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Balconeando / A río revuelto. . .

Para nadie es desconocido que el poder adquisitivo de cada uno de nosotros ha disminuido

Para nadie es desconocido que el poder adquisitivo de cada uno de nosotros ha disminuido, pero ante el aumento de precios por el alza al costo de la gasolina, el Presidente de México dijo que ayudará a los más vulnerables. ¿Lo entiende Usted, porque yo no?

En el periódico Reforma, el analista y periodista Sergio Sarmiento, dejó entrever que: “Enrique Peña Nieto salió finalmente a dar la cara, anunció nuevos titulares de Relaciones Exteriores y de Cultura, y advirtió que el incremento no es producto ni de la reforma energética ni de la fiscal, sino de la elevación de los precios internacionales del petróleo”

Pero estas escuetas palabras no tranquilizarán a la población ni apaciguarán a los grupos que están bloqueando carreteras o terminales de distribución de gasolina, saqueando tiendas o destruyendo estaciones de servicio.

El Presidente Peña Nieto en un punto crucial quizá tenga razón, pues el alza es a consecuencia del aumento del petróleo y la depreciación del peso, porqué con los precios en los niveles del 31 de diciembre pasado y las actuales cotizaciones del crudo, el gobierno habría tenido que cubrir un subsidio de 200 mil millones de pesos durante el 2017.

El precio de las gasolinas incide sobre toda la economía. Es iluso decir entonces que el alza no afectará la inflación general, pero los subsidios a la gasolina son una pésima política pública, pues favorecen de manera descomunal a los más ricos y promueven el uso de vehículos de motor.

Según cifras, entre 2007 y 2012, cuando los precios del crudo alcanzaron 100 dólares por barril, el gobierno usó 925 mil millones de pesos para subsidiar la gasolina, y eso es un gasto obsceno en un país pobre como el nuestro, por lo que era inevitable que subiera el precio de las gasolinas.

De hecho, se debió haber aumentado de manera gradual a lo largo del 2016, pero los incrementos que los políticos siempre nos decían que nos beneficiaban, en realidad nos perjudicaron como consumidores.

El peso, mientras tanto, se está desplomando, lo cual reduce todavía más nuestro poder de compra, y ante los aumentos del crudo y la caída del peso los precios tendrán que subir aún más.

La pregunta es: ¿Lo aguantará políticamente el Presidente? No lo sé. La promesa de dar “apoyos” a los más vulnerables quiere decir que habrá nuevos subsidios, pero serán muy ineficientes.

Mucho mejor sería para los pobres aplicar la ley y no seguir permitiendo bloqueos de carreteras. Pero aplicar la ley nunca es una opción para nuestros políticos.

Por su parte,  y también en el periódico Reforma, esto su columna “Templo Mayor”, se asegura que: “Aunque la mayor parte de las primeras protestas contra el gasolinazo fueron orquestadas por políticos, queda claro que en las más recientes que han degenerado en saqueos los organizadores originales fueron rebasados. Ya no son acciones de políticos aprovechándose de los ciudadanos para sacar ventaja para sus diferentes grupos y causas, son acciones de ciudadanos aprovechándose de lo que han hecho los políticos para sacar ventaja personal violando la ley

La duda es si los iniciadores del relajo que estamos viviendo aceptarán su responsabilidad en el caos que generaron.

Y tal vez para entender lo anterior habría que acceder a la llamada “Teoría del Pánico”, la cual es utilizada cuando el Estado necesita legitimar una acción que normalmente vulnera los derechos de los ciudadanos.

Vayamos por parte para entendernos: Primero,  se aplica la acción –en este caso las reformas-, luego el Estado genera el pánico -saqueadores y violencia- y de ahí más de uno comenzarán a pedir poner orden a la situación a través de sus fuerzas armadas para restablecer la paz social.

Segundo,  el Estado entrará entonces -a petición del pueblo- con sus fuerzas armadas incluyendo el Ejército; resultando pues que se engrandece al Estado como el ente “salvador” por restablecer el orden y se generará una aparente tranquilidad desviándose así la atención del origen del problema -las reformas de las que hablamos, renglones arriba-.

Así, se podría justificar la militarización del país bajo el pretexto de mantener la paz social, y por último se acaba con las protestas y las manifestaciones. Tal vez sea muy escueta la reflexión, pero quienes saben de esto dicen que así funciona. ¿Qué tal?

En lo personal me gusta citar los adagios populares pues considero que es sabiduría pública, y hay uno que reza: A río revuelto, ganancia de pescadores.

Percibimos que el río está muy revuelto, ni duda cabe de ello; ¿pero quienes serán los pescadores ganadores? No lo sé, será cuestión de tiempo para dilucidarlo; mientras tanto quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .


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Una Respuesta de Balconeando / A río revuelto. . .

  1. Jacquelin 06/01/2017 en 9:52 AM

    Woooooooow! Para mi todo lo que prometió a sido falso, solo nos vendió.

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