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Engaño

Doble pecado cometen aquellos servidores públicos que se valen de la promesa fácil

Doble pecado cometen aquellos servidores públicos que se valen de la promesa fácil para lograr el voto ciudadano. Y después de coronarse, no sólo no cumplen la promesa que les hizo ganar sino que de manera cruel insisten en la promesa. Lo digo por los panistas. En campaña ofertaron la disminución del Impuesto al Valor Agregado, la reducción de las tarifas eléctricas y el combate frontal a la inseguridad. A un año de que ganaron ni han tocado el tema del IVA cuyo aumento tasajeó nuestra de por sí raquítica economía. Ayer se aplicó otro subidón inmisericorde a las tarifas eléctricas. Y de la inseguridad todos vemos la realidad: muertos todos los días. A un año de distancia los favorecidos con estas promesas los diputados locales callan. No se atreven a lo más mínimo para revertir el impacto del IVA se niegan a la comparecencia del procurador para que hable de lo que le duele a la gente. Y de las tarifas elevadísimas a la electricidad no se dignan a comentarlo. Es decir le dan la espalda. La misma parsimonia la encontramos en los legisladores federales. Jisela y Herminio andan en los cuernos de la luna pensando en fantasías. El único que se atreve a tocar los temas es el senador Juan Fernández que a golpe de boletines de prensa quiere penetrar en el ánimo de la gente. Y no lo logra, porque no es real su postura a favor del ciudadano. Es utópica irrealizable. Ha dicho que seguirá luchando para bajar las tarifas eléctricas. No engañe a la gente Senador. No es necesario que recurra a la promesa fácil. Usted sabe que no hará nada.

En lo que lleva de legislador no ha concretado nada ! vaya !  Ni el informe que tenía programado. Nada útil para los ciudadanos y usted lo sabe. Y lo sabe bien. Vale más que no diga nada y siga cobrando su millonario cheque y siga nadando de muertito. Nada le pasará. Sepa usted que si no hay una gestión al más alto nivel la energía eléctrica nunca bajará. Le apuesto. Por eso señores panistas ya no engañen al ciudadano. Lo hacen. Y eso es un doble pecado.

Dos copas

En la cima de un risco, muy cerca del camino misional que nace en Loreto y concluye en San Javier sede de la histórica misión, está una casa. Su arquitectura es excelente. No es muy grande, tres recámaras. Una cocina y una terraza de donde se domina la belleza del golfo de California y la sierra imponente de la Giganta. Con una pequeña desviación de la carretera se llega a esa casa. Ahí en la terraza, está su dueño Juan saboreando una copa de vino. A un lado de la botella un queso fresco rico y blando, como la mantequilla. Los ojos de este hombre se regocijan del maravilloso espectáculo. La tarde amenaza con caer. Este ritual de saborear el vino y queso y devorar el entorno se ve interrumpido por la llegada de una Suburban blanca del año. De ella desciende un hombre alto, fornido. Se acerca y saluda. -Buenas tardes amigo.

– Buenas tardes contesta Juan.

¿Qué hace, señor?

Tomando vino. Y disfrutando este queso. ¿Gusta una copa?

Claro que si.

Y empieza un diálogo incesante entre ambos. El invitado le chulea la casa. Le reconoce la calidad del vino. Y el queso. Y el vino se va consumiendo. Al terminar la botella, le dice el invitado: me gusta su casa amigo ¿Me la vende? Se hace un largo silencio. Y llega la respuesta: mi casa no la vendo amigo. No está en venta.

Véndamela. Le pago lo que sea. Me gusta para estar como usted: tomando vino y bebiéndome este espectáculo.

Por eso no se la vendo señor. Lo que puedo hacer es invitarle otra botella de vino.

Se para el anfitrión. Y va por la botella. Y sigue la conversación con copas llenas.

Usted no sabe quién soy yo amigo. Por eso no cree que tenga dinero para comprarla. Me juzga mal.

No lo juzgo así. Sólo que mi casa no está en venta. Y no quiero saber quién es usted. Yo solo le comparto de mi vino. Y de esta vista esplendorosa.

El final llega con el último trago. Y el vacío de la botella.

Aquel hombre misterioso. El hombre más rico del mundo, se sube a su Suburban. Echa la última mirada a la casa, levanta la mano para decir adiós a Juan. Y sube a la carretera pensando ” Hay cosas que mi dinero, no compra”.

Vidas paralelas 

Otorgar beneficios que permitan un desarrollo a emprendedores e innovadores locales es un compromiso a cumplir por parte de la administración municipal, anunció el Alcalde de La Paz, Armando Martínez Vega al entregar 22 acciones de recursos federales por un monto de 50 mil pesos que permitirá la creación de empresas básicas.  Martínez Vega precisó que se mantiene una constante gestión a nivel federal y estatal lo que ha permitido concretar mayores apoyos en beneficio de empresas locales, incorporando la tecnología y comunicaciones en sus negocios a fin de fortalecer sus capacidades administrativas, productivas y comerciales… Y con esto nos despedimos. Les deseo lo mejor. Y no olviden: hagan el bien. Y sean felices.


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