Alto Nivel

Víctor Octavio García

“Pipi” ¿Sacrificado?

 La escisión de Héctor “Pipi” Ibarra del cerrado grupo de Luis Armando Díaz a inicio de esta semana, dejó traslucir numerosos mensajes un tanto difusos; que se suma a Marcos Covarrubias porque es el “bueno”; que LAD nomás no levanta; que Marcos y él son la fórmula ganadora, etc., pero obvia trasmitir la verdadera intención del mensaje; que su salida del grupo de influencia del salvadoreño significa, nada más ni nada menos, que su propio sacrificio.

En realidad la salida del “Pipi” Ibarra del dilecto grupo de LAD y su inesperada “suma” al equipo de Marcos Covarrubias, es una clara demostración (innecesaria) de fuerzas del también ex Secretario General de Gobierno, de que él y sólo él será el candidato del PRD a la gubernatura del estado. Suponer lo contrario resultaría un “suicidio político?.

Es también –y lo más importante– un mensaje descodificado dirigido exclusivamente para el ex gobernador, Leonel Cota Montaño, mediante el cual le ofrecen la plaza de La Paz, a cambio de su apoyo y el de sus seguidores para el delfín del gobernador (LAD). Está claro que Marcos Covarrubias no será el abanderado del PRD a la gubernatura del estado ni el “Pipi” Ibarra es la opción de NAM para la alcaldía de La Paz.

Lo que sorprende –sí hay que decirlo así– no es por la simple forma de hacerlo sino por las malditas circunstancias políticas que se atraviesan en las que se produce la escisión del “Pipi” Ibarra dentro del cada vez más desairado equipo de Luis Armando Díaz. Un sacrificio demasiado prematuro cuando bien podían haberlo mantenido hasta finales de septiembre. ¿Porqué ahora?. Precisamente porque los números que trae LAD no le dan y porque la alineación que se está produciendo en el PRI –con los raros experimentos de Beatriz Paredes– incluyendo el esquema terso y de “no pasa nada” en el PAN, ofrecen un escenario escasamente competido para el PRD en la lucha por el poder, pero sobre todo, y lo más importante, porque les da tiempo suficiente para instalar un control de daños que les permita frenar y distensionar la rebelión interna que trae Leonel Cota en el PRD.

El problema de NAM y de su sucesión no es la oposición fuera del PRD sino Leonel Cota Montaño, como tampoco el problema entre NAM y el ex gobernador es el PRI o el PAN, sino LAD, de ahí que NAM esté mandando mensajes urgentes a Leonel Cota para sentarse  a “negociar” y llegar a “acuerdos” con la salida del “Pipi” Ibarra del grupo de Luis Armando Díaz. Está claro que el “candidato” de NAM es y será Luis Armando Díaz, así pase por la demolida humanidad de su primo Leonel Cota Montaño.

NAM sacrifica a su alfil “Pipi” Ibarra para proteger a la “Reina Madre” (LAD). No hace lo mismo en los Cabos porque allí su linaje familiar lo pondría en juego y es ahí donde están anclados sus intereses mafiosos. La Paz importa menos con un abanderado de la diminuta estatura de Víctor Lizárraga (quien por cierto enfrenta serios problemas de salud que podrían obligarlo a retirarse de la jugada) a cambio de conservar la plaza (Los Cabos) en el sur, la cual está y sigue escriturada a su hermano, Antonio “Tony” Agúndez, que nomás no levanta.

 La “unidad” de NAM

 En los últimos días Narciso Agúndez ha sembrado numerosos mensajes que hasta hoy no han variado en su contenido; Luis Armando Díaz para la gubernatura del estado; La Paz, presta a una negociación única y exclusivamente con Leonel Cota; Antonio “Tony” Agúndez para la alcaldía de Los Cabos y el resto de los municipios para los que se apunten. Sobre este esquema se va a ir y va a negociar así tenga que desprenderse de otras joyas de la corona como la alcaldía de La Paz.

Le puesta a una “unidad” unánime, autoritaria, vertical, intolerante, grotesca, sin críticas ni oposición al interior del PRD. Unidad que significa, para efectos prácticos, el sacrificio de Marcos Covarrubias –la figura mejor posicionada en la carrera por la sucesión– y de otras figuras del PRD en aras de conservar el Reino (gubernatura) y el Condado de Los Cabos.

La cuestión, insisto, es que se abrió antes de tiempo, lo que deja entrever que se le está dificultando el proceso interno para designar a su sucesor. El hecho de empecinarse en que sea el salvadoreño el candidato del PRD a la gubernatura del estado le va a costar –parafraseando irónicamente a Winston Churchill–; dolores de cabeza, corajes y pedos. Sin embargo, hasta el momento no existe la menor duda que así será, salvo que al conocido invasor de tierras se le complique su esquema y se vea obligado a retirarse de la jugada.

