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Almejas como bioindicadores de la salud en el ecosistema

Los metales pesados se encuentran de manera natural en el ecosistema

Los metales pesados se encuentran de manera natural en el ecosistema. Desde el punto de vista de su función biológica, estos metales pueden clasificarse como esenciales y no esenciales. Los esenciales como el zinc, cobre, níquel y cobalto, aunque son benéficos, pueden ser tóxicos cuando se presentan en concentraciones elevadas. Los no esenciales como el mercurio, plomo, cadmio, plata, son todavía más tóxicos en concentraciones menores.

Estos elementos se encuentran en la atmósfera, agua y corteza terrestre y son movilizados tanto por mecanismos naturales (erosión y el vulcanismo), como por mecanismos antropogénicos (desechos industriales, domésticos y por la utilización de combustibles fósiles). Cuando estos metales pesados entran en contacto con la zona marina, no son degradados o su degradación es muy lenta, lo que origina una acumulación constante en los sedimentos y en los organismos marinos.

Los metales pesados se incorporan en la cadena alimenticia, empezando por los organismos fotosintéticos, los cuales son el alimento de numerosos bivalvos como la almeja chocolata, callo de hacha, mano de león y ostiones. En los bivalvos, la adsorción de estos metales se da principalmente por el alimento que ingieren, que en su mayoría son organismos fotosintéticos conocidos como fitoplancton. Los bivalvos tienen una gran capacidad para tolerar y acumular altas concentraciones de contaminantes, por lo que son muy utilizados para realizar estudios sobre metales pesados, ya que se consideran bioindicadores de la salud del océano que permiten estimar el grado y efecto de los metales pesados en los ecosistemas marinos y a su vez la repercusión en la salud humana por el consumo directo de esos recursos pesqueros.

Uno de los metales pesados más tóxicos es el mercurio y debido a sus propiedades químicas puede llegar a regiones que se consideran como zonas libres de contaminantes, como es el caso de la Bahía de La Paz, una zona de gran importancia pesquera para el Estado de Baja California Sur.

Debido a que el consumo de organismos contaminados es la principal fuente de exposición a este metal y es considerado como una amenaza para la salud humana y la salud de los ecosistemas, la UABCS, en colaboración con el Instituto Tecnológico de Mazatlán y la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad Autónoma de Sinaloa, realiza una investigación sobre este importante tema, con el fin de generar información científica que pueda ser utilizada para el beneficio de la sociedad.


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