Miles de personas, tres mil según unos, ocho mil según otros, fueron movilizadas ayer en un ejercicio perfectamente sincronizado por el billete, desde las comunidades más amoladas de Los Cabos (que bien se ven las nuevas camisetas LAD en los torsos de los precaristas de La Ballena), de Comondú, de Loreto, de Mulegé, para lanzar aplausos y vítores al gran líder.

Millones de pesos del erario tirados a los bolsillos de los empresarios del transporte del Estado y de Sinaloa, para movilizar en más de trescientos camiones a los acarreados de torta y refresco, al más puro estilo autoritario. Efímero éxito de un demagogo que hace pasar la obra federal como suya propia.

Todo el aparato del Estado al servicio de la soberbia del líder supremo. Como en la novela de Vargas Llosa.

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