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Negro

Man in black: Hombre de negro

Man in black: Hombre de negro. O mini chapo. Son los apodos de un entrañable amigo. No reveló su nombre por razones de seguridades de él. Y mías. Le conocí desde los cinco años en mi Pueblo, La Toba. Y desde la infancia somos amigos. Solidario a más no poder. Recuerdo una mañana de septiembre de 1972, cuando a las siete de la mañana tocó la puerta de mi jacal. – Buenos días señor Chávez ¿óomo amaneció ? Bien, joven a sus órdenes. Sabe que señor le traigo un obsequio: mírela, mírela. Me asomo y la veo. Era una bicicleta colombiana, negra. De lujo. Es suya, señor Chávez. ¿Y eso? Es mi aportación a su campaña para la sociedad de alumnos. Pues gracias. La acepto, pero con una condición- dígame. Que hagas campaña conmigo.

Y aceptó. Hicimos una excelente campaña ante el asombro del director del plantel maestro Alejandro Mota Vargas, que tenía su gallo. Se hacen las votaciones y nos ganan con un voto. Aceptamos con honor los resultados. Y afianzamos la amistad.

Por cierto, un día después de la elección, mi noviecita a la hora del recreo, me confiesa “no vote por ti” vote por el Humberto”. No me enojé. Era su decisión. Trabajamos juntos con Humberto Vargas Limón. He hicimos lo que prometimos en campaña. Mi amigo feliz por el acuerdo de paz y colaboración.

La vida siguió su curso. Y concluimos la secundaria. Mi amigo entrañable se fue a Monterrey donde estudió la licenciatura en administración. Fue el primero de su generación. Después hizo una maestría. Y empezó su fama. Es diminuto. Y siempre viste de negro. Un traje inglés. Y sus botas negras de piel. Elegante para beber. Es un aficionado empedernido del boxeo. En sus años mozos ganó el premio de los 64 mil pesos. Y para comer siempre escoge lo mejor.

En verano coincidíamos en La Toba. Y en otras ocasiones convivíamos en La  Paz. Agradecido por sus atenciones, en diciembre de 1987 le invite a cenar a casa. Para halagarlo compré langostas. Y contraté a un cantante profesional. Y además a un pintor para que le hiciera un cuadro al óleo.-le fascinan las pinturas-. No llegó a la cita. Su avión no pudo despegar de Tijuana.

Después yo fui varias veces a Tijuana a visitarlo. En una mansión dio vida al refugio de los tobeños pobres. Ahí albergaba a todos los que llegaban en busca de cobijo. Y les conseguía trabajo.

Una noche de 1990 cenábamos en una taquería muy cerca de la frontera. Invito a cinco jóvenes tobeños. Uno de ellos, empezó a llorar. Y clamó “necesito trabajo. Tengo que mandar dinero a mi familia.”

Mi amigo con acento del Padrino de Mario Puzo, le pide que calle. Y añade, “Mañana tendrás trabajo”. Y le pregunta ¿Qué hacías en La Toba?  Era enfermero. Pero me corrieron.

Saca una tarjeta de su saco y apunta algo. Y seguimos cenando.

Doctor

Al otro día veo al joven vestido de blanco, impecable. Y de su cuello le colgaba un estetoscopio. ¿ Y eso?

Me contesta: Tu amigo me consiguió trabajo de doctor en el hospital. Me hizo un título. Y ya. Es mi primer día.

Con eso empecé a creer que mi amigo es capaz de todo. No tengo calidad moral para juzgarlo. Todas sus correrías son de él. Y todas sus obras y acciones las respeto. Es mi amigo de toda la vida.

Conocido a nivel nacional. Radica en Tijuana, donde sienta sus reales. Y donde ejerce su poder.

En el 2005 llegamos a Tijuana Ely y yo. Eran como las nueve de la noche. Y entre las penumbras lo descubrí. Era él. Su traje negro, sus botas de piel. Y su estampa de un mini capo. Mi amigo. Nos dimos un abrazo tan fuerte que fundimos nuestros recuerdos.

Vidas Paralelas

El delegado regional del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), en Baja California Sur, licenciado Francisco Javier Bermúdez Almada, el día de ayer entregó la obra de mejoramiento en el acceso principal del Hospital General de Zona más Medicina Familiar No.1 en la ciudad de La Paz, así como equipamiento por más de 14 millones de pesos. En su mensaje, el Delegado del IMSS, señaló que gracias al apoyo que ha brindado a la entidad el Director General de la institución,  maestro Mikel A. Arriola Peñalosa, se han autorizado programas que benefician de manera directa a la población derechohabiente, como en este caso en infraestructura, equipo médico y administrativo. Bien por el Imss. Bien por sus directivos… Y con esto nos despedimos. No olviden; hagan el bien. Y sean felices.


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