Burda maniobra electorera en “Punto de Partida” de Denisse Maerker

Aquiles Córdova Morán 

En su edición del 16 de febrero, el programa televisivo nocturno del Canal 2 que conduce la filoperredista Denisse Maerker, “Punto de Partida”, transmitió el reportaje de Fátima Monterrosa sobre un problema social que se ha venido ventilando en los medios durante las últimas semanas. Se trata de la ocupación de un predio de 38 has., ubicado en Cuautlalpan, comunidad del municipio de Texcoco, Estado de México, por varios cientos de familias pobres que fueron removidas de su asentamiento original en el predio Hidalgo y Carrizo, del mismo municipio de Texcoco, con los argumentos de que se trata de una “zona de alto riesgo” que, además, por lo difícil del terreno, hace imposible dotarla de los servicios urbanos fundamentales. El nuevo predio, sobra decirlo, está dentro del límite urbano de Texcoco, es decir, es totalmente apto para vivienda, y fue comprado a sus dueños legítimos de manera absolutamente legal. No se trata, pues, de una “invasión”, como se ha venido manejando. Lo que sigue no es nuevo; ya se ha dicho y reiterado en múltiples ocasiones, tanto por los propios interesados como por los dirigentes antorchistas que los encabezan; pero sí es nuevo el foro en que se publican las viejas mentiras y el carácter de guerra electorera sucia del reportaje a que me refiero. Por razones de espacio, me constreñiré sólo a los puntos que creo nodales del trabajo de Fátima Monterrosa, dejando en el tintero muchos detalles que sería imposible agotar.

Primer punto: Sostiene Fátima que es falso que el predio en litigio haya sido pagado de manera tripartita por los gobiernos federal, estatal y el grupo beneficiado. Y para demostrarlo, ofrece el testimonio del director General del Organismo de Cuenca y Aguas del Valle de México (funcionario federal), Ing. Miguel Ángel I. Vázquez, quien, en efecto, niega enfáticamente la participación federal en la compra. Pero yo sostengo que quien miente es el Ing. Vázquez o, en su defecto, que está totalmente mal informado, pues no hay modo de desaparecer el documento oficial, firmado por el Ing. José Luis Luege Tamargo, exdirector General de la CNA, en el cual aprueba la operación y autoriza una erogación de 30 millones de pesos para ese fin, aunque al final, ciertamente, sólo se entregaron 12 de esos millones. Esto lo respaldan las declaraciones del secretario de Desarrollo Urbano del Estado de México, hechas a un importante medio radiofónico, declaraciones que la reportera debe conocer bien. De las aportaciones de las otras dos partes no me ocupo, porque Monterrosa tampoco dice nada sobre ellas.

Segundo punto: Fátima informa que el predio Hidalgo y Carrizo sigue ocupado por varios cientos de familias a quienes los “líderes” abandonaron allí por no ser de los suyos, con lo que pretende deslegitimar el carácter de causa social justa de la ocupación del predio de Cuautlalpan. Exhibe tomas de la ocupación y recoge el testimonio de un “colono” que pasa fugazmente por la pantalla. Esto es una deshonesta manipulación de los hechos y también de las cámaras de televisión, pues éstas pueden probar que el predio está ocupado, pero no cómo y por quién se ha generado la ocupación actual. La invasión original de Hidalgo y Carrizo fue promovida y amparada por el entonces alcalde de Texcoco, el perredista Constanzo de la Vega Membrillo. Para entonces, esa gente ni siquiera sabía de la existencia del antorchismo. Más tarde, el desalojo fue ordenado por el mismo que propició la invasión, pero esta vez sin ningún tipo de apoyo para los desahuciados, por lo cual éstos buscaron y obtuvieron el respaldo del antorchismo texcocano para una reubicación justiciera de todos los desalojados. Así se hizo y el predio, por tanto, quedó absolutamente limpio. Ahora está ocupado de nuevo, pero no por los “abandonados” de Antorcha, sino por gente manipulada por los perredistas Constanzo de la Vega, Higinio Martínez y Horacio Duarte, en contubernio con el diputado priista de la zona, para acrecentar su caudal de votos en las elecciones que se avecinan. ¿No se enteró de esto la acuciosa reportera de “Punto de Partida”? Pues le informo que el asunto lo conoce bien la propia Secretaría de Gobernación federal, que me lo ha hecho saber directamente.

