No soy brujo. Si lo fuera de seguro sería un brujo bueno

Brujo

No soy brujo. Si lo fuera de seguro sería un brujo bueno. De corazón noble. Pero sin serlo, puedo asegurar que la muchedumbre que salió a campañas en estos días, si hubieran echado una pensada a sus aspiraciones y después ver con frialdad sus reales posibilidades júrelo que no serían tantos los que anduvieran en este remolino electoral. Pero como en este país, gobierna la magia de lo insólito ahí tenemos candidatos de todos tipo de colores y de estilo. Y gracias a esa magia que les da derechos de aspirar a lo que sea vemos ahora cada expresión y propuesta que nos asombran. Y otra vez reconocemos: tienen derecho. Con su voz de candidatos no tienen límites para expresarse. Y aunque digan barbaridades. Hoy que veo todo este despliegue  de pronunciamientos me nace señalar que sin ánimo de ofender a estas señoras y señores que andan tras el voto popular, se acordarán de aquella tabla que contiene los mandamientos que se dan para normar una vida. Entre las cuales destaca el no mentirás,  ni levantarás falso testimonio. Con que no caigan en esta acción de mentirle al ciudadano para que. Oye por ellos, tendremos una buena contienda electoral, que es al final de cuenta lo que aspiramos todos. Hago énfasis en esto, porque todavía no se pegan las primeras calcas ni se han pintado las infaltables bardas cuando ya aparecen las primeras mentiras que llevan ese fin perverso de lograr votos abusando de la buena fe del futuro votante. Se debe de ofertar acciones realizables, lógicas, aplicables y apegadas a las normas constitucionales. Ya pasaron aquellos discursos chicharronescos donde se prometían puentes sin ríos. Por cierto una vez escuché a un funcionario del gobierno federal en los tiempos de don Luis Echeverría Alvarez. Era don Julio Hirshfield Almada hablando de la necesidad de promover El Mogote. Don Julio ofreció el respaldo del gobierno de la República para darle forma a un criadero de caballitos pony. Y como complemento se construiría un puente más pequeño que el Golden Gate de San Francisco. Obras que obvio no pasaron de una mera elucubración electorera. Ya son otros tiempos ojalá que toda esa avalancha de candidatos nos traten con respeto. Y que nos prometan lo que sea creíble. Y cumplible.

Otro

Nadie sabía nada de él. Solo sabíamos que se llamaba Carlos y que se apellidaba Pequeño. Llegó solo, sin nada. Un pantalón café, una camisa blanca desteñida. Y unos guaraches de hule, de llanta. Fue don Carlos un personaje que llegó en los setenta a Insurgentes. Y nadie lo recuerda. Yo sí, porque fue mi amigo, mi cómplice, mi patrón. Al tiempo de su arribo se reveló como el mejor curandero de los alrededores, Hacia embrujos, curaba salaciones. Y su especialidad; limpias. Una mañana de un sábado equis, lo visité en su jacal. Me contrató a los seis años. Mi chamba era comprarle en La Quemazón todos los ingredientes para su oficio; brujo. Me pagaba bien y me contaba historias. Eso sí, nunca me hablaba de él. Una vez que me porté mal con mi mamá, me prohibió que fuera con él. Y para humillarme y castigarme más lo contrató para que me hiciera un “trabajito” Y lo hizo. Por la noche yo estaba descansando, en mi camita, en ese jacal, que mi madre construyó con sus manos. Y de pronto escuché ruidos de cascabeles. Era don Carlos que venía danzando con unas ramas de pirul y de laurel. Atrás mi madre con una sonrisa pícara seguía el ritual. Ahí está el grosero, me señaló con ese índice flamígero. Y de pronto sentí un ramalazo. Unas oleadas de incienso. Y al acercarse a mí, me cerró un ojo en señal de complicidad. Otros varejonazos. Y a cobrar. Listo doña Mari. Ese chamaco va portarse bien. Y si, cambié un poco… El tiempo se llevó a Carlos Pequeño. Tal vez del único que se despidió fue de mí. Me voy a otro lado, nunca regresaré. Y lo cumplió.

Vidas Paralelas 

Hay detalles que cuentan. Y uno de ellos es una sala de prensa con todos los servicios. Bien diseñada. Esta la entregó el fin de semana el gobernador Carlos Mendoza Davis en el Caimancito.  No estaría por demás que llevara el nombre de un destacado comunicador ya ausente yo propongo a uno El Flammarion. Después explicó quien fue…Con todo salió a campaña Edson Gallo allá en los Comondús. Listo para una campaña de propuestas…Leo Graciano va por una victoria por la alcaldía paceña. Ayer realizó campaña en la capital y en El Pescadero… Y con esto nos vamos. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.

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