La semana próxima pasada fatal.

Muertos

La semana próxima pasada fatal. De muertes colectivas en el corte nacional y pérdidas sensibles en lo local, pero se coincide: gran dolor por ello. En lo nacional que nos incumbe la mortandad de hombres, mujeres y niños en la comunidad de Tlahuelilpan. Fue un estallido a nuestras conciencias, al gobierno en todas las instancias y al mundo entero. En este caso coincido con las expresiones de muchos de que el culpable de estas muertes no fue el Ejército, ni tampoco los calcinados, sino las condiciones de pobreza que privan en estos entornos donde el robo de combustible de los ductos es una forma de vivir. Y fue también culpable la impunidad.
México ha tolerado un sistema político tóxico que promueve la impunidad, siempre y cuando ésta ayude a las autoridades a ganar elecciones. Por eso tuvimos Tlahuelilpan. Autoridades en búsqueda de ganar elecciones deciden tolerar actos ilícitos cometidos por líderes locales, siempre y cuando estos estén dispuestos a apoyarlos electoralmente o, al menos, a no boicotearlos.
La razón por la que los líderes sociales pueden exigir impunidad a cambio de paz política es porque sus seguidores les son leales. La lealtad proviene de la desesperanza de que el mercado laboral formal les dará más que su afiliación al líder. Es decir, la razón por la que los líderes sociales logran representar a una masa crítica de personas es porque, para muchos de sus seguidores, no hay alternativa más rentable económicamente que recibir dádivas para favores políticos. El mercado laboral y la pobreza están detrás de que sea tan fácil y tan barato comprar gente por fines políticos.
Es decir, los líderes sociales surgen y se empoderan por la miseria de un sistema económico que beneficia a pocos con mucho, a muchos con poco, y que jode la vida política completa.
Este sistema político, al que el PRI nos acostumbró, el PAN mantuvo, y Morena no desmantela, es el sistema mexicano de la política de la miseria que explica la tragedia de Tlahuelilpan. Aquí estuvo el origen de la tragedia.

Los nuestros

Y en lo local las tres muertes al hilo duelen. El maestro Sixto Rodarte, un profesional de la oratoria se adelantó en este viaje sin retorno. Un hombre de valía que murió pobre y abandonado por sus amigos y por aquellos que sirvió en su momento. La segunda muerte la del artista plástico Gabriel Villalpando conocido en el ámbito cultural como Gabo. Un valor que se extrañará por su capacidad y entrega al arte. La tercera fue de Romualdo Berumen. Un político limpio y un servidor público excelente. Estos son los ya ausentes que dejan profundas huellas en el estado y las muertes por el incendio en el Estado Nacional.

Vidas Paralelas

“En Baja California Sur trabajamos para construir un estado más atractivo para el talento y la inversión, a fin de elevar nuestra productividad y con ello el bienestar de las familias”, afirmó el secretario de Turismo, Economía y Sustentabilidad (SETUES), Luis Humberto Araiza López, al informar que la entidad se posicionó en el lugar número siete, en la séptima edición del Índice de Competitividad Estatal 2018 (ICE) “El Estado, los estados y ¿la gente?”.
El funcionario detalló que esta medición es realizada por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y evalúa las capacidades de los estados en los temas de anticorrupción, economía y competitividad, educación, finanzas públicas, cambio climático, eficiencia energética, desarrollo incluyente, entre otros, lo que brinda información, evidencia y propuestas para sustentar decisiones de política pública en favor de las y los mexicanos.
En ese sentido, resaltó que, de acuerdo con datos del 2016, BCS logró consolidar su liderazgo a nivel nacional en cinco de los 10 subíndices que forman parte de este estudio, correspondientes a sociedad incluyente, mercado de factores eficiente, sectores precursores de clase mundial; y particularmente sobresalió en los campos de economía estable y aprovechamiento de las relaciones internacionales…Y con esto nos despedimos no olviden hagan el bien y sean felices.

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