La otra medicina.

Espalda

La sesión del Senado del pasado jueves parecía de trámite, hasta que un senador por el PAN subió a la tribuna para pedir que se exhortara a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para que en el paquete fiscal para el 2019 se propusiera la reducción en un 50% al IEPS a la gasolina. Es decir, que el Senado emitiera un posicionamiento sobre este tema tan importante para la población. Como el senador que lo solicitó pidió que se discutiera en ese momento, de acuerdo a la Ley la propuesta se sometió a votación, y hay que decirlo con todas sus letras, MORENA que tiene la mayoría en esa Cámara se opuso a ello y por tanto el trámite a la propuesta fue turnarlo a la Comisión de Hacienda, la cual preside MORENA, donde es mayoría. Debe aclararse que no se votó una Ley para reducir el impuesto, sino solamente la postura de cada partido respecto a este tema. Lamentable pero la decisión de MORENA fue en contra de que el Senado le solicitara al Ejecutivo Federal que incorporara una disminución del impuesto que permite que el precio de la gasolina llegue hoy a más de 21 pesos por litro. Y lo más lamentable es que nuevamente nuestros senadores sudcalifornianos por ese partido, Víctor Castro y Lucía Trasviña hayan estado ausentes de esa votación. Lamentable que quienes les ofrecieron a sus electores que irían al Senado a exigir que se redujeran los exorbitantes precios de los combustibles, hoy le hayan dado la espalda a sus promesas. Incomprensible primero que los que son representantes populares no apoyen esta demanda social, dejándole la decisión a la Secretaría de Hacienda. Y entre las filas de los senadores de MORENA está la próxima secretaria de Energía Rocío Nahle quien hace unos días declaró que el gobierno federal estudia reducir el IEPS a las gasolinas. ¿Entonces?.

Paloma 

Tres cosas llevo tatuadas en mi alma y corazón que me hacen feliz.  El ser parte de una gran familia, las primeras caricias de mis noviecitas. Y las convivencias que mi padre armaba para que los hijos disfrutáramos. Los domingos era la fiesta del chivo. Don Pancho cocinaba un cabrito. Y doña María hacia unas tortillas riquísimas, complementadas con una salsa guisada de chile california con cebolla y tomatillo. Y todos a comer.

Al fondo del comedor un viejo tocadisco reproducía los Lp de Julio Jaramillo, Bienvenido Granda, y muchos más. Yo me aprendía todas las canciones, sobre todo la canción de mi padre ” Quizás, quizás”.

Había en casa una camioneta Chevrolet 58. Llamada la Paloma Azul. Y en ella nos encaramamos todos en la Semana Santa de 1971.  El plan era acampar en el paraje playero Las Vacas adelante de Santo Domingo. Con tiempo se surtió la despensa: había de todo.  Atunes, sardinas, frijoles, capirotada. Y todo lo que se come en Durango, de donde somos originarios.

Y llegamos el domingo a mediodía. Se instala la carpa y cocina. Se improvisan camas, sillas. Y empieza la comedera. Dicen las malas lenguas y tienen razón, que los Chávez somos de buen diente. En el primer día le dimos un bajón a las provisiones. Pero todo era felicidad.

Nos bañamos, jugamos volibol, nos metimos a los hermosos manglares. Y como a eso de las cuatro a darle otro entre. Eran unos olores, y no decir del sazón de mis hermanas que le ayudaban a la generala doña María. Gorditas de camarón seco. Chuales, torrejas, chile pasado. El pipián que solo Eva lo hacía. Y la capirotada de postre.

La fiesta seguía. Lunes, martes, miércoles. Y los bastimentos desaparecían. Había mucha Maseca y frijol. Avena. Y agua. Llegó el jueves y le dimos el último adiós a las reservas. Quedó solo avena, cafecito. Y un poco de harina.

Al amanecer del viernes santo casi a las cinco de la mañana escuchamos sollozos en la suite de mis padres. Mi madre lloraba quedito para no despertarnos. Frente a ella iracundo mi padre reñía. Y después se hizo un largo silencio. Mi papá se fue a caminar.

Me fui arrastrando hasta donde estaba mi madre. Y le preguntó ¿porqué pelearon?

– Me regañó porque se acabó la comida.

– ¿Y qué le contestó, doña Mary?

– Que eso fue lo que me dio para comprar.

Satisfecha la curiosidad fui a buscar a mi padre para contentarlo. Ahí estaba sentado en la playa triste. Y meditando. Me acerco, lo abrazo. Y le digo “no se enoje. Ustedes no tienen la culpa. Lo qué pasa que nosotros somos muy tragones”.

Medio lo hice reír. Y me acercó a la playa, empiezo a caminar acercándome a la marea. Y de pronto en un charco veo un pescado grandísimo color rojo, se mueve con desesperación. Y le grito a mi papá “Hey don Pancho, venga. ” Y se acerca. Y grita. Es un pargo, Jesús.

Con mucho esfuerzo lo sacamos y lo llevamos al campamento. En cuanto lo ve mi madre dice “No sé de dónde lo traen, pero de lo demás yo me encargo. Lo comimos en ceviche, caldo de cabeza. Albóndigas en chile colorado. Empanizado. Machaca. Con este hallazgo llegamos hasta el domingo de resurrección.

El retorno fue como todos cuando estábamos completos. Riéndonos, Heriberto junto a mí. Lalo, el mayor, cerca de mi padre. Mi madre cuidando a sus hijos con sus ojos. Y la paloma azul deslizándose por esos caminos de la nostalgia, cargando a una familia que pese a las bajas, seguimos juntos. Y será para siempre.

Vidas Paralelas

Con objeto de garantizar una mayor inclusión entre sus comunidad académica y ampliar su conocimiento hacia otros sistemas de comunicación no verbal, se llevó a cabo en la Universidad Autónoma de Baja California Sur, Campus Los Cabos, el primer “Taller Introductorio de Lenguaje en Señas”, mismo que fue impartido por la Doctora Luisa Arzola López, Responsable del Área de Psicología, y por Azucena Toledo Montaño, estudiante de la carrera de Negocios e Innovación Económica de la misma institución.

Con una duración de 2 meses, en las sesiones se tocaron principalmente temas como la importancia de la inclusión en el Lenguaje y el poder de la comunicación a través de las señas; además de conocer aspectos de la lengua de señas mexicanas, como los adjetivos, tipos de saludo, adverbios, animales, artículos y el Himno Nacional Mexicano, por mencionar algunos.

El cierre y entrega de constancias estuvo a cargo del Responsable de la UABCS Los Cabos, M. en C. Juan de Jesús Pérez Agúndez, quien a nombre del Rector Gustavo Cruz Chávez agradeció a los alumnos por la confianza que brindaron a la Máxima Casa de Estudios para formar parte del primer grupo de que se capacita en estos temas dentro de la universidad… La otra medicina. En los médicos que nos cuidan la salud, hay otra medicina poco valorada. Esta es el liderazgo que nos dan en el ámbito social. No concibo un pueblo sin la fuerza de los profesionales de la medicina.

Por esta y por la otra reciban todos un fuerte abrazo. Y un recuerdo a los médicos que se nos adelantaron. Mil felicidades…Y con esto nos vemos. No olviden: hagan el bien y sean felices.

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