-Vete. Ya no quiero verte más. No te soporto. Me das asco.

Casa Roja

-Vete. Ya no quiero verte más. No te soporto. Me das asco.

Me dijo Crisantema. El Amor de mi vida. La escuché con resignación. Me dolió. Pero la comprendí. En esa casa ya no había futuro para mí.

Son las cinco de la tarde del 24 de diciembre de 1971. Un día frío. Un cielo gris. Y en el ambiente corría un viento de presagios negros. “ Tienes que irte” Me ordenó una voz desde lo más recóndito de mi cuerpo.” Vete”.

Acepto: Me dirigí hacia el exterior de esa casa antigua, que fue el nido de amor, que calentó veinte años nuestras noches de encuentros carnales de estas vidas que rompen.

Medio metro antes de abrir ese portón antiguo siento en mi espalda un golpe fuerte. Seco. Bofo. Es mi mochila de viaje lanzado con odio por Crisantema. “Llévate tus cosas”.

Estiro la mano. Levantó la pequeña mochila. Van ahí mis libros. Mi ropa interior. Un jeans y una sudadera. Mi pomada china, la del tigre y el dragón.Y mis documentos personales. Una navaja. Y unas cartas de mi madre. Nada más.

Cuando menos acuerdo, voy caminando lento, muy lento. Cargo en la espalda aparte de la mochila, el deshonor, la tristeza. Y el dolor de perder el amor de una mujer que fue para mi, todo.

Calle Independencia. Una de las más viejas, de esta ciudad de Molinos, de silencios y nostalgia mitad empedrada. Mitad, pavimento. Camino hacia no se donde. Ni se que haré. Siento un vacío, que me desgarra el cuerpo. Soy Javier Ríos, sesenta años de edad y jubilado como piloto de aviación. Soy cascajo humano, en espera de una noticia que trate de mi muerte. No llega. Y sigo a la espera. Sin Crisantema, no quiero vivir.

Avanzo. En mi plan de vuelo, ni los perros, me ladran. Adentro de estas viejas casas solo se escuchan murmullos. Y brotan olores de comida navideña.

Llegó al Jardín Velazco. Antes de sentarme en la banca de plomo volteo a mi alrededor: hay una tienda de ropa para gente elegante. Una neveria. Y frente a mi la catedral. Ah, se me pasaba cerca está la boutique donde le compré el 21 de marzo de 1950 el vestido de novia a Cris. Era el más bonito. Y en su cuerpo se mostraba esplendoroso.

Recuerdo cuando la conocí. “Yo era gerente general de Aerolíneas del Sur.Y ella con apenas diez y nueve años y recién egresada de la Academia Salvatierra, como secretaria ejecutiva, buscaba trabajo. Y lo encontró, casi de inmediato. No me pude negar al ver ese cuerpo de diosa. Senos de piedra y piernas de mármol. Y unos ojos café con tonalidades bermejas como mi mar. Una reina Calafia en toda la expresión. Me enamoré al instante. Y después de un año de romance, nos casamos. Veinte años de diferencia en las edades no fueron pretexto para que hiciéramos del amor la expresión continua en todas sus modalidades.
Una muerte

No tuvimos hijos. Soy estéril. Pero cubríamos ese vacío con viajes. Estudios. Al cierre de la empresa me liquidaron. Compré para Crisantema la casa de la que fui echado. Y nos mudamos por diez años a la Ciudad de México donde me incorporé a Cubana de Aviación. Y Crisantema entró a la Academia de arte La Esmeralda, donde se forjó como una excelente pintora.

Tiempos de amor. De felicidad de convivencias. Y de tragedias. La mía fue la confesión de anoche donde Cris me pidió que le diera espacio para unirse a Joel, su amigo y socio de su academia. No hubo mañana. Y aquí estoy en esta fría banca a la espera de una negra navidad. Le daré el abrazo al viento. Y un beso a mis recuerdos. Y rendiré en silencio un homenaje a ese cuerpo desnudo que pese a los cuarenta años sigue siendo para mi el templo de todas las tentaciones.

