Julieta Goldin

El Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli, pintada en Italia en 1484, retrata a la diosa Venus en el momento en que vuela en una concha marina empujada por el viento hacia la costa, donde la recibe con su manto floral ondulante, la primavera.

Según la mitología Griega es Venus la diosa del amor y la belleza, aquí retratada por el maestro Sandro Botticelli, personifica el referente de belleza. En el cuadro, su cuerpo desnudo describe una curva vertical, acentuando su sinuosidad natural y remitiendo sutilmente al contrapposto, postura característica de las esculturas griegas de la antigüedad. Así, la obra rinde homenaje a la Antigua Grecia, describiendo el ideal de belleza propia de los dioses mitológicos. En este cuadro la bella Venus encarna la belleza de la mujer renacentista, luciendo su cabello al viento, su piel clara y su cuerpo desnudo.

Al considerar que el ideal de belleza, tanto masculino como femenino, ha ido cambiando a lo largo de la historia, debemos observar cuales son los estándares de belleza actuales y de que manera se ven reflejados en los modelos contemporáneos. Si los referentes de belleza hoy son aquellos que encontramos en los medios de comunicación, afiches publicitarios, televisión, revistas, etc. ¿Que nos muestran?

Vemos a los jóvenes que suelen ser protagonistas de campañas publicitarias, veremos que no son exactamente referentes fieles de la población mexicana. Es decir, se hace difícil a veces asociar los rostros en las publicidades de productos mexicanos con el común de la población. La presencia de estas personas jóvenes y bellas en los medios, determinará la manera en que los integrantes de la sociedad se comportan, ya sean referentes reales o foráneos.

Además, es interesante ver estas discrepancias no solo en las características étnicas sino también en la veracidad de las imágenes. El uso de retoques y photoshop para los cuerpos y rostros de las modelos ya es una actividad regular, lo veremos por ejemplo en las últimas campañas que ha lanzado la marca Dove.

En definitiva, ya no sabemos qué es esa belleza que admiramos en las revistas, ya que con seguridad son imágenes alteradas que nos crean un ideal de belleza que no existe y que sólo consigue su objetivo principal, extender el consumo enfermizo indeterminadamente.

¡Comparte!

* * *