Hace un año y meses sufrimos en mi barrio, en el centro de la ciudad, una de las más agudas crisis de violencia

Descaro

Hace un año y meses sufrimos en mi barrio, en el centro de la ciudad, una de las más agudas crisis de violencia, robos a todo, casas, carros, hasta perros. Los malandrines se metían a las casas y vaciaban los refrigeradores ( donde había qué vaciar). En otras golpeaban a los vecinos. Era una tragedia. Y un buen día llegó la diputada Norma de La Peña que desde el día que se postuló al cargo no había regresado. Tocó a mi puerta y me ofrecía cuatro tomates apachurraditos. Le dije que no, que muchas gracias, que gracias a Dios en casa había tomates. Pero lo que si le aceptaría era una gestión ante el Procurador para que nos apoyara en los numerosos robos. Y en la atención a las carpetas de investigación levantadas. Yo le di una del robo de mi camioneta. No terminaba de decirle cuando prometió con todos sus dientes y su labia de política de que ya diéramos por resuelto el problema. Le acompañaba el responsable en aquel tiempo del C4. Este servidor rubricó la promesa. Y todos contentos. Hasta le aplaudimos. Pasó el tiempo. Y hasta ayer esta señora jamás volvió. Y pasó otra tragedia: después de su visita los robos se incrementaron. Los hechos violentos se dispararon. Y la confianza en este tipo de personas se diluyó. Y para sorpresa de este conglomerado social nos enteramos que con todo el cinismo esta dama otra vez se apresta a una reelección del puesto  Y esto si cala. Se puede perdonar la omisión, la irresponsabilidad la vaquetones, pero nunca el descaro y la burleta a los ciudadanos. Este es un ejemplo de muchos más que encajan en los atrevimientos de quienes les vale el sentimiento de la gente y solo viven para saciar los apetitos económicos.

Ojalá que en esta próxima campaña esta doña se acuerde de este barrio. Y no pase por aquí.

Diablo

Diablo ¿Dónde estás?

El viernes por la tarde nos hicimos la pinta. Ya teníamos ganas de una cervecita mis amigos y yo. Y váaaamonos. Antes de la cinco llegamos a la Uní. Éramos David, Mario, Miguel, Eugenio, Jesús y Humberto.  Este último chofer y propietario de la super nave. Un Ltd Ford café. Motor 400 modelo 76. Edición limitada.

Es una bestia. Y en ella llegamos al campus y sonsacamos  al maestro Amadeo. “Vamos maestro. Ayúdenos a resolver un caso de alta filosofía”, le dijimos. Y nos creyó.

Y ahí vamos por la Forjadores casi a vuelta de rueda. Risa y risa. Somos felices. Y buenos alumnos. Y amigos inseparables. Estudiamos Ciencias políticas.  Y Amadeo es nuestro maestro. Y amigo.

Cuando menos acordamos llegamos al punto X de nuestro tour. Las Voladoras. La mejor cantina. Las mejores chicas. Y la cerveza más helada. Y más grande. Tú pides un cuartito y te sirven una caguama. Un litro, sí señor.

Y ahí en la disipación.  Y en la chacota.  Los chistes. La buena vida pues. Todos muy bien sentaditos en la barra. Y dando cuenta de nuestras ambarinas.  La mía sabe a champaña.

De pronto Humberto salta al escenario y empieza a declamar “María Manuela” y David experto orador nos da cuenta de un discurso sobre la trascendencia de la nada”. No me quedo atrás y les lanzó una vieja poesía que al final se me olvidó. Pero improviso.  Y me gustó por cierto.

Y de pronto escuchamos un grito. Retumba “Ya llegue hijos de toda su relinda madre. Y soy el diablo maricones” y no terminó de soltar el aire cuando le salta Amadeo y con ese vozarrón que le caracteriza le responde “maricón lo serás tú méndigo Diablo. Y a mis alumnos nadie los ofende”. Y empiezan los cocolazos.  Amadeo se le va encima al Diablo. Este esquiva. Y nuestro maestro rueda. Y salta Humberto el más alto. Se trenza con el diablo. Pero este lo lanza hacia la puerta. Luego todos le echamos montón.  Sin éxito.  Nos apila a todos en la banqueta. Y con la misma saltamos al carro y emprendimos la retirada.

Ahí va el carro lancha con los restos de guerra arriba.

Doblamos por la Padre Kino. Y al llegar a la Allende enfrente de la gasolinera Seiji grita otra vez el maestro Amadeo. “Párate, Humberto. Párate.  Y este obedece. Y baja Amadeo. Y ya en tierra se quita el cinto. Y empieza a golpear el pavimento diciendo en tono de guerra “¿Dónde estás Diablo. Dónde estás?.

Y una voz sale de la nave. Y le responde: Está en Las Voladoras”  y con ello se desgajó  un prolongado silencio, hasta que llegamos al terraplén.

*Para mis compañeros de viajes.

Vidas Paralelas

La Dirección General de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal, a través del Departamento de Educación Vial, continúa con la implementación de su programa de sensibilización a choferes, con el ciclo de cursos denominado “Mejoramiento a la Conducción Segura de Vehículos”, impartido por instructores pertenecientes a la corporación.

Al respecto, la Dirección de Movilidad y Transporte de la Corporación da a conocer que el objetivo del curso es para que los operadores brinden un mejor desempeño en su servicio. Donde a través de presentaciones didácticas, experiencias sensoriales y pláticas de especialistas en la materia, los trabajadores del volante reciben capacitación en temas de Sensibilidad hacia la discapacidad a través del Código de Bastón Blanco, Manejo defensivo, Reglamento de Tránsito, Actitud de calidad en el servicio, entre otros tópicos.

La visión para este ciclo de cursos es dar cobertura a la totalidad del padrón de operadores de unidades, por lo que se ha convocado a participar a más trabajadores del volante a fin de participar en este Curso “Mejoramiento a la Conducción Segura de Vehículos” para un mejor desempeño en su servicio… Y con esto nos despedimos deseando lo mejor. Y no olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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