Tercer punto: dice la reportera que las 38 has. de Cuautlalpan son sólo el último eslabón de una serie de “invasiones” previas de los antorchistas, y cita las colonias Leyes de Reforma, Ampliación Leyes de Reforma y otras. Pues éste es un tercer embuste de la señora (o señorita): ninguna de las colonias que menciona (ni las que calla) fueron “invasión”, sino legítimas operaciones de compra-venta de las que existe toda la documentación respectiva en regla. Los dueños de los lotes tienen perfectamente legalizada su propiedad. Adicionalmente, se puede probar, con la prensa misma en la mano, que ninguno de esos asentamientos fue tachado ni objetado por nadie como “invasión” en su momento, lo que demuestra que todo es un novísimo descubrimiento de Fátima, que merecería por ello el premio de “reportera del año”.

Cuarto punto: Fátima acusa a Araceli Bautista, dirigente antorchista, de haber “invadido” cientos de departamentos en el predio Xolache, y presenta una lista con nombres de propietarios y con las cantidades que “le pagan a Araceli” quien, se entiende, se las embolsa tranquilamente. Otra mentira totalmente salida del magín de la reportera. Los departamentos del predio Xolache fueron un gran negocio pactado entre una inmobiliaria e Higinio Martínez, entonces alcalde de Texcoco. Por razones que nadie aclara, la inmobiliaria, al final, se negaba a entregar los departamentos a sus dueños, y éstos, con el apoyo de Higinio, los tomaron por la vía del hecho en el año de 2003. La constructora demandó ante la Procuraduría de Justicia de Texcoco, y los dueños de las viviendas, amenazados de desalojo, pidieron el apoyo de Antorcha en el año 2008. Tras una larga y difícil lucha, se logró finalmente la firma de un convenio entre autoridades y partes interesadas el día 12 de octubre de 2011, en el cual se estipula que la gente pagará, en lugar de los 450 mil pesos que les exigían, sumas que van de 140 mil a 160 mil pesos, según el caso. La “prueba documental” de los “cobros” que se embolsa Araceli Bautista  no son más que un auxiliar para el control de los abonos que los derechohabientes depositan directamente en la cuenta No. 713 201, perteneciente a la inmobiliaria, y de la que Araceli no toca, ni puede tocar, un solo peso. Así teje sus “verdades” Fátima Monterrosa.

Quinto y último punto: el reportaje comienza recuperando un fragmento del discurso del Lic. Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del Estado de México, en el Estadio Azteca, ante más de 150 mil antorchistas reunidos para celebrar el 35 aniversario de su organización, y cierra con la acusación de que Peña Nieto dilapidó millones para “hacer regalos” costosísimos a sus incondicionales. La pregunta obvia es: ¿qué tiene que ver el discurso de Peña Nieto en el Azteca con sus supuestos “despilfarros” para dotar de vivienda barata a los pobres? ¿Qué se busca al negar que el predio fue una compra respaldada y financiada en forma tripartita por la federación, el estado y los interesados? ¿Por qué el afán paralelo de enlodar de modo tan falaz y soez al antorchismo, sólo porque defiende con firmeza el derecho de los pobres a una vivienda digna? La respuesta es clara: se busca desprestigiar al precandidato priista a la Presidencia de la República, culpándolo de sus propios “errores” y enlodando a sus aliados para enlodarlo de rebote a él también; y por esta vía, restarle simpatía y votos en la elección que se avecina. Pero ante maniobra tan artera y despreciable yo invito al antorchismo nacional, y a todos nuestros amigos y lectores a esta sencilla reflexión: si los enemigos del Lic. Peña Nieto no hallaron mejor argumento para ensuciarlo que responsabilizarlo de “despilfarrar millones” en vivienda para los pobres, eso, aunque no sea del todo cierto, quiere decir que lo condenan por lo mejor que puede exhibir un político de nuestros días, esto es, por preocuparse y ocuparse de los más necesitados. Por tanto, implica también que sus detractores confiesan indirectamente ser rabiosos enemigos de esos intereses, el de la vivienda popular, por ejemplo, y que obrarán en consecuencia de llegar al poder. La conclusión lógica es, entonces, que los pobres y marginados de este país, que somos la inmensa mayoría, no tenemos mejor opción que Peña Nieto y que, en vez de darle la espalda, debemos brindarle con más decisión nuestro apoyo el día de las elecciones. Eso es lo que nos enseña el ataque de los perredistas y de sus aliados vergonzantes.

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