Civitas Californio

Retornando al origen

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Retornando al origen

Agradezco a Peninsular Digital, a su personal directivo, reporteros, columnistas y empleados administrativos, pero especialmente a nuestro Director General, Nelson Hage, la oportunidad de colaborar en este importante medio de comunicación de la entidad; aprecio su hospitalidad y su gentil apoyo.

En 1975, siendo alumno de la Escuela Normal Urbana “Profr. Domingo Carballo Félix”, nos iniciamos en nuestra inquietud de escribir y publicar. Tuvimos un periódico mural y luego un periódico impreso, donde los profesores Román Pozo Méndez y Fernando Escopinichi Osuna, entrañables maestros y amigos ya fallecidos, fueron nuestros asesores. El primero, destacado deportista y promotor, locutor, político y funcionario público, fue uno de los luchadores del Movimiento Loreto 70; el segundo, hijo de un literato de origen español, Manuel Torre Iglesias, también académico de la Escuela Normal Urbana, en aquellos años en que se hablaba del “apostolado del magisterio sudcaliforniano”, fue un laureado escritor sudcaliforniano, forjado en un buen nivel de la literatura mexicana en la capital de la República. Este último, conocedor de nuestras inquietudes políticas e intelectuales, a nivel estudiantil que desplegábamos en el “alma mater del magisterio sudcaliforniano”, un día me dijo: “Te voy a llevar a que conozcas a un periodista muy singular; que ama a nuestra tierra, lucha por ella y es acérrimo defensor del regionalismo”. Unos días después me presentó con Don Félix Ortega Romero, nieto del general Félix Ortega Aguilar, el autor de El Plan de las Playitas de la Concepción, e iniciador de la lucha armada en el entonces Distrito Sur, durante la época de la Revolución Mexicana, después del asesinato de Madero y Pino Suárez.   A partir de ahí, con el padrinazgo de Fernando Escopinichi, inicié una fructífera amistad con Don Félix Ortega, a quien así siempre me referí, y no fueron pocas las veces en que escuché las tertulias y las amenas discusiones que protagonizaron en la denominada “mesa de Las Playitas”, esperando las “pruebas” de impresión de las galeras en el viejo linotipo operado por otro gran amigo, Don Luis Barboza Corrrea, bajo una enramada de un emparrado, en el centro de la vieja casona de Reforma y Revolución –vaya coincidencia-   donde su señora madre, Doña Teresa Romero, sentada cerca de un piano, con una recia personalidad, atestiguaba también los ires y venires de su querido hijo por el periodismo en el Eco de California, dando continuidad al semanario que fundara en 1912 Don Ignacio Bañuelos Cabezud. Por eso, al iniciar esta columna, no puedo dejar pasar este pasaje que guardo en mi memoria, porque fue ahí, en el Eco de California, donde las ideas del regionalismo, las luchas cívicas de la entidad, los personajes idiosincráticos de La Paz, el nativismo y el arraigo, la autodeterminación política, la reinstalación de la vida municipal, las luchas políticas a la manera de los viejos sudcalifornianos, se hicieron presentes en mi razón política, y por ello mi reconocimiento y afecto a estos nobles luchadores de nuestra tierra, de aquel pasado reciente que debemos conocer más, revalorar, aquilatar y comprender en su quintaesencia, porque se inspiraron, más allá de cualquier controversia, en el ideal de la superación de esta tierra, para que rompiera los atavismos, el centralismo y el olvido en que por centurias se mantuvo, para que con la dirección y el esfuerzo de todos sus hijos, avanzara a pasos firmes hacia el progreso y el desarrollo. Sin duda, esto último, sigue vigente, como un ideal que debe seguir siendo fuente inspiradora, para quienes aquí nacimos, aquí vivimos y aquí se han arraigado forjando una nueva Sudcalifornia, sin olvidar el origen, sin perder la perspectiva, ni el rumbo, ahora en un ambiente social y político, cambiante, más dinámico, abierto.

Civitas, punta de lanza

Los conceptos: Civitas, como sabemos, ciudadano en latín, y Californio, las he unido para darle este nombre a la columna, para también rendir honor al ciudadano en su origen, y a nuestro gentilicio, porque somos nacidos en Baja California Sur, la que debe su origen a la California legendaria, la mítica tierra, la de Las Sergas de Esplandián, la relacionada con La Nueva Albión, la de las mujeres amazonas habitantes de las islas mar adentro, poseedora de rica tradición literaria que inspira.

Ciudadano, ciudadanía, son conceptos inacabables, que también merecen profundidad en su análisis y en su concepto, del que a vuelo de pájaro diremos que deviene de los pueblos griego y romano, y que se ha amalgamado en las luchas ancestrales de los pueblos por su emancipación, por las Revoluciones Francesa e Inglesa, y que necesariamente, en la formación del estado moderno, hubo de concretarse en el derecho civil, inicialmente romano; todo lo cual es la base de nuestro sistema democrático, distinto en su grado de evolución y realidad en el país en el que se ha instalado, con mayores diferencias e inequidades, como en el caso de nuestros países latinoamericanos, subdesarrollados, o eufemísticamente denominados, del centro a la periferia, como en vías de desarrollo, mientras que, años van, años vienen, y el dinamismo y la complejidad del desarrollo, mantiene al país en vilo, ante obstáculos y riesgos de un quiebre social de pronósticos reservados.

Aunque aquí, en mi inicial columna, son palabras escritas, espero que sean los hechos (hechos palabras) los que hablen más que las palabras, en cuanto al propósito de seguir fieles a las aspiraciones de Sudcalifornia.

Agradecido de su atención, primero Dios y la Virgen María, madre de Dios y madre nuestra, estaremos ocupándonos de estos temas, que esperamos, como escribe Catón, agradar a mi único lector (él dice cuatro lectores). Estaré atento a sus críticas, comentarios, propuestas, sugerencias, en mi correo electrónico valentincastro58@hotmail.com.


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Una Respuesta de Civitas Californio

  1. no mamenaces 26/01/2016 en 12:34 AM

    cuenta chistes como caton para que te hagas literato de alcurnia

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