En esta ceremonia donde de manera simbólica se develó la placa inaugural del nuevo Centro de Salud con Servicios Ampliados de Todos Santos,.

Cumplimos

“La entrega del Centro Estatal de Oncología pone fin a la carencia de servicios especializados en la atención de los problemas de cáncer y nos coloca a la vanguardia en el país con un acelerador lineal de última generación y equipamiento con la más alta tecnología”, expresó el gobernador Carlos Mendoza Davis al inaugurar junto con el presidente de la República, Enrique Peña Nieto, de las nuevas instalaciones que se lograron con una inversión superior a los 366 millones de pesos.
En la apertura de esta nueva unidad médica, primera del país en trabajar de manera sectorial; es decir, que atenderá a todos los pacientes con cáncer, independientemente de su derechohabiencia, Mendoza Davis indicó que con la entrega de este centro, hoy se cumple un viejo sueño en salud de los sudcalifornianos, en especial de las familias que han tenido que luchar contra esa enfermedad.
Al entregar este nuevo centro oncológico, que cuenta con tecnología de punta como un acelerador lineal, un tomógrafo simulador, braquiterapia y otros modernos dispositivos médicos, “cumplimos nuestra palabra de crear una infraestructura más funcional, con mejores instalaciones y equipamiento de última generación, donde los pacientes puedan recibir un tratamiento adecuado en condiciones dignas, sin la necesidad de viajar a otras partes del país”, agregó el Ejecutivo estatal.
En esta ceremonia donde de manera simbólica se develó la placa inaugural del nuevo Centro de Salud con Servicios Ampliados de Todos Santos, el Presidente Enrique Peña Nieto estableció que, con estas obras, en las que se aplicaron más de 420 millones de pesos, Baja California Sur y México son hoy mejores, porque con esto se acercan los servicios de salud a quienes más los necesitan.
Agregó que en su sexenio se construyeron más de 40 nuevos hospitales y clínicas, con una inversión superior a los 30 mil millones de pesos, lo que dio oportunidad de construir instituciones como este nuevo Centro Estatal Oncológico, que con áreas de radioterapia, quimioterapia y cirugía, así como clínicas de displasia, mama y dolor, será decisivo en la tarea de cuidar el mayor patrimonio de una sociedad, que es la salud de la gente.
El nuevo Centro de Salud con Servicios Ampliados de Todos Santos es también resultado de los esfuerzos conjuntos para ofrecer mejores condiciones de bienestar a los sudcalifornianos, ya que, con una sala de procedimientos mixtos, servicios de laboratorio y de rayos X, se evitará que las familias de la comunidad se trasladen a otras localidades para ser atendidos.
El gobernador Carlos Mendoza reiteró su beneplácito por poner en servicio este centro oncológico, como parte del esfuerzo que se despliega para lograr que las familias sudcalifornianas cuenten con servicios de asistencia a la salud con calidad, eficientes y con tecnología de punta, y destacó que, en este caso, se trata de una acción que tendrá un alto impacto social, pues atenderá a derechohabientes de todo el sector salud.

Potra

Es una potranca. Me dijo mi amigo David. Los dos la observamos cuando entró por la puerta ancha de la secundaria. Entró despampanante. Pelo suelto color café. Ojos grandes. Boca sensual, labios gruesos. Vestía  blusa blanca. Y pantalones livais muy ajustados. Y eso hacía que sus formas destacaran más. Sus senos nacían. Pero ya asomaban perfección. Y belleza. Era Dolores Campuzano. Cuando investigué su nombre, también me enteré que venía a cursar solo el primer año de secundaria.

Es muy bonita. Otra vez me lo dijo David, que como yo, quedamos enamorados de esa hermosa mujer.

No solo nosotros dimos  fe de su llegada. Todos los chamacos hablaban de ella. Y todos la querían para novia. La belleza de Dolores era excepcional. Y su caminar su principal toque de garbo. Estilo y elegancia. Parecía una potra doceañera. Lo era.

Para octubre segundo mes de su arribo, ya le habían echado los perros más de veinte galanes. Pero a ninguno aceptó. Ella sola y su gracia. Y su caminar.

Pasa el tiempo. Y poco a poco el cuerpo sensual de Dolores, su pelo y su garbo van cayendo en lo normal. David se hizo novio de Maricela. Y ya no conversaba sobre Dolores. Ya no era tema en nuestras cotidianidades.