Pasa la tarde. Llega la noche. Y veo la llegada de feligreses a la iglesia. El frío me empieza a calar. Y la tristeza me destroza el alma. Necesito el calor de Cris.

Casi a las doce media noche decido buscar un hotel. Recuerdo al Buganvilias y allá voy.

Inicio mi ruta por la Cinco de Mayo. Después tuerzo por la Guillermo Prieto. Ahora si ladran los perros. Voy caminando en la oscuridad. Al llegar a la esquina de la calle Hidalgo, caigo en un montículo de piedras. Y tengo dificultad para levantarme.

En eso estoy cuando de pronto escucho un estallido. Y un grito de dolor se escucha con fuerza. Pierdo el conocimiento por unos instantes. Y me pongo de pie. Y retomo el camino. No había caminado ni cinco minutos cuando divisó una casa muy antigua iluminada de rojo. Y puertas abiertas. Entro y es un bar. El bartender me grita a todo pulmón. “Bienvenido Capitán Cuervo” pasele al paraíso. ¿Cómo sabe mi apodo? – Capitán aquí todos nos conocemos. ¿Verdad muchachos? Siiiiiiii, contestan los parroquianos.

En la línea aérea me decían el Cuervo, por mi piel. Y porque le volaba de noche a unos señores en Chihuahua.

Feliz Navidad Capitán. Siéntase como en su casa. Es más esta será su casa ¿Qué toma?

Deme un ron Matusalén.

Usted si sabe pedir Capitán. El sujeto me escudriñaba con sus ojillos vidriosos y escudriñadores.

Lo dejó la suripanta de la Crisantema ¿verdad?

¿ Cómo lo sabe? Le respondo con coraje.

Y me dice “No se enoje Capitán. Aquí en esta cantina lo sabemos todo. Y no se me agüite. Esa mujer no era para usted. Es mucho cuerpo. Y pescadora. Y usted es un hombre decente.

Aguijoneado por la pérdida de mi mujer. Por la Navidad. Por no tener a donde ir empecé a beber. Una, otra, otra y otra. Hasta quedarme dormido.

Hasta al amanecer. Veo otra vez las luces en rojo. Y un agradable olor de aserrin mezclada con alcohol cubre el piso. Y trastabillando me acerco a un lavabo a mojarme la cara. Abajo del espejo está el periódico El Sudcaliforniano. La nota principal decía: Cafre totalmente ebrio, atropella a viejo piloto. En el sumario acotó: en un montículo de piedra quedó su cuerpo desquebrajado. Y entre sus pertenencias estaban cartas esparcidas. En una de ellas se leía “……El amor de madre nunca traiciona”.

Vidas Paralelas

Tenemos que lograr que el campo paceño genere calidad de vida para sus habitantes, mediante apoyos a la producción, transformación y comercialización, porque actualmente el medio rural se encuentra muy abandonado.

Así lo expresó el candidato del PRI a la presidencia municipal de La Paz, Pepe Hevia, durante un recorrido por la zona de Todos Santos, donde visitó y dialogó con los vecinos, a fin de conocer de viva voz los principales requerimientos de los habitantes de esta importante región.

El aspirante priista manifestó que Todos Santos y lugares vecinos, como Pescadero y Cerritos, cuentan con una gran riqueza histórica, cultural y natural, que no ha sido debidamente aprovechada, debido a que durante muchos años la autoridad los ha tenido en el olvido.También reconoció el valor de la gente todosanteña… Y por la campaña panista se nos dijo que El candidato del PAN-PRD-PRS y Humanista a la presidencia municipal de La Paz expresó que las propuestas del Hack-atón serán una guía para las acciones del gobierno municipal de la próxima administración que encabece gracias al apoyo ciudadano.

Me siento muy contento por la respuesta… Y El candidato de Por México al Frente a Senador, Pancho Pelayo Covarrubias llamó a los ciudadanos a no votar por aquellos candidatos que hoy están en otros partidos que habiendo tenido la oportunidad y la confianza de la gente para desempeñar un cargo, defraudaron a la gente y no dieron resultados… Y con esto nos despedimos no olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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