Balconeando / Sal amarga

La compañía Exportadora de Sal está atrapada en un conflicto de interés

La compañía Exportadora de Sal está atrapada en un conflicto de interés, causa principal de sus tropiezos mercantiles que se suma a la crisis interna, demandas del sindicato, las exigencias de los ejidatarios y su baja en la producción.

Esos son los ingredientes del menú que enfrenta hoy en día el director general de la paraestatal, Xavier Lazcano Díaz, hombre de todas las confianzas de Enrique Peña Nieto y que asumió el cargo el pasado 13 de mayo de este año.

El cisma inició en diciembre del 2015 con la decisión del Consejo de Administración de remover fulminantemente al entonces director general, Jorge Humberto López Portillo Basave.

La cúpula de ESSA pretendía que López Portillo no se enterara, pero terminó por desatar una crisis en la corporación, propiedad en 51 por ciento del Fideicomiso al Fomento Minero –dependencia de la Secretaría de Economía – y el resto de la japonesa Mitsubishi Corp.

La tormenta quedó expuesta en la sesión del Consejo de Administración del 30 de enero pasado, justo cuando salió a luz que no había habido una entrega formal del puesto de parte de López Portillo, quien se rehusaba a reconocer la destitución.

Incluso días después de que esa decisión ya había sido comunicada a la empresa, López Portillo continuaba ostentándose como director general y enviaba comunicados oficiales a las áreas, señalando que seguía en el cargo, lo cual ha dificultado en gran medida poder tener conocimiento de la situación de la administración general.

Finalmente, el 19 de enero de este 2016, se materializó la transmisión del puesto al director de Operaciones, Daniel Couttolenc, quien a su vez lo transfirió interinamente a Esquivel, y luego de la destitución de López Portillo, quien se ancló en la dirección de ESSA en julio de 2013, la jerarquía de la empresa procedió a revisar todas las áreas de ESSA, ante lo cual topó con “resistencia y falta de colaboración de varias áreas”.

La administración la considera “falta de institucionalidad”, situación que perjudica la operación de ESSA y es la matriz de la decisión de ese 30 de enero de remover a los gerentes de Recursos Humanos, Promoción Comercial, Adquisiciones y Almacenes, Comunidad y Servicios, Conservación y Obra Pública, así como el Jurídico.

El examen preliminar arrojó “diversas irregularidades”, pero se requiere de un análisis a detalle con la necesidad de más tiempo y personal especializado para entender el fondo del meollo de lo que se vive en la empresa Exportadora de Sal de Guerrero Negro.

Como se sabe la salinera, fundada en 1954 y explota 88 mil hectáreas de materia prima, la cual se envía principalmente a Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, América Central, Nueva Zelanda, Canadá y Taiwán.

La corporación cuyas ventas anuales rondan en los 150 millones de dólares, produjo 7 millones 200 mil toneladas de sal en 2012, 8 millones en 2013 y más de 9 millones en 2014.

ESSA produce sal industrial, de tipo regular, fina, gruesa, deshielo y baja en bromo, y de mesa.

Ahora bien, y volviendo a la trama y enredos al interior de ESSA, se sabe que conocedor de su reemplazo, López Portillo apostó en diciembre último a una movida sagaz: Demandar en nombre de ESSA al Consejo de Administración integrado por representantes de la Secretaría de Economía, Hacienda, el gobierno de Baja California Sur y Mitsubishi, esto por decisiones arbitrarias y violación de derechos laborales.

Pero el amparo no prosperó, como consta en los expedientes 2486/2014 del 26 de diciembre y 2477/2014 del 30 de diciembre. El Ministerio Público no notificó a ESSA por atravesarse el descanso navideño y Esquivel optó por no ratificar la querella, por lo cual el caso fue desestimado.

López Portillo dijo a varios medios locales que su destitución provino de su rechazo al nombramiento de Esquivel como director de Administración y Finanzas de la empresa mixta. El personaje arrastraba el antecedente de ser el contralor en la construcción de la Estela de Luz, una de las herencias penosas de la administración de Felipe Calderón.

Esquivel estuvo a cargo del órgano interno de control de III Servicios o Triple I en esa obra, que costó mil 200 millones de pesos –por encima de su presupuesto inicial de 393 millones–. De hecho, la Secretaría de la función Pública avisó a Los Pinos que no era aconsejable ese nombramiento, pero aun así les valió.

ESSA contrademandó a López Portillo ante la Procuraduría General de la República y el Órgano Interno de Control por incumplimiento en las labores de los servidores públicos.

