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Balconeando / El “vivillo” de Nacho

Francisco Javier Monroy Sánchez, alcalde interino de La Paz, enviaba órdenes de compra a través de la Dirección de Adquisiciones de Oficialía Mayor para que los vehículos oficiales fueran reparados en los talleres de su propiedad, y para no levantar sospechas luego expedía la factura correspondiente a nombre de su secretaria y prestanombres, Silvia Aguilar Baltazar. . .

El tan trillado escándalo de corrupción en que se vio involucrado el ex alcalde de La Paz, Francisco Javier Monroy Sánchez, estalló cuando se terminó la etapa de revisión de la entrega-recepción, pues justo ahí comenzaron a brotar los primeros negocios obscuros del “connotado” priista al estar involucrado en múltiples operaciones que evidentemente eran ilícitas, y que iban desde la auto compra de llantas hasta las reparaciones y refacciones de un centenar de vehículos oficiales.

Así, en tan solo 207 días, quién de forma interina cubrió a Esthela de Jesús Ponce Beltrán en el Ayuntamiento, firmó contratos y se autorizó auto pagos por el orden de 8 millones 862 mil 520 pesos, iniciando con ello su fugaz mini periodo de gobierno y logrando convertirse de la noche a la mañana en el proveedor favorito del Ayuntamiento de La Paz.

En tan sólo seis meses de interinato -del 6 de marzo al 27 de septiembre de 2015- Francisco Javier Monroy Sánchez fue rapaz, codicioso y ágil como gacela al expedir 377 facturas por concepto de compras de refacciones, accesorios, llantas, aceites, filtros de gasolina, bombas de frenos, mangueras del sistema de enfriamiento, alineación y balanceo de llantas y cambio de aceites y afinaciones para el parque vehicular de la Dirección de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal, así como también para las unidades motoras de Servicios Públicos Municipales, Obras Publicas y Asentamientos Humanos, Cuerpo de Bomberos, ZOFEMAT, Instituto de Cultura, Coordinación de Delegaciones, Cabildo y la Presidencia Municipal.

El enjuague y la trama fue sencillo, ya que enviaba órdenes de compra a través de la Dirección de Adquisiciones de Oficialía Mayor, y con ello los vehículos oficiales ingresaban a servicio y reparación en los propios talleres propiedad de Francisco Javier Monroy Sánchez; pero para no levantar sospechas el entonces munícipe extendía la factura correspondiente a nombre de su secretaria y prestanombres Silvia Aguilar Baltazar, quien fungía presuntamente como propietaria de “Auto Servicios Aguilar”. ¡Quihúbole!

Durante los 207 días que gozó de las mieles del poder, Francisco Javier Monroy Sánchez se auto pagó 8 millones 862 mil 520 pesos con 20 centavos, y fue tan manilargo su paso por el Ayuntamiento, que las “compras oficiales” subieron un 675 por ciento más que en el periodo de la ex alcaldesa Esthela de Jesús Ponce Beltrán, quien dicho sea de paso también tuvo lo suyo, pues hizo operaciones indebidas por 4 millones 370 mil 558 pesos con 80 centavos en el negocio del entonces alcalde suplente y después sucesor de ella en el Ayuntamiento de La Paz.

Además en la revisión física del domicilio fiscal del supuesto negocio denominado “Auto Servicios Aguilar”, y que se decía estaba ubicado en la colonia 8 de Octubre de la ciudad capital del estado, únicamente se encontraron viviendas particulares, lo que dejó en claro que la dirección fiscal solo fue utilizada para la expedición de las facturas, y ya para rematar el cuento del ambicioso y ávido sinvergüenza, cuando no tuvo dinero para auto pagarse al final de su administración, exactamente el 25 de septiembre del 2015, es decir, tan solo tres días antes de dejar la alcaldía, Francisco Javier Monroy Sánchez -de acuerdo a la Póliza de Diario Número 141- autorizó la donación de un terreno ubicado en la colonia Villas del Encanto en pago al adeudo en favor de su secretaria y prestanombres Silvia Aguilar Baltazar, esto a través de un contrato de reconocimiento de adeudo y donación registrado por el Notario Público No. 3, Carlos Arámburo Romero, según la escritura 53 mil 665, mismo que está valuado en 2 millones 500 mil pesos.

Pero al sentirse acorralado por sus desenfrenos financieros, el pasado 24 de julio, Francisco Javier Monroy Sánchez promovió un Juicio de Amparo bajo el número de expediente 914/2017 en contra del Juzgado Segundo de Primera Instancia del Ramo Penal, derivado porque la síndica municipal del XV Ayuntamiento de La Paz, Rosa Evelia Solorio Ramírez, interpuso las primeras cuatro denuncias penales en su contra -el 5 de mayo del 2016- en la Agencia Investigadora Especializada en Delitos Cometidos por Servidores Públicos de la Procuraduría General de Justicia del Estado.

Las interrogantes a todo ello serían: ¿Llegará la mano de la justicia atrapar al “vivillo” de Francisco Javier Monroy Sánchez? ¿Quedará impune el actuar de Silvia Aguilar Baltazar como prestanombres del ahora ex edil paceño?  ¿Fue puro circo, maroma y pantomima lo dicho por Armando Martínez Vega en el sentido de que se ejercería la ley hasta sus últimas consecuencias en contra de quienes saquearon las arcas del pueblo de La Paz? Bueno, pues habrá que esperar el epílogo de esta novela de absorto suspenso y enésimas pillerías, y mientras algo ocurre al respecto quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .


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