Apenas días después de que la aprobó la Cámara de Diputados, el Senado en breve iniciará con la discusión de la polémica Ley de Seguridad Interior, una norma que el gobierno federal y el bloque del PRI-PVEM consideran prioritaria pero que ha dividido a los grupos parlamentarios de oposición

Balconeando / ¿Sabía usted?

Un buen amigo me hizo llegar el documento -15 páginas- de la Minuta Proyecto de Decreto por el que se expidió la Ley de Seguridad Interior, y más que ayudarme a despejar las dudas que ya de por sí tenía con el tema, sucedió que provocó que se me vinieron a la mente más entresijos.

Otro estimado compañero por su parte, me hizo el favor de mandarme la opinión de Denise Dresser del pasado 4 de diciembre bajo el título de “Con Licencia”, y después de leer detenidamente el envío electrónico quedé más turulato. ¿Por qué? Bueno por entre las interrogantes que se plantea la reconocida periodista hay una serie de cuestionamientos que dejan volar a la imaginación por las respuestas a estos.

Por ejemplo: ¿Por qué Ley de Seguridad Interior le confiere facultades extraordinarias al Ejército y a la Marina, incluyendo la posibilidad de llevar a cabo tareas de investigación sustituyendo al Ministerio Público, intervenir comunicaciones privadas sin una orden judicial y utilizar la fuerza letal para contener protestas pacíficas? ¿Lo sabe usted?

Segunda pregunta: ¿No cree usted que sería mejor una regulación que incluyera pasos para fortalecer y entrenar a las policías e ir retirando gradualmente a las Fuerzas Armadas?

Tercera duda: ¿Por qué la información sobre operativos militares será clasificada, y las Fuerzas Armadas no tendrán que rendir cuentas sobre su actuación? ¿Acaso lo sabe usted?

Algo que preocupa en demasía de todo esto es que la Ley de Seguridad Interna aprobada y que ahora ha sido turnada al Senado, no contempla la salida gradual del Ejército de las calles, ni tampoco establece fecha límite para su permanencia en las mismas.  Por lo que uno se pregunta: ¿Sin tales especificaciones de temporalidad, no se perderá todo incentivo para mejorar a las policías o bien, responsabilizar a los gobernadores de no hacerse cargo de ello?

Y lo digo porque tal parece que la Ley de Seguridad Interior no hubiese sido elaborada por los legisladores federales sino por un grupo de estrategas de la Secretaría de la Defensa Nacional, pues se ignoran totalmente las recomendaciones de cientos de expertos en materia de seguridad y en el combate a la violencia, esto tanto a nivel nacional como internacional.

Ahora bien, al General Salvador Cienfuegos le asiste la razón cada vez que dice que las Fuerzas Armadas “no estudiaron para perseguir delincuentes”. Pero luego entonces uno interpela: ¿Por qué se les está dando el poder para seguir haciendo lo que dicen que no saben hacer, y porqué Enrique Peña Nieto con su imposición de propuesta de ley está expandiendo el papel del Ejército para combatir la delincuencia, cuando el propio Ejército ha reconocido que no hace bien esa labor? ¿Usted lo sabe?

¿O será quizás que con el nuevo marco legal que el Ejército ha pedido y que el gobierno ha apoyado, será más simple usar a las Fuerzas Armadas para reprimir los conflictos sociales, estudiantiles, ambientales y porque no, hasta post-electorales? La verdad es que no lo sé, pero aclaro que es una mera interrogante que nace por el par de documentos enviados y leídos.

Si alguien me cuestiona cual podría ser una propuesta propositiva a todo lo antes marcado, tal vez podría decirse que sería más sensato exigir una mejor normatividad para las Fuerzas Armadas en vez de una Ley de Seguridad Interior inconstitucional, defectuosa y contraproducente. ¿O qué opinión le guarda a usted ello?

Así, sin más ni más, creo que la ya polémica y dialéctica Ley de Seguridad Interna tiene más bemoles que una mala partitura escrita para Orquesta Filarmónica, por lo que mejor quien esto escribe seguirá BALCONEANDO. . .

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