Llegar al poder y ejercerlo, es lo más difícil

Pifia

Llegar al poder y ejercerlo, es lo más difícil. Salvo campanazos de suerte, en lo general es lo más complicado llegar al mando. Pero perder el poder es la más fácil.  Y lo más vertiginoso de todo, es defraudar a quienes te impulsaron a llegar. Podría darles decenas de casos. Unos muy conocidos como lo vimos en las pasadas elecciones. Otros están muy fresquecitos y son igual de aleccionadores. Por ejemplo el caso del líder de la burocracia paceña Eduardo Valdez. Este muchacho en origen era un dechado de virtudes. Luchón, atento, carisma al cien. Fue insistente en representar a la base sindical en la que se encontraba inmerso. Era uno más en ese gremio. Los compañeros le confiaron y lo llevaron al liderazgo. Y no tardó mucho en mostrar el verdadero rostro y evidenciar la soberbia anidada y darle la espalda a sus compañeros. En los primeros meses de su gestión empezó a recibir los primeros latigazos de repudio. No hizo caso a esas expresiones. Nunca le pasó por su mente intentar un cambio. Fue y es un dirigente derrumbado. No lo digo yo. Lo dicen los todavía representados que lo repudian y piden a sotto vocce que se vaya lo más pronto posible. Este es un caso, sencillo si se quiere, a un nivel bajo, en el entorno político local. Pero de igual de aleccionador. Nos muestra las consecuencias del mareo del poder en aquellas personas que en la búsqueda de una posición no escatiman en promesas e hipocresías que usan como herramientas perversas para lograr sus aviesos fines. Que venga el próximo.

Uvas

Uvas del tiempo

*Los primeros años

Las etapas de la vida se asemejan a un racimo de uvas. Cuando uno las come no solo recibe una alta dosis de Resveratrol, sino que además puede encontrarse sabores diferentes. La dulzura de algunas contrasta con la acidez de otras. Y no se descarta la descomposición- podridas- de varias. Igual pasa con nuestra existencia. No siempre la felicidad reina. Y hay también malas rachas. Y hay dulzuras y amarguras. Mi vida así es. Mentiría si dijera que mis 60 años han sido miel sobre hojuelas. Nací en el hermoso pueblito de Santa Bárbara municipio de Rodeo Durango. La madrugada de un dos de septiembre de 1958. En una humilde casa. Mi primera, con un gran álamo al frente. La partera de la comunidad les entregó a mis padres María Manuela y Francisco, un niño vivo, pero demasiado pequeñito. Fui el quinto. Ya habían nacido Lalito el mayor, Andrea, Eva y Heriberto. Abrí los ojos y vi un mundo. El mundo de la fantasía. Y el dolor.

Mi padre aplicaba con sus hijos la costumbre del “jarrito nuevo”. Ese trato de que el recién nacido y hasta los primeros cinco, era el consentido. ¿Dónde te pondré? Yo me lo creí. Y fui su hijo consentido en ese lapso. Mi madre era diferente: nos quiso por igual en la niñez.  La primera uva amarga que me marcó para siempre eran los pleitos constantes de mis padres. Don Pancho fue muy enamorado. Y bebedor. Y llegaba en las madrugadas a pelear. Y el desenlace era la separación. Eso sí, democrática. Nos preguntaban ¿quién se va con quién? Yo elegía siempre a mi padre. Y eso a la postre me repercutió en mi vida. Sufro mucho por esos momentos. Mañana les cuento algo más.

Vidas Paralelas

Con la finalidad de propiciar la permanencia en el sistema educativo y fomentar la inclusión y la excelencia académica, el Patronato del Estudiante Sudcaliforniano durante el presente año, ha destinado más de 15 millones de pesos para apoyar por medio de becas a más de cinco mil 300 alumnos de nivel básico, medio superior y superior, informó el gobernador del Estado, Carlos Mendoza Davis. El mandatario estatal señaló que esta institución respalda con becas a los estudiantes con bajos recursos económicos y los motiva para que obtengan buenas calificaciones: “lo más importante es que con este apoyo estamos contribuyendo a que no abandonen sus estudios e incluso lleguen a ser profesionistas de éxito”, expresó… En BCS no cabe el dicho que perro no come carne de perro. Aquí sí. Hay perros que devoran con insaciable hambruna. El objetivo es saciarse y según los chuchos, hacer que todos coman carne canina. Pobres…Y con esto nos despedimos. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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