Para disfrutar la visita a un país diferente al nuestro, hay que usar todos los sentidos

Cuba

Para disfrutar la visita a un país diferente al nuestro, hay que usar todos los sentidos. Y después poco a poco sumergirse en él, para poder gozarlo.

Cuba es una Isla del Caribe, en el mar de Las Antillas. Tiene once millones de habitantes.

Y fue descubierta por Cristóbal Colón el 28 de octubre de 1492, durante su primer viaje hacia lo que él creía era el imperio del gran Khan.

La isla estaba habitada entonces por alrededor de cien mil amerindios: Guanajuatabeyes, Ciboneyes, Tainos, Arawaks, así como por tribus antropófagas, los caribes.

La Habana es la capital. Y tiene dos millones de habitantes. La arquitectura colonial española en el centro de la Habana Vieja del siglo XVI incluye el Castillo de la Fuerza Real, un fuerte y un museo marítimo.

El edificio del Capitolio Nacional es un monumento icónico de la década de 1920.

En la Habana Vieja también se encuentra la catedral barroca de San Cristóbal y la Plaza Vieja, cuyos edificios reflejan la dinámica mezcla arquitectónica de la ciudad.

En este país al que por segunda vez arribo, acompañado de mi familia, atestiguamos una lucha de gigantes. Lo viejo y lo moderno. Esos dos polos van disputándose la hegemonía en la admiración de los miles y miles de turistas que llegan de todo el mundo.

Un punto a favor de lo moderno es el largo boulevard (calzada) Polleros que da la bienvenida donde se derrocha tecnología. Iluminación total y dispositivos de seguridad. Por esta gran vía transitó el Papa Francisco en el papamóvil  el 20 de septiembre del 2015.

Como digo. Y con razón para conocer Cuba hay que sumergirse en sus arterias y gozar de la gente.

En este país cuando te entra el calor al cuerpo después de caminar y caminar dejas de ser extranjero para someterte en una suave y deliciosa metamorfosis y convertirte en un cubano más.

Malecón 

El malecón de Cuba es un gran espectáculo. Un cuerpo de agua inmensamente azul.  Ahí todos los días llegan propios y extraños a disfrutar su magnitud. Se ven niños, jóvenes,  adultos mayores que se sientan frente al mar a escuchar sus lenguajes que se emiten en el movimiento de las olas en donde mezclan sus sueños ilusiones y siempre con la vista puesta al final del horizonte, esperando algo o a alguien. Y no pierden la fe que por ese rumbo tomen formas sus anhelos.

En una selfie cabe este país. Y es posible porque la sonrisa de los cubanos abarca toda la geografía.

Y es una extensa exposición de carros de lujo que con un costo que supera los veinticinco mil dólares circulan por las calles ya sea como taxis o como propiedad de los vecinos. La marca que predomina es la Chevrolet aunque en este museo rodante pude apreciar reliquias de la Mercedes Benz y otras de origen ruso. Cuando arribamos al aeropuerto José Martí nos esperaba una de estas reliquias. Era un camioncito 1948. Entre Willy y Jeep. Le pregunté al joven propietario Nelsen ¿De dónde lo sacaste? Lo hice- me responde- ¿Y cómo?  Con magia. Has de saber que los cubanos hacemos magia. Era un Falcón 1948. Y lo demás yo lo hice.

Vidas Paralelas 

En Cuba las sonrisas son gratuitas y entregan de manera espontánea por todos los habitantes de esta hermosa isla todo lo viví en carne propia. Y tienen una gran preferencia por los mexicanos cuando charla uno con ellos recuerdan con cariño y agradecimiento a los presidentes Luis Echeverría Alvarez y a José López Portillo quienes tendieron la mano al gobierno de la revolución en los momentos de crisis. Y de Vicente Fox que pidió al comandante Fidel Castro que comiera y se fuera de México no se expresan bien solo dicen “fue el de la comidita” y punto.

Cuba es un espectáculo gigante en cada en cada rincón se encuentra un grupo de salsa, de música romántica que cantan maravillas Y lo hacen para agradar a los visitantes que en la mayoría de los casos desatan la vergüenza y se pone a bailar al compás de los ritmos guapachosos. Cuando un cubano se encuentra en la calle a un mexicano acompañado de su familia tiene indudablemente una serie de detalles estos amistosos entre ellos cantando los cielito lindo o regalándoles el término hermano mexicano.

Hay personajes en las calles que forman parte del entorno. Por ejemplo: en la calle Obispo está Pedrito que gusta intercambiar artesanías cubanos por prendas de los mexicanos y del resto de los turistas: gorras, sombreros camisetas o hasta un saludo. A mí me dijo “llévate una foto conmigo”. Y me emocioné por ese detalle.

Las canciones más escuchadas por grupos cubanos son Cantinero  de Cuba. Y  Son de la loma, de donde son los cantantes. Me agradó la respuesta que me dio Juan un promotor de un restaurant de la Habana Vieja cuando le dije que estaba muy bonita su guayabera Juan con buen ánimo y sonriendo, me dijo: gracias está muy bonita. Pero te quiero decir algo: para guayaberas  bonitas sólo Yucatán. Yo guardé silencio. Y tiene razón. El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, llegó el domingo 20 de marzo de 2016 por la tarde a Cuba en el marco de una histórica visita para recomponer las relaciones congeladas entre ambos países tras casi sesenta años.

A pocos minutos de aterrizar, un mensaje apareció en la cuenta de Twitter del presidente Barack Obama dirigiéndose a los ciudadanos cubanos con un “¿Qué bolá Cuba?”, una expresión coloquial cubana para preguntar ¿Cómo está Cuba?.

Cuba, está bien.

Una confesión: quise en este texto contagiarlos de lo que sentimos en esta visita a Cuba. Un país donde encuentras todo. Yo busqué su grandeza y la encontré. Y con esto nos despedimos nos leeremos mañana. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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