Y es que NAM no es un hombre con oficios ni experiencias políticas –ni siquiera un hombre de humildad– y va a jugar a favor de LAD todo su “capital político”, así tope con lo que tope. Su escaso accionar político –que por cierto ha sido demasiado pobre y grotescamente errático– lo definen como un “toro de lidia” que se va de frente tope con lo que tope. Tal percepción, que no es exclusiva de ALTO NIVEL, sino de un amplio sector al interior y fuera del PRD. (En una ocasión Leonel Cota me comentó; mira Víctor, “la desgracia que tenemos como gobernador es que es como los “caguamos”, nada sin voltear pa’ los lados”; oyes; de que te quejas, sí tu lo impusiste, le conteste).     

Efectivamente, la ausencia de oficio, sensibilidad y olfato políticos han caricaturado su gobierno al que se le pueden colgar muchos méritos –inmerecidos desde luego– pero jamás podrá se presumir de que ha hecho un gobierno como “Díos manda”. En el mejor de los casos ha encabezado un gobierno que se ha conducido por medio de impulsos y corazonadas, lo que dista mucho de cubrir las expectativas que se tenían.

 LCM y la derrota de NAM

 Está claro que la única fuerza que podrá provocar un fuerte boquete al “tembeleque” y agonizante sexenio de NAM, es el grupo de Leonel Cota y sus agrestes “descamisados”. De seguir así, sin acuerdos ni negociaciones, el proyecto de la “continuidad” se dirige sin mayores contratiempos directo hacia la derrota. Todo depende de la autenticidad del ex gobernador en sus demoledores señalamientos y confesiones no pedidas sobre el desastroso estado que guarda la actual administración estatal. Irónicamente de él depende la “continuidad” del proyecto de más invasiones de tierras, corrupción, nepotismo, tráfico de influencias, incapacidades, desvíos de recursos, asesinatos no aclarados, compra de ranchos, etc., no porque tenga credibilidad sino porque en los últimos meses ha sido un “crítico” puntual de los excesos y abusos del tambaleante gobierno de NAM.

Con Leonel Cota como crítico de los enanos que él hizo y que en un ligero descuido le crecieron, se cumple una vieja sentencia marxista que dice; que la historia siempre tiende a repetirse; en ocasiones como farsa y en otras como tragedia”, todo ello ante el “no hacer nada” de la oposición y de sus principales actores que siguen soñando en que habrá “un mañana” con arbolitos de navidad y Santaclós”.

 Joel Villegas, a fuego cruzado

 Más allá de la insuficiencia de fondos que permitan hacerle frente a las exigencias de cubrir en tiempo y forma sueldos, luz, teléfonos, retenciones de cuotas sindicales, ISSSTE, FOVISSSTE, etc., la administración de Joel Villegas –satanizada y defenestrada a más no poder– se ha visto atrapada en medio de una granizada de “fuego cruzado”, producto de los naturales reacomodos y redefiniciones de los grupos al interior del PRD que ha despertado la tempranera lucha por la sucesión gubernamental y que en Comondú –la tierra de Marcos Covarrubias– ha adquirido su máxima expresión. ¿Porqué Comondú?.

Porque el “grupo” Comondú, quiérase o no, a diferencia de Leonel Cota, es el grupo que le disputa a NAM la gubernatura del estado, centímetro por centímetro tras una apretada competencia en la que cada vez se estrechan más los reducidos márgenes de maniobra del gobernador.

Porqué es el municipio de donde provienen dos de las cuatro “inmundicias vivientes” (Alfredo Porras y Rodimiro Amaya) que se “alinearon al salvadoreño, Luis Armando Díaz, en la carrera por la gubernatura, y porque es el municipio donde pueden registrarse los hechos más inimaginables; desde vender una Isla para pagar sueldos hasta hacer tratos en lo oscurito con grupos de desconocidos, lo que explica más no justifica la severa crisis económica, social, política y de valores que enfrenta Comondú pegándole justo sobre las laterales al gobierno que encabeza Joel Villegas, a quien injustamente le han trasferido las gruesas facturas de las ambiciones políticas, desaseos políticos y actos indebidos. ¡Ah!, y quien mejor que Joel Villegas, un anestesiólogo que ha nadado a contracorriente dentro de los esquemas de las “grandes traiciones” que se gestan en las enaguas de la sucesión gubernamental.

Los cinco Ayuntamientos en el Estado enfrentan graves problemas financieros, sin embargo, Comondú es el único municipio donde los burócratas paralizan actividades. Todos los municipios tienen problemas con el suministro de agua, recolección de basura y prestación de otros servicios por la escasez de recursos, pero es en Comondú donde se dramatizan más este tipo de problemas recurrentes. El problema de narco menudeo a crecido exponencialmente en todo el estado pero sólo en Comondú hay narcos ¿Porqué?. Porque Comondú, ante un ligero descuido del arrogante y soberbio “grupo” Los Cabos, se puede quedar con el premio mayor: la gubernatura del estado. ¡Qué tal!.

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