Raja y odios

Deporte socorrido en este solsticio de verano, es tirarle al gobernador

Deporte socorrido en este solsticio de verano, es tirarle al gobernador. El gusto lascivious es pegarle con todo. Todo porque es el gobernador y no se ha parado la ola de violencia que se desencadenó por disputa de espacios de grupos delincuenciales, antes de que asumiera el mando. En el granel de arietazos  van desde los que le lanzan los resentidos por la política, los que no llegaron, los que no están cerca, los que creyeron que lo mangonearían. Y también los que se han visto desplazados de las canonjías  a los que estaban acostumbrados. Y se advierten además los separados de la tetita. Ya sea ellos o sus familiares. Y hoy por todos los lados avientan lodo al ejecutivo desahogando sus resentimientos. Esto se acrecienta cada día. Y todo esto por desgracia confronta más a nuestra gente. Y es pasto seco para que prenda la raja política. Y ya están listo por lo tanto los profetas y agoreros del desastre listos para sus candidaturas. Si con estos mitos y métodos se resolvieran los problemas actuales entre ellos el de la inseguridad, adelante. Pero no. Esto solo es un espejismo que nos aleja de una obligación moral que tenemos todos y es aportar lo que podamos para que pronto se regule esta racha de muertes que nos daña a todos. Más que sumarnos a los linchamientos públicos de nuestro gobernante vamos reaccionando. Debemos de entender que los colaboradores del ejecutivo, los diputados locales, federales y los senadores afines, no deben de permanecer ausentes en estos momentos como están. Les da flojera al menos esbozar una opinión de apoyo a Mendoza. Y lo mismo vemos en las dirigencias de los partidos que gobiernan que no se escuchan. No se expresan. No lo hacen por lo imberbe de sus líderes o por la ignorancia política que los distingue. Esperamos que la lucidez nos llegue a todos. A propios y extraños, para que nos caiga el veinte para que en lugar de labor de zapa, luchemos por un frente amplio para atorarle a la sierpe de siete cabezas de la violencia que se enseñorea por la geografía sudpeninsular.

Sombras

Llegué al Distrito Federal una tarde de abril de 1994. Agenda cargada. Entre esta había una cena con un amigo entrañable en La Zona Rosa.Y el restaurante Rafaello. El hotel al que llegué el Crown Plaza (hoy se llama Sevilla Palace). Me registré.  Y salí caminando al restaurante que estaba a dos cuadras. Una excelente cena. Vinos finos. Una pasta exquisita. Y la charla fraternal con Daniel. Mi gran amigo. Los postres. Y la despedida. Ah. Y un consejo. No agarres taxi. Aquí son muy peligrosos. Y además no los necesitas. Tu hotel está ahí enfrente. Míralo me dijo y con el índice me lo señaló.  Y vi. Ahí estaba la torre y el logotipo.  Otro abrazo. Y cada quien por su camino. Empecé a caminar al hotel. Una cuadra. Otra. Una más.  Y de pronto ya estaba perdido. No miraba el hotel. Había sólo árboles.  Banquetas. Ruidos. Y sombras. Vi el reloj. Once cuarenta. Me entró el miedo. Pero no deje de caminar. Veinte minutos más.  Y todavía perdido. De pronto llegué a calle Reforma. Y paré un taxi. Error. Craso error. ¿A dónde lo llevó amigo? Una voz golpeada. Era un tipo joven. De tez morena. Cara rechoncha. “Crown Plaza”. OK contestó.  Y ahí vamos. Sube a un carril de alta velocidad. Y volteo. Y atrás de mí, veo mi hotel. Y le digo  “amigo, creo que vamos mal. Atrás está el hotel”.  Me responde con furia. “Cállate hijo de la chingada.  Yo sé por dónde voy”.

Con eso tuve para que el corazón empezara a retumbar. Un calor me entró al cuerpo. Las manos me sudaban. Ya no miraba nada. Sólo líneas relampagueantes me cruzaban por los ojos. Y la velocidad del bochito verde crecía.  Y por el espejo el tipo me miraba con odio. Era su víctima.

20 minutos después, llegamos a una bodega. Saca una pistola chiquita. Y apuntándome.  Y con la otra mano me agarró de la corbata. “Echame todo. Quítate todo. Y no se te ocurra gritar. Le di la cartera. Mi pluma Mont Blanc. Mi reloj. Una cadena con mi signo del zodiaco que me había regalado mi madre. Unos boletos de Aerocalifornia. Y unos cachitos de lotería en terminación en 23. Un número que obvio no era mi suerte. Al terminar la entrega del botin. Otro gritó “quítate el saco. Y la camisa. Dámelas. Al tenerlas las avienta al carro. Después se me acerca. Y me pega un cachazo en la cara. Me pega cerca de la ceja. Brota sangre que se escurre hacia los ojos. Y sigue gritando “pégate a la pared. Y pobre de ti que te vayas. Ahora regreso. Se sube y se va. Al rato empiezo a caminar. Los perros ladran. Veo a varios de ellos. Rodeo por unos basureros. Saltó entre desperdicios de todo. Hedores.  Nauseabundo. Doy traspiés.  A veces me caigo. Pero sigo. Creo que naufragué en ese ambiente más de una hora. Hasta que otra vez estaba en la Calle Reforma. Pero ahora de regreso. La herida me seguía sangrando. Me presionaba. Pero la sangre seguía.  Mis dedos rojos.

Caminé. Y caminé. Tras de mi sentía miles de sombras que me perseguían. Los escasos carros que pasaban me miraban con curiosidad.  Sin camisa. Seguían las sombras. Unas con formas de perros. Otras de monstruos.  Unas de murciélagos gigantes. No supe como llegué al hotel. Solo me acuerdo que no me dejaban pasar. Me pedían identificación.  Imploré.  Casi me hinco.  Les dije; estoy en la 1114  y llegue por la tarde. Chequen.  Ahí está mi maleta. Y en ella si la abren verán un libro de García Márquez. Después de que se compadecieron entré al cuarto. Me lavé la cara  y me amarré una toalla cubriendo la herida.

Después marque el 5 48 32 01 el teléfono de Daniel.  “Soy yo Daniel. Tengo una herida en la ceja. Ven por mí.” Y me responde. Ahí voy. Pero antes contéstame ¿ tomaste un taxi. Verdad?

Si lo tomé Daniel. (Cuento)

Vidas Paralelas

“En el Gobierno del Estado vemos al turismo como el motor que impulsa el desarrollo económico y social de nuestra gente; y el éxito de esta importante actividad se lo debemos a los trabajadores, a nuestras bellezas naturales y en particular nuestro mar; por ello redoblamos los esfuerzos encaminados a consolidar a este sector; pero de manera sustentable cuidando y protegiendo al medio ambiente”, aseguró el gobernador Carlos Mendoza Davis al encabezar la ceremonia de izamiento del distintivo Blue Flag otorgado a Marina Cortez en la capital del Estado…Pírricas la victoria de Barroso, Java y otros. La realidad es la que hemos comentado aquí y es que el PRI en la entidad en todos sus cuadros requiere de sangre joven. Ya basta de cartuchos quemados. La jovencita Thalía Agúndez dio una lección de lucha y pundonor que no debe pasar desapercibida…Y con esto nos despedimos deseando lo mejor. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.


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