Estado

Once en punto. Ni un minuto más

Once en punto. Ni un minuto más.  Ni un minuto menos. Solo. Acuerpado de manera discreta por un par de asistentes, Carlos Mendoza Davis entró al Congreso. Era la cita con la historia. Y el poder. Este sábado y a esa hora se celebró el 42 aniversario de la creación del estado 30 del pacto federal. Atrás, quedó el  territorio; tamiz del centralismo. Y parió el estatus de las libertades.

Un pasaje de una generación que se fue, pero que abrió el paso a otra, pero que en la nueva sigue vigente el recuerdo de los pioneros de esta transformación: Angel César Mendoza, Félix Agramont, Armando Trasviña, Antonio Alvarez Rico. Y miles.

Y lo digo porque al llegar Carlos estrecha manos y nombres Juan Alberto Valdivia, Ricardo Barroso, Armando Martínez Vega,  Raúl Mendoza, Rosa Delia Cota, Guillermo Mercado Romero.

Saludos y saludos. En el entorno y avivados, los hombres del gobernador: Isidro Jordán, Carlos Godínez, Jesús Sobarzo. Y con unos minutos de más arranca la ceremonia que es a la vez el retorno del respeto a la historia, la unión del poder. La de tener al centro al gobernador y no al representante. ¿Qué les costaba a los anteriores mandatarios presidir este momento?

Creo que nada. Y se abona mucho porque un estado desintegrado es mal fario para los sudcalifornianos.

Frente a todos. Y escudriñando están los ojos de Carlos. Manda saludos con la mirada. Ubica y le sonríe a su esposa Gaby, que entre los invitados no pierde detalle de esta ceremonia solemne.

Los honores a los símbolos. Ínsulas de civismo y palpitar de corazones por amor a una patria que llevamos tatuadas.

Voces libres

Llegan las lecturas y discursos. El orden del día, mal leída por el diputado Alfredo Zamora que titubea, omite. Y el discurso del abogado Cuauhtémoc González, que habla a nombre de la tríada de poderes, arranca muy tranquilo, pero que tiene un cierre fuerte, llegador. Y contundente cuando convoca a no caer en la apatía y no olvidar que los sudcalifornianos somos un pueblo de triunfadores.

Desde su posición Mendoza no pierde detalle del orador Magistrado. Esa voz, la de Cuauhtémoc González es acreditada. Este muchacho es un buen juez. Y un responsable ciudadano.

El turno es de la sociedad civil, cuyo portavoz Eliseo Zuloaga Canchola, aguerrido periodista, columnista destacado, levanta la voz para decirle a ese Estado reunido que hay que levantar las armas de la participación en bien de las nuevas generaciones.

Con voz fuerte proclama “cuando se habla desde una tribuna como la que hoy nos ocupa, debemos hacerlo en forma honesta y decidida porque los titubeos y las vacilaciones aparte de ser ridículas son inconcebibles entre los sudcalifornianos.”

Retorna a la carga cuando esa es la tarea que todos tenemos que hacer juntos sociedad y gobierno, porque nadie hará por nosotros, lo que a nosotros nos corresponde hacer, donde trabajemos con fuerza y convicción verdadera en el rescate del patrimonio social que son nuestros hijos tenemos que estar más unidos, con voluntad, compromiso y responsabilidad, para recuperar la tranquilidad social y construir juntos es el mejor futuro que todos anhelamos.

Una pieza de oratoria que fue aprobada por el público.

Fin del protocolo.

Vidas Paralelas

 Baja del escenario el gobernador. El hijo de Angel César. El hombre que tiene en sus manos el poder del estado. Un joven mandatario que tiene como espejo la historia esa memoria colectiva que no descansa en su naturaleza celosa y vigilante. La que premia, castiga. Y que evoca lo que hicieron sus hijos.

Pasa el bullicio. Y mientras que los noticeman Álvaro de La Peña Angulo y Ricardo Barroso- entes del futuro- dialogan con los medios, una Suburban blanca se desliza por la calle Bravo. Adentro un pasajero va pensando en el tiempo. Y en su padre…. Y con esto nos despedimos por hoy. Reciban un fuerte abrazo. Y no olviden: hagan el bien y sean felices.


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