Balconeando / ¿Temor, corrupción o colusión?

Se ha podido observar como en los municipios de La Paz y Los Cabos están prácticamente militarizados

Se ha podido observar como en los municipios de La Paz y Los Cabos están prácticamente militarizados, esto después de que la tarde del pasado 31 de marzo pasado llegara un contingente del Ejército Mexicano, y quienes, según el gobernador Carlos Mendoza Davis, iniciarían labores de inteligencia y operativos para dar una mayor contundencia a las estrategias establecidas por el Grupo de Coordinación de Seguridad Pública del Estado.

Y es que después de más de medio millar de ejecutados en Baja California Sur a manos del crimen organizado, y del serio riesgo de perder un destino turístico de primer mundo como lo es Los Cabos, fue que se envió el contingente militar.

Una vez establecidos los militares tanto en Los Cabos como en la ciudad capital de la media península, la primera acción fue sacar de circulación a los agentes uniformados de la Policía Estatal Preventiva, y sobre todo de aquellos quienes pesan acusaciones por supuestamente proteger a los grupos criminales en pugna, y hasta dar apoyo logístico en la ola de homicidios violentos.

Pero: ¿qué fue lo que realmente originó el arribo del contingente de la Secretaría de la Defensa Nacional a Baja California Sur? Bueno, pues se dice que a una serie de situaciones violentas que incluso fueron dadas a conocer fuera de las fronteras sudcalifornianas.

Por ejemplo, el 12 de marzo se registró una persecución que terminó en una balacera en el lobby del complejo turístico del hotel Hyatt Ziva, cuyo episodio fue grabado y subido por muchos a las redes sociales, convirtiéndose rápidamente en tendencia, y donde fue capturado el sicario Ricardo Andrés Rodríguez Herrera, quien se dice es lugarteniente de “El Colores”, brazo armado de las Fuerzas Especiales de Los Dámaso, causó conmoción social.

Después el 26 de marzo fue ejecutado el sicario Carlos Ignacio Vázquez Contreras, alias “El Barbas” o “El Caloso”, justo cuando circulaba a bordo de un automóvil de color blanco sobre el Boulevard Antonio Mijares, casi frente al hotel Mayan Palace, y que durante el ataque armado una bala alcanzó a una turista estadounidense de 60 años, originaria de Pensilvania, y quien quedó herida en la refriega, dando paso con estos par de hechos a que se abollara la corona del destino de Los Cabos ante la opinión pública local y nacional.

Por ello se dio la orden del envió de tropas militares, mismas que históricamente son desplazadas en casos exclusivos de “misiones críticas”, y cuyo arribo se circunscribe en la evidente falta de control por parte del Gabinete de Seguridad en Baja California Sur, pues aunque se quiera negar la delincuencia está desbordada por falta de actividad, intereses y actos de evidente corrupción por parte de policías coludidos con los grupos criminales, los cuales están dejando de cumplir con su trabajo y dando en consecuencia resultados nefastos que saltan a la vista.

En más de una ocasión hemos dicho en este mismo espacio que el estado de Baja California Sur históricamente había tenido un excelente nivel de seguridad y una gran calidad de vida, pero la delincuencia organizada agarró a todos los cuerpos de seguridad dormidos.

Lo peor de todo esto es que ahora incluso los criminales retan publica y abiertamente a la autoridad, y penosamente esa misma autoridad ni siquiera da la cara, ni siquiera sale a expresarse sobre esos desafíos, y que nos indica eso: ¿Qué hay temor, corrupción o colusión?

Todo, absolutamente todo lo quieren arreglar con boletines de prensa mal redactados.

Por ejemplo,  antier por la noche poco después de saberse de una ejecución a las afueras del CRESO de La Paz, la Procuraduría General de Justicia del Estado informaba que aproximadamente a las 19:49 horas se tuvo conocimiento vía C4 que en la colonia Emiliano Zapata, se escucharon detonaciones de arma de fuego.

En el lugar, según el parte oficial,  se constituyeron agentes de investigación y peritos adscritos a la Dirección de Servicios Periciales corroboraron lo anterior, y localizando sobre la acera del Boulevard Colosio casi esquina con Álvarez Rico, el cuerpo sin vida de una persona del sexo masculino, por lo que ordenaron el levantamiento y traslado del cuerpo al Servicio Médico Forense para la práctica de la necropsia de Ley.

Pero unos párrafos arriba marcamos que lo peor de todo es que ahora incluso los criminales retan publica y abiertamente a la autoridad, y que penosamente esa misma autoridad ni siquiera da la cara, ni siquiera sale a expresarse sobre esos desafíos y eso nos indica: ¿Qué hay temor, corrupción o colusión? ¿Por qué? pues porque  de las primeras investigaciones se desprendió =según el boletín de la PGJE= que el hoy occiso respondía al nombre de Juan Salvador Díaz Moreno, que era originario de Mazatlán, que contaba con 40 años y que se desempeñaba como Comandante de la Policía Estatal Preventiva. Fin del comunicado, ni más ni menos.

Nadie puede negar que en los últimos tres meses del año se ha reportado un repunte de eventos violentos y ejecuciones en Baja California Sur. Nadie puede negar que en lo que va del año ya van 156 ejecuciones, y en donde particularmente se ha centrado en el municipio de Los Cabos con 114 víctimas.

Ahora las Fuerzas Especiales del Ejército se unen a los cientos de elementos de la Gendarmería Nacional que llegaron a Los Cabos hace más de un mes, y a los agentes de la Policía Ministerial, estatal y municipal que siguen coordinando estrategias para combatir al crimen organizado.

¿Habrá resultados pronto? La verdad, no lo sé, y mientras algo ocurre al respecto quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .


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