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Hay de voluntades a voluntades

Hay de voluntades a voluntades. Una de ellas la de cambiar, es excelente cuando se aplica de buena fe. Y se ve mejor cuando la aplica quien gobierna un pueblo, una familia. Un conglomerado social. Hace unas horas conocí una serie de cambios en dependencias claves del organigrama estatal. Una serie de enroques y nombramiento. No sé si sean exitosos o no. Eso habrá que dejárselo al tiempo y a los resultados que ofrezcan los involucrados, en este primer movimiento de ajedrez. Hay una serie de lecciones que debemos de revisar con lupa para conocer un poco más el estilo de gobernar de Carlos Mendoza el ejecutor de estos movimientos. Primero y creo que es el más importante de que no se mando a nadie a casa. Nadie sentará la fría banca del desempleo. La segunda, Carlos hace una apuesta evidente a la equidad al género. Y da valor a la capacidad e inteligencia a un grupo de mujeres que van escalando con fuerza y persistencia las esferas del alto mando de la política y del servicio público. Ya no son pocas. Son muchitas las que están en el gobierno. Tercera lección se mejoran áreas vitales como Desarrollo, Auditoría y sobre todo la Procuraduría. Esta última ávida de reforzamiento y de estrategias adecuadas para responder a la inquietante necesidad de dar resultados en combate a la delincuencia. Estos cambios que sin duda deben de concluir con el del titular ya a un corto plazo, serán fundamentales. Se dio pues con estos nombramientos y otros que vendrán después un interesante ejercicio de voluntades y propósitos para el gobierno que tenemos, sea el que merecemos.

Mano de Dios

Era una fría mañana de diciembre de 1992 a unos diez mil metros de altura, un monomotor navegaba, entre los vientos turbulentos. Al lado izquierda la imponente Giganta. A la derecha el azul inmenso del Mar de Cortés. El piloto, el hombre leyenda mulegino, Julián Santillán conocido también como el Mocho Santillán. Un viaje que nació en La Paz, con destino final la pista de Santa María, en Santa Rosalía. El capitán, hombre grueso, una chamarra azul. Lentes ray ban. Y un rostro adusto, sin espacio para la conversación, mucho menos para una broma. Yo de copiloto, sentía miedo de los zangoloteos del avioncito. En momentos creía que nos íbamos de picada. Mi angustia, creció, cuando ese hombre que ese mismo día conocí, sacó una botella de Vodka Wyvorowa y la destapó casi en mis narices. Se echó un trago gordo, burbujeante. Y luego soltó un largo resoplido. Y me dijo: Le voy a confesar algo amigo Jesús, me da miedo volar. Y para espantar el miedo, me tengo que animar con estos alicuces. Y otro largo trago, larguísimo. Y mi temor, pasó a la angustia. Y de ahí, al pavor. Y por último al coraje. Y el vuelo seguía, me daba la impresión que no avanzaba un solo metro. Y ahí iba, viendo al capitán beber vodka. Y casi me desmayo, cuando se quedó dormido. Unos ronquidos, con algunas convulsiones. Y el avión, muévese y muévese. Y no aguanté más y le hablé, Capitán, no se duerma. El avión, se está moviendo mucho. Abrió la boca, para decir. Ahí le encargo Jesús, échele una piloteada al avión. No pasa nada, ándele. Écheme la mano. Ya no dije nada. Y el tiempo paso, que se me hizo eterno. Cruzamos Loreto, después Mulegé, y de pronto despierta ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? Nada capitán, usted debe de saber. Ya no dijo nada. Y llegamos a Santa Rosalía. Ya en tierra supe toda la verdad. El capitán Santillán no bebía. Era agua la supuesta vodka. Y había colocado el piloto automático, para asustarme. Y en ese viaje inició nuestra amistad. Yo creo que la pasión por volar de Santillán se reforzaba siempre por la bendita mano de Dios que lo protegía. Ya después me enteré de sus hazañas, donde siempre salía la libraba. En los nublados de Ensenada, salía con vida. Siempre encontraba una salida. Los magnetismos del Volcán de las Tres Vírgenes, le hacían los mandados. Una vez le vi, aterrizar su nave en una marisma en San Roque. Las sierras de la Giganta y Guadalupe, cañones, cordilleras, todos esos escenarios le eran familiares. La última vez que lo vi, me hizo otra broma en Bahía Asunción. El malora de mi compadre José Rosario Álvarez del Castillo, algo le dijo al oído. Y cuando despegamos de pronto desploma el avión, casi al ras del suelo. Y lo levanta después acompañado de una sonora carcajada. Todas las veces que volé en sus aviones, nunca me pasó nada. Y no, porque esa mano de Dios, también me alcanzó.

Vidas Paralelas

Acá anda atendiendo múltiples asuntos, el alcalde comundeño Francisco Pelayo Covarrubias. Se dio tiempo para atender a los medios. Es un político que asciende…

El Gobierno del Estado, la Secretaría de Cultura a través de la Coordinación de Fomento Editorial hacen una cordial invitación a la Feria del Libro 2017 en Santa Rosalía B.C.S.que inicia hoy. Y contará con la presencia de grandes artistas locales y nacionales y tendrá como invitada especial se encuentra Ana Clavel. Ana Clavel es autora de libros de cuentos:”Fuera de escena” (1984), ¨Amorosos de atar¨ (Premio Nacional de Cuento Gilberto Owen1991), ¨Paraísos trémulos¨ (2002), ¨Amor y otros suicidios¨ (2012) y del libro de ¨Minificciones Corazonadas¨ (2014). Sus novelas ¨Los deseos y su sombra¨ (2000) y ¨Cuerpo náufrago¨ (2005) se han traducido al inglés, y ¨El dibujante de sombras¨ (2009) al francés. ¨Las Violetas son flores del deseo¨ (2007, traducida al francés y al árabe) obtuvo el Premio de Novela Corta Juan Rulfo 2005 de Radio Francia Internacional.¨ Las ninfas a veces Sonríen¨ fue galardonada con el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska… Y con esto nos despedimos deseando lo mejor. La vida misma. Y no olviden: hagan el bien. Y sean felices.


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