Atención

Pasa la furia de Lidia

Pasa la furia de Lidia. Y vienen las reflexiones de los estragos causados. También las  revisiones de las acciones y actitudes de los servidores públicos. Dos de ellos sobresalieron  y mostraron que tienen problemas y graves de comportamiento sicológico. Y eso es grave porque se trata del alcalde Arturo de la Rosa y el diputado federal Ernesto Ibarra. Ambos con sus raros actos requieren atención profesional. Alguien debe de intervenir aquí para apoyarlo. Y ese alguien debe ser el partido que los postuló que es el PAN. Esto en lo que se requiere a lo personal. Pero otra vez la naturaleza vino y con toda su fuerza nos recordó que somos humanos. Y como si lo somos, somos susceptibles de seguir cometiendo error tras error. Y también a desoír e ignorar las lecciones. Y que pronto se nos olvidó Odile y caímos en las mismas trampas. Y estas son destrucción de caminos, puentes, edificios y las abominables y repudiadas rapiñas. Otra vez las evidencias de nuestra incapacidad de enfrentar de manera exitosa una contingencia que por desgracia cobro vidas. La tormenta Lidia que curiosamente no fue tan poderosa como Odile, con el agua que nos dejó, nos dañó tanto que se requieren amplios esfuerzos para la reconstrucción. Pero creo que después de la furia viene la calma y la reflexión. De estas lecciones iremos hablando en esta semana.  Solo hoy empezaremos con dos puntos que nos parecen interesantes. En el primero coincido con mi amigo Víctor Octavio García en lo que se refiere a los grandes volúmenes de agua que se desperdiciaron. Ya es hora de  que continúe  otra fase del plan hidráulico que contemple obras que retengan ese líquido. Esto es insoslayable. El otro punto son las obras y su calidad. Es jugar a la ruleta rusa en cada meteoro. Se espera que caiga ya sea un puente un troncho de carretera o un multifamiliar. Y esto es por la pésima calidad de la construcción o construir en zonas de alto riesgo. Esto ya debe acabarse.

