Mendoza Davis reiteró su reconocimiento a las Fuerzas Armadas.

Agradecido

El abatimiento de la violencia en Baja California Sur, prueba que con prevención, inteligencia y coordinación es factible ofrecer tranquilidad a los hogares, señaló el gobernador Carlos Mendoza Davis luego de sostener una reunión de trabajo con el General de División, Gabriel García Rincón, Comandante de la II Región Militar y el comandante de la Tercera Zona Militar, General Raúl Gámez Segovia.

Mendoza Davis reiteró su reconocimiento a las Fuerzas Armadas, toda vez que su solidaridad con las y los sudcalifornianos ha consolidado las acciones para recuperar nuestra tranquilidad, por ello expresó interés en continuar fortaleciendo la suma de esfuerzos “para seguir sintiéndonos seguros”, mencionó.

Gracias al trabajo del personal del Ejército Mexicano, de la Marina, la Fiscalía General de la República, Guardia Nacional, nuestra Policía Estatal y las Policías Municipales, se ha logrado restablecer la seguridad de todos a través de un sistema ejemplar de coordinación.

“Una vez más externé mi reconocimiento a las Fuerzas Armadas por su solidaridad y compromiso con BCS. En ellos hemos encontrado un fuerte aliado en la delicada tarea de salvaguardar la tranquilidad, por eso es satisfactorio saber que contamos con su apoyo”, comentó el ejecutivo estatal.

Mendoza Davis agradeció al titular de la Secretaría de la Defensa Nacional, las acciones que se han llevado a cabo de forma conjunta, mismas que continúan velando por el bienestar de las familias sudcalifornianas, cuyos operativos han ayudado a la inhibición de delitos.

En el encuentro de trabajo también se abordaron temas encaminados a reforzar la seguridad y las acciones de auxilio ante la presencia de una contingencia, como pueden ser los huracanes que año con año representan un riesgo a la seguridad de las y los sudcalifornianos.

Ruiseñor

Ahí estaba: igual, como siempre. ¿Cómo? Su rostro, tez morena, entrecano. Ojos apacibles. Vestía su impecable guayabera blanca. Y en su mano derecha un cigarrillo. Cuando me ve suelta una bocanada de humo. Y sobre las volutas desliza una pregunta ¿Para mi, no hay una poesía Jesús? Con un temblor del corazón, le respondo. Mil poesías, maestro. Ahí le va la primera: “Escuché hoy a un ruiseñor de mi jardín. Tan hermoso lo hizo, que en su canto me dijo una profecía. “Hay un impase. Un silencio que desemboca en una lágrima, en él. Y me premia.

Extiende su mano y me entrega un puñado de canicas, granos multicolores.

Este sueño de ayer empezó ubicándome en un viaje por mi patria chica. Arriba de un pick up en compañía de grandes amigos de mi juventud, disfrutando los pueblos entrañables. Y en cada escala declamaba como lo hacía de niño. Y en Miraflores lo vi. Era el maestro Luis Yee Zumaya. Un sudcaliforniano trascendente. Oidor de mis primeras inquietudes. Todas las avaló. Y muchas veces se quedó sin guayabera, ni dinero porque impulsó mis estudios. Y me vistió. ¿Cómo no decirle una poesía. De la profecía del Ruiseñor después les cuento.

Dije una vez en la presentación de uno de mis libros: sueño, cuando muero. Y vivo cuando sueño, porque vivir, es lo mismo que morir. Y soñar.

Vidas Paralelas

No es que me aferre a una salud. Ni tampoco al capricho de vivir. Y mucho menos caer en la indeseada soberbia de salir triunfante. No. Con el corazón les digo que pido con todas mis fuerzas hacer lo que haría mi estirpe. Nunca rajarme ante la adversidad. Y en este tesón tengo el respaldo de un gran doctor con alta vocación. Y humanismo a flor de piel: Juan Carlos Matos Guach. Y toda una solidaria familia. Amigos leales. Y una gran institución como es el Bicentenario y glorioso hospital Juan María de Salvatierra. Lo demás, es tan sencillo: esperar la obra de Dios. Y acatarla…Ayer falleció un hombre bueno: me refiero a Rafael Tapiz Green, maestro de generaciones y líder magisterial; ejemplar padre de familia, abuelo, pero sobre todo, amigo. Tuve la oportunidad de conocer sus luchas, su obra Y gozar de su amistad Me dicen sus amigos que pese a luchar, no pudo contra la enfermedad que habitó su cuerpo en etapa final. Mi solidaridad para su esposa, hijos y entrañable familia, quienes siempre estuvieron atentos y pendientes en sus días cruciales. Adiós amigo. Y buen viaje…Y con esto nos despedimos. No olviden: hagan el bien y sean felices.

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