Alejado del centro, pero unido en lo local

Excesos

Alejado del centro, pero unido en lo local. Gobernado por la bota militar, pero no limitados en sus anhelos democráticos. Así han sido por lustros los sudcalifornianos. Unidos dieron la pelea por la autodeterminación. Y lo lograron. Y se dieron el lujo de cimentar un estado de primera. Y como corolario se hicieron de una constitución de avanzada. Esta es la epopeya. La tragedia es que todo esto se está desmoronando y nadie levanta la voz para frenar esta hecatombe democrática. No hay ninguna intención de integrar un gran frente que ponga fin a los excesos de los barbajanes de la política que con sus acciones de manera frontal están atacando la gran herencia que nos dejaron los fundadores de las instituciones ¿ Cuáles son las principales daños que han provocado? La primera es la prostitución de la política. Ya no se sirve al ciudadano, se sirven de él. La segunda la ignorancia de las leyes. Tercera el nacimiento de cacicazgos regionales. Los seudo emperadores son dueños de mujeres, alcaldías, diputaciones. En todas las comarcas son dueños de todo. Cuatro; la aniquilación de las formas y los fondos: hay alcaldes y alcaldesas que son al mismo tiempo candidatas y candidatos. Esto es la más aberrante que se ha dado en estas cuatro décadas y cacho de vida institucional. Y quinta, el manoteo vil de recursos públicos con los que se abusa del poder. Y se levantan fortunas que son del conocimiento de la plebe. Estas son las principales causas o daños que obliga al despertar ciudadano para que emerja ya un gran frente que le ponga fin a estos excesos y rehabilite lo dañado a nuestros fundamentos como entidad democrática. Se vale soñar. Pero sé que quien no sueña no vive.

Señal

Derecho de antigüedad lo hago valer hoy. Junto a mi padre, Francisco. A su diestra, en esa mesa eterna. La mesa que fue también de mi madre y de Lalo y Heriberto. En otros tiempos y en otros desayunos.

Son las diez de la mañana y estamos en nuestra casa. En nuestro puerto. Es San Carlos. El nido, el entorno. El calorcito de familia.

Mi padre. Y yo disputándonos los finales de los tiempos. Nuestros cuerpos vivos y nuestros ojos viejos. Y frente a nosotros mis hermanas, las menores.

El banquete habla de tradiciones. Atole de arándano. Tés de diferentes sabores, albóndigas en caldillo durangueño. Tortillas recién hechas. Y requesón. El pan no falta. Y unos huevitos estrellados que hacen maridaje con una salsa martajada. Mi padre come y me comparte.

Rosa y Mindy hermanas atienden como Rey al patriarca de San Carlos. Don Pancho consciente, me festeja el recuerdo de dos chistes que me contó cuando yo era un niño.

Esa mesa tiene el recuerdo de mi madre. En esa casa toda, hay desparramada la esencia de doña María.

Aquí estamos. Mi padre me desliza un café que no quiere. Y me lo tomo sorbo a sorbo.

De pronto su flaca mano derecha y adolorida por sus años, con pigmentos negros, se acerca a la mía. Me acaricia como siempre. Y aprovecho y le pidió su bendición.

Levanta su brazo y murmulla unas palabras. Intenta hacer la señal de la Cruz. Y después lo baja. Va mi turno. Con mi mano acaricio su frente e igual, le doy la bendición.

Al rato me confiesa; qué pena que ni usted ni yo sepamos bendecirnos. Este es mi padre.

Arriba de mi nave, de mi Airbus imaginario, en mi suite de lujo, observando un panorama verde, sintiendo el sonido del viento, y recordando mi vida, se me vino una sonrisa al rostro. Y recordé la acotación de don Panchito. No sabemos.

Y tiene razón. Las bendiciones las daba mi madre ausente.

Vidas Paralelas 

Excelente el mensaje que se trasmite casi cada diez minutos por la televisión del Tribunal Estatal Electoral. Buen contenido. Pero creo que ya chole con lo mismo. Ese dinero que se gasta debe de aprovecharse en otros rubros en el mismo TEE. Y también creo que no es una chulada que digamos en los fallos que emite. Pero ese es otro tema de más adelante… Y con esto nos despedimos deseando lo mejor. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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