Sabores

Sabores del alma

No sé si el gran Lope de Rueda, nos fusiló a los tobeños su cuento de la tierra de Jauja. Esa que da cuenta de la tierra de leche y miel. O la palomilla insurgentina, nos estacionamos en el tiempo e hicimos de nuestro querido pueblo, una cofradía al disfrute de sabrosuras y exquisiteces, las que bien, pudieran ser envidia de franceses, alemanes y suizos. O de otros países destacados en estos menesteres. En la Toba comíamos bien. Y remontándonos a esa muy añorada prehistoria de antojos tenemos que llegar obligadamente a las melcochas de don Chano Gerardo. Un placer saborearlas. En el mismo ramo, más tarde destacó en la melcochera historia, don Piserio Talamantes y doña Chayito. Ellos fueron los antecesores del gran don Silvino Jacinto. Un hombre especial. Mago del sabor y de la fantasía que se anidaba en el paladar. Con sus manos elaboraba las recordadas mosquitas, los huesitos, nueces, ummmm, se me hace agua la saliva y se me sube la glucosa, solo de recordar esos dulces de leche inolvidables ¿Los jamoncillos y cortadillos? Caramba, cómo pasa el tiempo. Pero aún siento ese placer. Lo mismo que sentimos cuando disfrutamos a la hora del recreo en la primaria Plutarco Elías Calles, el sabor de las naranjas de don José Fonseca, con su clásica expresión: “Mucho chile, mucho chile, mucho chile.” Y ahí como hormiguitas todos formados esperando  nuestra naranja partida a la mitad con chile o nuestra tostada. Eran manjares. Creo ver a mi hermano Heriberto, riéndose, jugando o compartiéndome, su trofeo, un pedazo de churro, comprado también a don José ¿Y los raspados? Claro que si señores, los mejores raspados del mundo, los de don Genaro. De uva, rico, de vainilla, súper rico. Este hombre y su carreta que simulaba una casa de ladrillos, era el amigo de todos. Era nuestro confidente, nos aconsejaba bien. Y en algunas ocasiones nos fiaba. Ahora si les voy a ganar una a los de mi generación ¿Se acuerdan de Capulina? Yo sí. Era un hombre gordo que nos vendía chucherías cerca del cine Estrella. Y aparte nos daba un espectáculo; nos enseñaba su diente de oro. Después nos enteramos que no era tal, sino una cubierta de estaño que se ponía para impresionarnos. Otro lugar la nevería de los Vegas, una rockola con los Creedence y los Teen Tops, ¡Ay corazón no te apachurres! Pero también teníamos restaurantes de postín: El Guadalajara, ricos platillos, don Chava. La Fonda Durango de doña Chole. El Buganvilias, El Insurgentes de mi hermana Eva. La Coty y sus tostadas. El mismo José Fonseca vendiendo rico menudo rojo, todos los domingos. Al tiempo nos llegaron los primeros tacos, los México. ¿Tiendas? Si y muchas, de norte a sur, la inolvidable Quemazón, de don Jesús y Ele. El Taconazo, de don Santos Hermosillo, El Aventurero de don Darío Vega, Novedades del Norte de los González, don Simón López, La Violeta, de la familia Armenta, el Caligas de don Chon Reyes. Tiempos y cosas que se fueron, pero que nunca se olvidarán en miles de muchachos que ahí vivimos en nuestro paraíso particular, muchos que éramos los mismos, los que les juro por mi madrecita adorada que disfrutábamos la vida, sin adiciones ni perversidades. Éramos limpios, porque nos cuidaban nuestros padres, nos acostaban temprano y nos vigilaban de las amistades. Fue a lo mejor una burbuja en el tiempo nuestro pueblo y nuestras costumbres, pero al cabalgar de las décadas, Pancho, David, Humberto, Arturo, José, Ramón, Manuel, Heriberto, Toño Chema, Jorge, Memo, Isabel, Teresa, Susana, Clemencia, Rebeca, Candelaria, Piedad, Lourdes, Patricia y todos los nombres y todos los apellidos conjugados, estoy seguro que sienten lo que yo, cuando cierran los ojos por un momento y se les recorre esa película de un pueblo de leche y miel, de recuerdos y de ilusiones (dedico estas líneas a don Genaro donde esté).

Vidas Paralelas

El secretario de Finanzas y Administración, Isidro Jordán Moyrón entregó el nombramiento como directora del Registro Público de la Propiedad y del Comercio de La Paz, a Berenice Abigail Ruíz García. Estuvieron presentes Carlos Arámburo Fisher, director General del Registro Público de la Propiedad en el Estado, Guillermo Porras González, funcionario de la Dirección General y Luis Enrique García Sandez, subsecretario de Finanzas…En Sesión Permanente del Consejo Municipal de Protección Civil encabezada por el alcalde de La Paz, Armando Martínez Vega se dieron a conocer los últimos reportes que se tienen tras el impacto de la Tormenta Tropical “Lidia”, donde se reconoció la coordinación con todas las instancias de protección y auxilio antes, durante y posterior al fenómeno meteorológico.

En su intervención el Presidente Municipal destacó que la finalidad es mantener el orden y seguimiento a los daños causados tanto en la ciudad como en la zona rural, donde el mayor registro de precipitación se tuvo en San Bartolo con 434 milímetros.

Respecto a los servicios públicos señaló, que el suministro de agua potable ya se encuentra a un 93 % para la ciudad y para las comunidades rurales ya se han restablecido más del 50%. En el caso de la recolección de basura se tiene previsto que para el día viernes de esta semana, el servicio ya se preste con regularidad y al 100 por ciento. En cuestión del alumbrado público las afectaciones fueron menores pero ya se trabaja en la reparación de los equipos dañados….Y con esto nos despedimos deseando lo mejor de la vida que es la vida min Y no olviden hagan el bien y sean felices.


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