Asalto

Con toda la capa de impunidad que les arropa

Con toda la capa de impunidad que les arropa. Y con todas las facilidades a su  criminal desempeño, los sicarios asentados en este estado están destruyendo la concordia familiar y creando un clima de terror. No es secreto que asesinan frente a los que deben ser los guardianes de la ley. Toman por asalto hospitales, cierran negocios, hieren a inocentes. Entran a los hogares y matan a gente inocente. Y ante esta  avalancha de la muerte la autoridad está igual. Este desborde de violencia es el reflejo de la nulidad en las estrategias de los combatientes. Es la manifestación más clara que al gobierno federal- excepto la valiosa participación del Ejército y La Armada- por lo demás es puro cuento sus ofrecimientos de apoyo a los sudcalifornianos y a sus gobernantes. Ahí están los integrantes de la Gendarmería que hasta hoy nadie sabe a qué vinieron al estado. Alguien debería de decirnos. Hoy solo se les ve en plena chacota, por nuestras calles, cuidando solo que no les roben, ni sus uniformes o patrullas. Y qué decir de la PGR. Si matan frente a sus puertas, ahí está la respuesta de su participación. Por eso retomó la propuesta reiterada de que los responsables del combate, hagan un alto y evalúen los daños, que ya son aparatosos. Y también que se escuche el clamor ciudadano de que ya acabe la matazón. Y que al personal que si trabaja en este entorno se les brinde las protecciones necesarias.

Cuatro años 

Las esperanzas e ilusiones nunca se apegan a las realidades. Lo digo en carne propia ante la muerte de Alberto Antuna Beltrán acaecido hace cuatro años en un día como hoy. Cuando le visité por última vez, pedí a Dios que lo regresara de ese estado crítico y una vez más lo llevara a casa. Y antes de abandonar la sala donde estaba, deje de manera discreta mi número celular. Y de este  y de los labios de su esposa, Margarita Mendiola recibí la infausta noticia. Murió Alberto. Y una vez, como muchas en mi vida padecí esa insatisfacción de no despedirme de mis amigos. Lamentamos esta perdida, porque Alberto fue un hombre bueno. Destacó en diferentes ramas del saber. Como artista plástico. Egresado de la Academia de San Carlos, como politólogo egresado de la Universidad Autónoma de Baja California Sur. De ahí obtuvo la preparación como licenciado en Ciencias Políticas y Administración pública. Todo este bagaje académico, le dio el sustento para ser servidor público destacado. En el periodismo aportó su esfuerzo en diferentes medios de comunicación, unos vigentes y otros ya desaparecidos, como lo fue el Tiempo de La Paz, donde se desempeñó como Subdirector. Y fue aquí donde le dio vida a una de las columnas políticas más importantes en la década de los setenta y parte de los ochentas denominada Puntos de Vista, que fue el espacio de lectura obligada para todos los políticos del estado. Desde las trincheras periodísticas compartió sus enseñanzas y apoyos con las nuevas generaciones de ese oficio. Hoy le decimos adiós. Y como a uno de los grandes del periodismo lo despedimos con orgullo y con cariño. Con él se va parte de la historia de este estado, la que vivió desde sus diferentes responsabilidades a plenitud. Nos duele, nos lastima su muerte. Y una vez más, decimos que cuando los amigos se  van, se muere uno también poco a poco. Las ausencias castigan, como laceran las tristezas de verlos partir, hacia el eterno. Adiós amigo Alberto, dejas en esta tu patria chica tu recuerdo de un hombre que vivió para servir, para compartir. Y para hacer amigos. Dios te bendiga y recibe en estas líneas el cariño, la gratitud y el respeto. Descansa en paz.

Vidas Paralelas 

Dice el gobernador que “Nuestra meta es que la igualdad de género sea una realidad; que hombres y mujeres seamos socialmente iguales, libres e incluyentes, con una sociedad que respete cabalmente los derechos y garantías de la mujer. Hoy entregamos el primer Centro de Justicia Penal para Mujeres, que proporcionará atención jurídica, psicológica, médica y de trabajo social. Seguiremos trabajando por ustedes sudcalifornianas.” Un buen logro sin duda para la mujer…

Canción.

Tus canciones preferidas me saben a tiempos perdidos. A despedidas injustas. A ritmos viejos. Y  palabras desaparecidas. Amores inconclusos. Y a otras vidas que nunca se juntaron…

Y con este pensamiento me despido. No olviden: hagan el bien. Y sean felices.


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