Dos modernos helicópteros sobre volaron el espacio aéreo de La Paz.

Poder

Dos modernos helicópteros sobre volaron el espacio aéreo de La Paz, cruzaron de norte a sur. Y llegaron a la ciudad militar. Después de las diez de la mañana, el General Salvador Cienfuegos Zepeda, secretario de la Defensa Nacional y el secretario de Marina Armada de México, Vidal Francisco Soberón Sanz, fueron recibidos por el gobernador Carlos Mendoza Davis. Los tres inauguraron  una obra con una inversión de 312 millones de pesos. Es la unidad militar para albergar al tercer batallón de ingenieros de combate que desde este viernes operará aquí en La Paz.
Los jefes militares arribaron acompañados de sus esposas al helipuerto cercano a la sede de la tercera zona militar y de ahí se trasladaron en compañía del mandatario al centro del conjunto habitacional y de mando a inaugurar
El ambiente cálido por doble partida. Las altas temperaturas y por la inauguración de esta obra que llama a más de 500 familias que procedentes del Estado de México, se unen al pueblo sudcaliforniano.
Después de los honores a los jerarcas militares y autoridades, así como a la bandera y símbolos patrios el orador principal es Carlos Mendoza quien destacó que, con la suma de voluntades, fue posible la construcción de estas instalaciones del batallón y la unidad habitacional, un compromiso cumplido que inició en el mes febrero de 2018. “Siempre estaremos dispuestos a respaldar todas aquéllas acciones e iniciativas que fortalezcan la paz y el estado de derecho en nuestra entidad, por ello, no escatimamos, ni escatimaremos recursos, para garantizar la tranquilidad de los sudcalifornianos. Y puntualizó: los sudcalifornianos tenemos palabra.
Destacó la presencia en este evento de los titulares de los poderes Legislativo, Ramiro Ruiz y Judicial, Daniel Gallo, así como del alcalde de La Paz, Rubén Muñoz. Se destinaron espacios para los familiares del personal militar, como para los servidores públicos de todos los niveles.
Estas instalaciones que partir del viernes albergarán un pelotón de sanidad, una guardia de prevención, además de fuerzas de reacción que permiten al Estado tener un mayor poder combativo, a los mejores hombres y también mujeres, más capacitados. constan de 3 edificios de alojamiento, comedor y una alberca semi olímpica, área de gimnasio, plaza cívica, comandancia, campo de fútbol, pelotón de sanidad, edificio de servicios, unidad habitacional; compuesta por una casa cuádruple; y departamentos, bodegas para equipamiento y almacenamiento, manejo de residuos sólidos, así como áreas de mantenimiento.
A nombre del Ejército interviene el general Gabriel García Rincón que afirmó el Batallón de Ingenieros de Combate tiene como tarea primordial salvaguardar a toda acosta la integridad y tranquilidad de la ciudadanía y de nuestros visitantes. Y agradeció al comandante supremo de las Fuerzas Armadas Enrique Peña Nieto por apoyar esta obra.
Después se devela la placa alusiva. Se disparan balas de salva, de júbilo.
El calor no amaina. Cobra un desmayo de un soldado que es trasladado a enfermería. Calor que castiga a la prensa que aguanta estoicamente.
El evento llega a su fin, con un recorrido por la unidad. Y el poder de este país sigue unido. El poder militar.

Ole

Ven. Era una voz extinguida. Era muy diferente a la que hacía unos cuantos meses, me tenía acostumbrado. Una voz, ni muy grave, ni tampoco fuerte. Era una voz matizada, elegante. Era la voz de un hombre leyenda: Heber Alarcón López Y esa voz que escuché hace unas horas, no era su voz. Era la voz de la despedida. Y fui, acudí a su llamado. Entre a su casa verde, a su casa bonita, a su casa con acento familiar. Y le vi. Ahí en su cama. En su lecho cotidiano, estaba el gran Heber conocido como Ole. Escúchame Jesús: te hablé para que me veas. Que narres en su momento, como me viste. Y en su momento, lo escribas. Y vi a un hombre morir. El color de muerte. Sus ojos vivarachos, ya eran tristes. Una mirada apacible, se desparramó sobre mí. Recién-me dijo su hija antes de entrar- Le han aplicado la quimio. Y se le ha ido la voz. Y continúo hablando, ya con mucha dificultad. “Mírame. Observa, como están mis brazos. Hoy muy delgados, ayer los de un deportista. Mira mis piernas, ya no son las del ciclista. Es triste Jesús, cuando se acaba la vida.” Cuando me mostró los efectos del maldito cáncer, en el estómago, sentí, un vuelco en mi cuerpo. Y no dije nada, callé. Y lo dejé que se expresara” Y añadió “Es también triste, no estar de pie, luchando, viviendo. Ya no puedes estar con tu compañera, la que nunca te abandonó. Yo estoy triste, por eso. Porque ya no puedo vivir. Y en ese momento sus ojos, se enmudecieron. Y concluyó. Para esto te llame. Gracias Jesús. Al guardar silencio, de nuevo esa mirada, la mirada de la despedida. Sentado en el borde de la cama, observe al Gran Ole, al de las tardes de toros. A los días de su juventud, capoteando aplausos en los redondeles de la vida y corriendo, retozando primero en el Malecón, en sus años mozos, al llegar de allende las fronteras. Y en su madurez, con su jaca de acero y de aluminio, recorriendo sin cansarse, como buen ciclista. Y después en las postrimerías de su muerte, corriendo por ese mismo malecón. Y dicen que del sueño a la muerte, hay un solo paso. Por ello, cuando me despedí, extendí, de manera repetida, tres veces mi mano, en un saludo fraternal. Y me imaginé que Heber estaba a punto de dormir Y en su sueño, nos vería. Perdón, nos está viendo a todos. Y a todos nos prodiga esa eterna sonrisa. Para despedirme en estas líneas, comparto una anécdota con Heber, hace muchos años. Me preguntó ¿Qué es lo que más te lastima de tus amigos, Jesús? Que no se despidan.

Vidas paralelas

Es la pasada debacle electoral tiene nombres, apellidos y cargos. Y el suyo está de manera preponderante…No soy escritor. Soy lector. Y soy un ser humano común. Lo aclaro porque como muchos humanos disfruto lo que hago. Por eso escribo desde los cuatro años. Y lo haré hasta el último minuto de vida.
Tras mi premio dado en crónica literaria hay detalles que a mi modo quiero compartirlos con mis lectores, que nunca me abandonan.
Este trabajo premiado lo dedicó a mis personajes que aparecen en mis crónicas. Y también a los maestros que me orientaron en los talleres a los que acudo.
En el libro hay tres crónicas que me hacen llorar cuando las leo. Una donde hablo de mi niñez y de mi primer amor. Y la de un torero que perdió a su amor en un accidente. La tercera cuando recuerdo a mi madre, en un tiempo hermoso de La Toba.
En la primera plasmó el dolor de enamorarse de alguien imposible, por la pobreza que separa y aniquila sentimientos.
En este trabajo están textos escuchados por el gran escritor Elmer Mendoza Valenzuela que en medio de sus enseñanzas me entrego un tesoro: su tiempo.
Y un día que le leí bastante. Al término, me preguntó ¿Jesús, aquí entre nos que quieres hacer? ¿ hacia dónde quieres ir? La neta, me dio vergüenza decirle que una novela. Tuve miedo de que riera de mí. No lo hizo. Por el contrario me volvió a la vida “Mira, no sé qué saldrá, pero tú síguele”. Y le seguí. Gracias maestro. La crónica ganó…Y hagan el bien y sean felices.

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