Fricción de metales, chirriar de frenos.

BCS crece

La suma de esfuerzos entre niveles de gobierno, sector empresarial y sociedad organizada, han sido factores clave para que la entidad mantenga su desarrollo económico, señaló Luis Genaro Ruíz Hernández, titular de la Secretaría de Turismo, Economía y Sustentabilidad, tras dar a conocer que Baja California Sur destacó a nivel nacional como la entidad que más crecimiento registró en esta materia, con un aumento del 12.6 por ciento, con base en el colectivo de investigadores “México ¿Cómo vamos?”  datos de INEGI.

En ese sentido, el titular de la SETUES añadió que esta evaluación tomó en cuenta el periodo que comprende el segundo trimestre del año pasado, en donde después de B.C.S., solo cuatro estados de la República superaron la meta de crecimiento promedio que fue del 4.5 por ciento anual, siendo estos Puebla (8.6%), Coahuila (5.7%), Guanajuato (5.3%) y Baja California (4.8%).

“La entidad continúa manteniéndose como uno de los Estados con mayor crecimiento económico del país, resultado del trabajo interinstitucional, pero sobre todo, refleja la confianza de empresarios nacionales e internacionales por seguir eligiendo a nuestra entidad para invertir y materializar sus proyectos de negocio”, expresó el Secretario estatal.

Ruíz Hernández, recordó que durante 2017 la entidad demostró una gran actividad en lo que respecta a sus sectores de producción, ya que en días pasados el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), reveló que Baja California Sur fue el Estado del país con mayor dinamismo en el sector secundario con un crecimiento del 26.7 por ciento, donde tan solo el sector de la construcción registró un aumento del 39 por ciento en cuanto infraestructura hotelera.

Viaje

Fricción de metales, chirriar de frenos. Y el palpitar acompasado de un motor viejo. Ruido de las destartaladas ventanas. Estos signos vitales son de mi nave. Un larguísimo camión que todos los días me lleva al trabajo.

Soy un viejo. Y vivo feliz horas extras, arrastrando los pies. Y embarrando suelos cuando caigo por un tropezón.

 Inicio jornada cuando a mi estómago llega el suero del café. Y mis churidos pies dan el visto bueno para caminar. Un baño con agua caliente. Y a la selva humana.

Camino 20 cuadras lento, pero constante hasta llegar a la terminal de mi camión.Soy un chavalón, de la tercera edad.

Subir es una odisea. Echo el cuerpo por delante y escalo con dificultad cuatro escalones. Y arriba. Extiendo  mi mano enjuta y suelto dos monedas: una de cinco. Y otra de uno.

Entrar al bus, es un placer. En estos tiempos de frío aunque carcanchines traen calefacción. Me siento adelante. Esto cuando hay asiento disponibles. Si no, atrás. No me desagrada.

El trayecto hacia mi destino: El Centenario es de una hora. Gozo el palabrerío de la gente. Múltiples temas.  Y me agrada el tipo de pasajeros. Desde un albañil, o un hombre de negocios, sin carro, hasta una guapa y sensual dama. Sin ignorar a niños y jóvenes que van a la escuela. Y las doñitas cargando su bolsa del mandado.

Los fines de semana son de fiesta. Caras alegres. Y más en días de quincena.

El recorrido es fascinante. En los linderos de El Centenario hay miseria. Casas de choya y cartón. Niñitos desnudos entre los cardonales. Sin asomo de traza urbana, ni servicios por llegar. El camión levanta polvo.  Y llega. Penetra en las narices. Y pica.

Metros adelante de La Ciudadela, aparece el otro rostro, casas de ricos, palacios y pavimento. Y otras gentes.

A las díez llego a mi empleo ¿qué hago? ¿a qué me dedico?  A  que se puede dedicar un hombre viejo. En un lote semi baldío. Transcurren mis seis horas laborables.

Mi trabajo es desayunar lo que cargo en mi mochila. Un troncho de queso fresco. Dos burritos. Y fruta fresca.

Después leo. Y me gusta leer la historia, cine. Y poesía. A las dos de la tarde riego y hablo con dos bugambilias que sembré. Y como tarea fuerte limpio un viejo librero.

Retorno a casa contento y satisfecho en ese camión que sale cada media hora. Todos los choferes son jóvenes. Y buenos para manejar. Todos traen chicos celulares.  Y la mayoría usan audífonos.

El relevo de choferes lo hacen con la  bestia en marcha. Hacen el Paso de la muerte.

Vidas Paralelas

Cuando viajo como ahorita de regreso en fin de semana, lo hago en medio de hermosas mujeres. Y jóvenes guapos que van a La Paz a darle gusto al cuerpo.

La nave en esos momentos se impregna de perfumes. Y risas de vida.

He perdido libros y monederos. No escucho cuando se me caen. Pienso que les sirven a quienes los encuentran.

Esta es mi forma de vivir. Es mi viaje a un mundo que disfruto. No me son ajenos los latidos de otros y otras como yo que viajamos todos los días a donde nos sentimos bien…Y con esto me despido. No olviden; hagan el bien. Y sean felices.

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