En su ‘Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2013’, la Auditoría Superior de la Federación desnudó el conflicto productivo, de precios y de venta de la paraestatal, la dependencia de la Cámara de Diputados revisó 26 contratos con Mitsubishi Corporation y Mitsubishi International Corporation por venta de sal industrial al extranjero, y en 25 de ellos no se estipuló que el precio de la sal se pueda modificar o actualizar. De hecho el Consejo de Administración presidido por Mario Cantú, coordinador general de Minería en la Secretaría de Economía, decidió que los vínculos suscritos iban a respetarse tal cuales.

ESSA vendió sal industrial a precios inferiores al costo promedio de producción =de 15.25 dólares= en siete contratos, y una oferta en firme de China entre 10 y 14.55 dólares por tonelada métrica, cuando la cotización internacional alcanzó 70 dólares, una merma superior a cinco mil millones de pesos, por ello ESSA dejó de percibir 3 millones 400 mil dólares, casi 44 millones de pesos para cubrir dicho costo.

La Auditoría Superior de la Federación halló 264 mil dólares =3 millones 400 mil pesos= pagados a Mitsubishi que la salinera dejó de embolsar por la aplicación de precios de venta distintos a los fijados en dos contratos con Mitsubishi, así como ajustes en precio y calidad del producto en otros tres contratos.

La compañía devolvió entonces a la Mitsubishi 10 millones 800 mil dólares =más de 137 millones de pesos= por ajustes al precio de venta de sal industrial, sin evidencias de los motivos para avalarlos ni de su aprobación por el Consejo de Administración, además, pagó por demoras 366 mil 600 dólares =4 millones 700 mil pesos= a Baja Bulk Carriers, propiedad a partes iguales del gobierno y de Mitsubishi, sin contar con pruebas de su justificación.

El contralor concluyó que ESSA carecía de capacidad de compra, distribución y comercialización, lo que limitaba su margen para acceder a nuevos mercados y evaluar otras alternativas de venta.

Además, la Auditoría Superior de la Federación resaltó que dos personas de Mitsubishi contaron con la designación en el Consejo de Administración como consejeros, pero se desempeñaron como director adjunto y gerente de Apoyo Productivo, lo que denota presuntos intereses en conflicto.

De 15 contratos firmados por ESSA, por seis millones 342 mil toneladas de sal de grano a granel, que totalizan 2 millones 224 mil dólares, el precio mínimo pactado es de 18.6 dólares por tonelada y el máximo de 20.08 dólares.

Dos vencieron en marzo y abril últimos, otro más caducó en junio, otro en diciembre próximo y el resto hasta el 2024. En los primeros, ESSA tendrá que obtener mejores precios, para cumplir con las sugerencias de la Auditoría Superior de la Federación.

ESSA no alcanzó la meta proyectada en el primer semestre de este año, periodo en el cual la producción totalizó un millón 785 mil 900 toneladas de sal, en comparación con el objetivo planificado de dos millones 72 mil 858.

En el primer trimestre de 2014, la salinera fue exitosa, pues produjo dos millones 28 mil 195 toneladas, superiores al millón 962 mil 916 esperadas.

En la sesión de abril del Consejo de Administración, Esquivel recibió una dura reprimenda por las estadísticas obtenidas. La proyección para junio es de cuatro millones 254 mil 605 toneladas.

Las cuitas de ESSA no terminan ahí, pues se enfrenta a demandas judiciales del sindicato y de los ejidos a los cuales les renta tierra para explotar la sal.

ESSA usufructúa 44 mil hectáreas de los ejidos Benito Juárez, Presidente Gustavo Díaz Ordaz, Niños Héroes y Gómez Palacios, a razón de 700 pesos anuales por hectárea.

ESSA le renta 16 mil 700 de sus 144 mil hectáreas. En 1987 le pagaban 17 pesos, y 500 en 2006, sin embargo el Ejido Benito Juárez presentó una demanda en 2014 para obtener un mejor contrato.

Además, desde 2013 enfrenta una querella del Sindicato Industrial de Trabajadores Salineros, Marineros, Maquinistas, Cargadores Similares y Conexos de la Baja California por el reparto de utilidades y que se encuentra en manos del Sistema de Administración Tributaria.

El litigio se originó cuando ese gremio detectó que no coincidían las facturas con los pedimentos de sal y los reportes entregados al SAT entre 2008 y 2013.

A ciencia cierta no se sabe cómo terminará mañana el conjuro de huelga que hay en esta novela de suspenso llamada “Sal Amarga”, por lo que mejor quien esto escribe seguirá Balconeando. . .


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