Pero yo sí. Y seguía sumergido en esa ilusión. Ese cuerpo, ese mover de caderas,  del pelo que jalaba el viento. Y que lo soltaba de pronto y lo extendía en su hermosa cara. Y después se lo retiraba en cámara lenta.
No era feliz si no la miraba salir. O entrar. Mi salón de segundo año quedaba enfrente del primero de ella y por lo tanto tenía a la vista sus movimientos.
El desfile del 20 de noviembre fue un día especial para mí. La vi cerca arriba de un caballo hermoso como ella, vestida de amazona lista para la escaramuza charra, ahí estaba. Atrás de mí que como integrante de la banda de guerra abríamos la parada. Me temblaba el corazón. La sentía pegada a mi piel.

Termina el recorrido. La veo de reojo. Y al empezar el espectáculo ecuestre, aplaudo a rabiar cada vez qué pasa frente a mí. Nunca me ve. No me hace en su vida.

La vida da sorpresas. Y en diciembre ya en vacaciones, mi padre Rodrigo, me invita a conocer el rancho donde trabaja de mayordomo. Llegamos muy temprano a punto de la ordeña. Y saboreamos leche espumosa, con café. Era un entorno hermoso. Muchas vacas de alto registro, chivos, borregos pely buey. La finca una pieza de arquitectura californiana. El patrón don Sotero, muy amable con mi padre.

A las diez de la mañana el patrón nos invita a desayunar en una enramada de la finca. Y ahí está la sorpresa. Ahí al lado de su padre, está Dolores. Hermosa. Todo lo suyo en orden. Nos presenta. Mi hija: me tiemblan las corvas. Se me va la voz. Extiende su mano. La alcanzó tembloroso, la siento caliente. Y aprieta, me aprieta mi mano. Del placer paso al dolor.  Cho, gusto, dice con una voz fuerte. Timbre gordo. Y una ligera sonrisa pícara al ver el rictus de dolor por el apretón. No supe lo que desayunamos, ni de lo que se platicó ahí. Yo solo la miraba enamorado.

La visita siguió. Recorrimos todo el rancho. Ella con nosotros.- ningún diálogo para mí. Absorta en sus pensamientos.  A la hora de la comida, don Sotero ordena matar un chivo. Mi padre obedece. Y frente a nosotros empieza el ajusticiamiento. Lo toma por los cuernos y con un verduguillo filoso le propina tres puñaladas. Brota la sangre, pero el animal sigue con vida. Y todos mirando.
De pronto Dolores se acerca a mi padre. Y le dice “Deme chanza don Rodrigo”. Mi padre lo hace. Dolores saca un cuchillo de su cintura. Y lo sumerge en el cuello. Solo un berrido de dolor se escucha.
Se me revuelve el estómago. Y más al ver esa mujer mostrándonos el chivo muerto.
Después lo saboreamos. Y con la noche la visita termina. Y en mi mente está ella.
La misma que el lunes al retornar de vacaciones ya me mira. Y saluda de lejos. El tiempo arrastra sus pies. Y después de enero le echo los perros. Nada. Ni un sí. Ni un no. Solo me escucha con respeto. Mis canes se desdentan. Y nada. Y por prudencia no insisto para no afectar a mi padre en su empleo.

Pero Dios es grande. Y el catorce de febrero el maestro Humberto Arce organiza una tardeada para toda la secundaria en el campestre La Pila. Y ahí estoy solo. David y su novia en su mesa.
De pronto siento una mano en mi espalda. Y  ese vozarrón tan inconfundible. Y un perfume embriagante. “Hola pelao ¿porqué tan solo? Se me cae el cielo. Me suenan miles de clarines en mi mente. Es ella.
¿Me siento o me voy? Quédate, le balbuceo. Y al sentarse, de inmediato me da otro manotazo. Ya no me duele tanto. Y me suelta la pregunta fatal ¿Quieres ser mi novio mondao? Ya imaginan la respuesta.

Vidas Paralelas

Bailamos toda la tarde y la noche. Mi vida cambió. No me importaba estar más chaparro que ella. Y la historia no se detiene, mucho menos se modifica.

El primero de junio, en una fiesta charra, su caballo Alazán “ El Olimpo” asustó por el estallido de un cuete. Se desbocó. Ya no cuento más. No puedo, solo en penumbras veo su cuerpo destrozado en una cerca de alambre.
Hoy solo soy un ser sin alma, sin cuerpo, sin amor. El viento, ese viento que se regocijó con su pelo y acarició ese cuerpo de Diosa, es mi único aliado. Me lleva a todas partes. Y a ninguna….Por hoy con esto nos despedimos. Y no olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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