Terrenos en Cabo San Lucas

Poeta

Trece mil almas dieron el tributo merecido al poeta y cantante leyenda

Trece mil almas dieron  el tributo merecido al poeta y cantante leyenda: Joaquín Sabina. A las nueve siete de la noche apareció el icono vivo. Traje gris. Y el bombín  negro, jeans y una camiseta negra con estampados.

Quitándose el bombín, hace una elegante reverencia ante el público expectante.

Un largo aplauso retumbó las estructuras de ese coso de los grandes espectáculos. Y nobleza obliga Sabina responde: Pienso con Mario Benedeti y mi querido Joan Manuel Serrat, que el sur también existe. Y Monterrey es el sur de los Estados Unidos. Y añade “por poco no veníamos. La operación en el estómago, el motivo. Pero aquí estamos.”

Estalla otro aplauso como lluvia cálida sobre esa figura que muestra el  Paso del tiempo. Más sin embargo con ese calor humano se impulsó y creció, como toro de lidia y suelta la canción “Lo niego todo”

Miles de voces le siguen. Y de pie, bailando, aplaudiendo. Veo llantos. Y escucho gritos, de sus fans. Coros del monstruo vivo. Lo niego todo, es el nombre del nuevo álbum. Y arrancó de él seis canciones entre estas Lágrimas de mármol; Quién más quien menos. Después sigue con sus éxitos. Empieza esta fase “Contigo”  y veo a un espectador con lágrimas en sus cansados ojos. Y evidente temblores en el corazón. Y de su boca sale un maltrecho coro.

Sabina retorna a su segunda patria. Y con ese acento mexicano, comparte anécdotas:la primera de Chavela Vargas. Hablan del tal José Alfredo. No era muy leído el señor- dice Sabina- No se le miraban libros cerca.” Y Chabela le responde- Ni a usted, joven Sabina.

Bueno, dice al público. Yo ya leí mis tres libros. No como Peña Nieto.

Y la segunda de Gabriel García Márquez. Dijo que en una visita lo vio ya mermado en su salud y en su memoria; y le preguntó Sabina: ¿Gabo, hermano, como has estado últimamente?  El Nobel le contestó con melancolía y acento poético: Joaquín, hace tiempo que no me hago caso. Y con eso empezó una canción.

Clímax

En el clímax de la canción “Y nos dieron las diez” hace un receso y condena la muerte de periodistas ” Ya basta”.

Define a México como un país de locos y de magia.

A sus 68 años, el hombre del traje gris y el bombín sigue siendo el poeta de las realidades y el cantor de los dolores reprimidos. Es el hombre que conecta, que engancha y que pega directo a los corazones de millones de seguidores que cruzan generaciones  siguiéndole.

 Y a las nueve cincuenta en el descanso del guerrero, explica: estamos aquí, no un grupo de cantantes. Un grupo musical. Somos una familia de cantantes y compositores. Somos un equipo. Somos una familia. Y después del dicho lanza al escenario a las nuevas adquisiciones. La cantante Mara Barros, cuya voz aparejada con sensualidad corporal refuerza esa noche. Y otra la de un joven rockero mexicano oriundo de Tijuana, que aprovecha la alternativa.

Atrás del poeta, están sus mariscales de campo. Muy cerca de el otro hombre con historia. Es Francisco- Pancho Varona. El inseparable. Y al lado de este García Diego a quien Sabina le avienta un piropo “Es el de la voz de terciopelo”.

Observar el rostro de Sabina, es comprobar la fugacidad del dolor. La vida le cobra facturas. Pero esos destellos los cubre con esa sonrisa mística que ofrenda.

Esta noche, la de las nubes que lloran-negras, de presagio- escuchamos todas, solo faltó una El hombre del traje gris. No se extrañó porque el poeta estaba ahí.

Un hombre agobiado por el tiempo. Un ciudadano de naciones hermanadas por su música. El cantante eterno que hace del escenario una flama extendida, donde intenta saltar. Donde agudiza la mirada, buscando entre la gente. Y donde cambia de guitarras y de vestuario. Y de bombines.

Un ser vivo que sufre las injusticias del mundo. Y las denuncia en canciones. Este es el poeta y su retorno.

Intenta irse pasadas de las once. Y tras la espera de aplausos, retorna para cerrar con “Pastillas para no soñar”.

El último adiós lo hace quitándose el sombrero ranchero regiomontano que le obsequia el público.  Extiende sus manos y nos abraza a todos.

Antes, unos minutos antes se le escuchó decir “Espero que este no sea el último jalón”.

La familia se va. Todos, con Sabina atrás, cubiertos con dos grandes banderas nacionales.

Y en una butaca. Una mujer llora. Y un invitado, cumple su sueño.

Vidas Paralelas

Nicho Lara, escritor de calidad. Pero sobre todo periodista leído. Y leal a sus lectores, es una de las interesantes propuestas para recibir la medalla al mérito periodístico. Los logros de Nicho sin innegables. Y en esos 42 años de ejercicio ininterrumpido, encontramos las razones para que se le otorguen. Adelante… Y ante la cercanía de los 150 años del natalicio de Filemón Cecilio Piñeda Contreras (1868-1922), el Centro de Documentación de Historia Urbana de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (Cedohu Uabcs) y con la participación de  nieto de don Filemón  el arquitecto Gilberto Piñeda quien presentará una ponencia en el I Encuentro Internacional de Investigación Histórica-Literaria que se celebra hoy  miércoles 24 de mayo en la mesa de las 10:40 de la mañana…Y con esto nos despedimos deseando lo mejor. No olviden: hagan el bien y sean felices.


* * *


Anúnciate en Peninsular Digital

 

¿Quires anunciarte en Peninsular Digital?

Aquí puedes descargar nuestras tarifas.

Email de contacto: publicidad@peninsulardigital.com.