar. Detalles. Tal vez que al igual que su padre se distingue también por las constantes giras. Y las impecables guayaberas blancas. Son pues, manías, costumbres que hacían parte del personal estilo de gobernar.

Vidas Paralelas

Herminio Corral ha resultado un fiasco como político de grandes ligas. No cupo en el cargo de legislador federal. Su desempeño así lo demuestra. Mentiroso hasta decir basta en campaña donde prometió de manera irresponsable una serie de acciones en beneficio de los más necesitados. Bajar el IVA, el costo de los alimentos. Y más: los combustibles entre tantas cosas más. Nada de eso cumplió. Y sabía de antemano que no podía. Hoy cuando ve el repudio popular a su candidatura a la alcaldía de La Paz, empieza con un alocamiento atacando a mansalva a Estela Ponce a la que agarró de esparring desde el inicio de su incapaz gestión. Y cree de manera ilusa que eso le dará votos. Y simpatías. Pobre. Y se desespera más cuando ve que su estúpida propuesta de aumentar los impuestos en lugar de ayudarlo lo tiene al borde del linchamiento social. Lo que debe hacer y eso se lo piden los ciudadanos es que se ponga a trabajar y no ponga de pretexto su enfermedad y sus problemas familiares. Gana un excéntrico salario para que lo devengue. En síntesis debe de hacer lo que se le paga…  La quiero y la busco. Así me respondió ayer el ex delegado del Issste Pancho Martínez Mora cuando le pregunté que si le entraba a la búsqueda de la alcaldía de La Paz. Y no solo eso.-añadió- también puedo ser dirigente del PRI, en el Estado. Ahí está su posición…Y con esto nos despedimos deseando lo mejor. No olviden: hagan el bien y sean felices.


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