Blanco y Negro

Raúl Zavala

Dice el obispo Alba Díaz que Luis  Armando es un hombre de principios. Y es cierto. No más que para LAD el principio es el final.

 Empezó invadiendo en Tijuana y siguió invadiendo en Los Cabos. Invadió Loreto y otras partes. Díaz (el obispo) no es pariente de Díaz.

 Son tan diferentes los Díaz como la noche y el día. Se me hace que al obispo le hace ponerse más al día. No conoce a Díaz.

 Andaba Rosa Delia visitando una exposición pictórica, acompañada del autor. No andaba en las pinturas rupestres. No, fue reciente.

 Al llegar a un cuadro, se horrorizó. Le pregunta al pintor “¿A esto le llaman arte?” y el pintor responde: No, señora. A esto le llamábamos espejo.

 Dicen los de Santa Rosalía que en San Ignacio es muy frecuente oír decir a los habitantes: Qué flojera me da… que me de sueño.

 Rubén Muñoz escribe un manual para atender a este reportero: subirlo al carro, bajarlo, pasarlo la calle y acercarle los cubiertos. Ese es mi cuate.

 Se asustó el maestro Enrique Estrada Lucero, cuando Ricardo Barroso lo designó Secretario para Asuntos de Adultos Mayores. Pensó que era adúlteros mayores.

 Para estar a tono con el estado cuando nos gobierne LAD no habrá Mara Salvatrucha. Habrá Salva-cabrilla.

¡Comparte!

* * *