Sábanas

Sábanas blancas, de gloria

Sábanas blancas, de gloria.

Un espectáculo inolvidable. Único. Imborrable. Cientos de hombres y mujeres. Niños. Adolescentes, ancianos. Era una romería, una extensa sábana blanca. Era la cosecha del algodón

En el Valle de Santo Domingo en los años del 50 a los ochenta.

La fibra blanca, el oro blanco, era el sostén de miles y miles de mexicanos en ese extenso Valle de iras, de glorias. De esfuerzos y sudores. El algodonero era el cultivo que más recursos generaba.

Desde su sembrado. Y después el deshaije. Esta acción era cuando nacía la mata había que separar una de otra y hacerlo manual, agachado el individuo iba corte y corte una mata si. Otra no. Eran jornadas interminables que arrojaban cinturas adoloridas, moradas por la refriega.

Después de esto el desyerbe, con azadón. Hasta llegar a la pizca. La recolección se hacía manual recogiendo el copo blanco y metiéndolo en una larga saca blanca que se colgaba en la cintura y que se arrastraba por los surcos.

Y ahí en las 200 hectáreas de los ranchos unos trescientos pizcadores en la faena. Todo un espectáculo. Se escuchaban cantos, alabanzas. Todos en lo suyo. Al llenar sus sacas se cargaban al hombro y se llevaban a un lugar especial donde se pesaba lo cosechado. Y se anotaba  en una libreta. Y a seguir pizcando. Hubo registros de hasta 300 kilos recogidos. Y el sábado era día de paga. Y obvio de fiesta. Los pueblos La Toba y El Crucero se transformaban los días de pago en ferias donde había de todo. Y todo porque había con que pagar.

El algodón cosechado se trasladaba en grandes camiones a plantas despepitadoras ubicadas en la zona y también en La Paz. Y después a diversos mercados internacionales y nacionales.

Esa época de gloria se esfumó como se va la fresca brisa que cubre al valle en diferentes épocas del año. El oro blanco no volvió jamás.

Esas extensas sábanas blancas de algodón y gente. De cantos y de gemidos de cansancio y de cosecha de dinero se convirtieron en fantasmas y recuerdos. Recuerdos como éste que en este inicio de año escribo en memoria de esa generación que arrastró su alma y su esfuerzo por esos surcos que hoy los ha borrado ese viento frío que cala en esos inviernos de crisis económicas.

Suplicio

Ayer contra mi costumbre llegué tarde a una cita. Me quedé sin gasolina. Y eso me retardó. Tuve que empujar varias cuadras mi carro. Y aparte del riesgo de que se descomponga la bomba me sentí miserable con este desaguisado. La realidad me ubicó en súbito, de que ya 200 pesos de combustible no sirven de nada. La rayita no se mueve. Después de mi cita me fui a bolear al centro. Al pagar el bolero me cobra veinte pesos más. Sin chistar se lo pagué. De la preocupación me dio sed. Y me acerco a tomar agua. La que antes me costaba veinte ahora cuesta cuarenta. Y ya no les cuento las alzas en todo. Y esto causado por los excesos de un gobierno que anda flotando y dirigiendo en sus calenturas un país que en definitiva no es el nuestro.

Vidas paralelas 

El alcalde de La Paz, Armando Martínez Vega exhortó a Directores, Coordinadores, Jefes de Área y trabajadores municipales a redoblar esfuerzos, mejorar su trabajo y atención en mantener una administración cercana a la ciudadanía, al encabezar la primera ceremonia cívica del año en la explanada de Palacio Municipal.

Acompañado de la presidenta de DIF, Alma Rosa Gerardo, Regidores y autoridades estatales y municipales, Martínez Vega refrendó el compromiso y responsabilidad con los paceños y paceñas en brindar los servicios que más demandan…Lamentable los hechos de sangre que se suscitan en el estado. Y en esta ciudad el día de ayer. Ya la inseguridad se desborda y daña a lo más preciado que es la familia. El ataque en las carnitas no tiene nombre ¿Y los policías?.. El titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Héctor Jiménez Márquez, anunció que como parte de las acciones del programa Vivir en Paz la dependencia estatal llevará a cabo actividades recreativas y deportivas en el Parque de la Colonia Lázaro Cárdenas de la ciudad de La Paz, con el objetivo de promover una sana convivencia entre la población… Y con esto nos despedimos, deseando lo mejor. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.


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