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Balconeando / Quien con lobos anda

Habrá quien se pregunte: ¿Y quién es ese tal José Martín Talamantes?

El sábado pasado, allá por el cruce las calles Abasolo y Nayarit, esto en la capital sudcaliforniana, un guateque que fue amenizado bajo los acordes de los “Cadetes de Linares” llamó poderosamente la atención a muchos, pues se trataba del festejo por el cumpleaños de José Martín Talamantes; esto primero por el festín y después, por la presencia de algunos comensales que bien vale la pena tratar a detalle.

Habrá quien se pregunte: ¿Y quién es ese tal José Martín Talamantes? Pues se trata de un joven aspirante político que ha venido picando piedra a base de entablar una ardua labor social, haciendo calcetín -término que se aplica a las caminatas de aspirantes o suspirantes-  para dar a conocer su proyecto que él mismo ha bautizado como “Territorio Tigre”.

Y que bueno, porque más que políticos de carrera, el desarrollo de Baja California Sur necesita hoy en día de un mayor enfoque ciudadano en el ejercicio de gobierno, para que con ello las decisiones de las autoridades estén permanentemente inspiradas en el sentir popular, y no únicamente incursionar a la política por el mero afán de amasar fortunas como ha sucedido periodo tras periodo en la media península.

Cabe destacar que este joven aspirante a alcalde de La Paz, fungió como miembro del secretariado electoral de la Juventud Popular Revolucionaria del PRI a nivel nacional, y su retórica la basa el mozuelo acotando que los habitantes que confíen en él podrán hallar los puntos de encuentro necesarios para exigir a las autoridades que conviertan las demandas sociales en acciones de gobierno. ¡Quihubole!

Pero bien reza el adagio popular: Dime con quién andas, y te diré quién eres. ¿Por qué? Bueno, porque como expusimos al inicio de este espacio una cosa es la reseña del glamuroso festín para agasajar al cumpleañero, y otra muy pero muy distinta la presencia de ciertos “distinguidos comensales” que se dieron cita al convite.

Por ejemplo, la presencia de Ricardo Barroso Agramont en la comilona bajo los acordes de “Los Cadetes de Linares” es perniciosa para la imagen del bisoño aspirante a edil de La Paz,  pues para muchos es sabido que quién alguna vez fue considerado “una promesa política del PRI” resultó ser a final de cuentas un cuatrero de los presupuestos de campaña, un vil engañabobos, un trepador político sin escrúpulos, un político hueco intelectual y académicamente, un cortesano reconocido de ricos y poderosos, un simulador consumado como operador electoral y un espacio desperdiciado en el Senado de la República, donde nunca ha presentado una iniciativa formal, proyecto o reforma significativa que beneficie en realidad al pueblo de Baja California Sur.

¿Acaso José Martín “Tigre” Talamantes ya se olvidó del cinismo conque el pérfido de “Ricardito” Barroso se mantuvo cuándo se transmutó en “Beltronista” puro, y que lo hizo convenencieramente para seguir administrando las ruinas del PRI en la entidad, esto solo para continuar usufructuando recursos públicos y a la vez repartir chambas entre sus esbirros incondicionales?

Ojala el joven suspirante a alcalde de La Paz, y recién festejado bajo los acordes de “Los Cadetes de Linares” tenga la capacidad necesaria para observar que esa lamentable labor política carroñera con la que terminó su carrera “Ricardito”, no sea motivo para dejarse seducir por quien ocupa una curul en la Cámara Alta del Congreso de la Unión, porque si fuera así de antemano está perdido.

Otro que se dejó ver en el banquete del José Martín “Tigre” Talamantes, fue ni más ni menos que Narciso Agúndez Montaño, quien fuera  un apoquentado gobernador del 2005 al 2011, año en que se comenzaron a conocerse denuncias en su contra por abuso de autoridad, colusión de servidores públicos, peculado, coparticipación en conductas ilícitas y otros delitos, derivados esto de un quebranto por 52 millones 220 mil pesos al erario público del estado.

La historia fue que el nativo de Santa Anita en su calidad de ex gobernador huyó de Baja California Sur con rumbo a Monterrey, Nuevo León, esto tras haber sido alertado que las autoridades habían librado una orden de aprehensión en su contra, y que su plan era asistir a la graduación de su hijo Narciso Agúndez Gómez -que también hizo acto de presencia en el festín del “Tigre” Talamantes- y posteriormente buscar refugiarse en los Estados Unidos sin lograrlo, pues fue detenido por la Policía Ministerial en la Sultana del Norte e ingresado al reclusorio de La Paz para enfrentar un proceso penal.

Sin embargo, también tiene otra parte esa historia, pues el vecino de “Los Naranjos”, o sea Narciso Agúndez Montaño, recibió en diciembre pasado de manos de una incondicional suya, la hoy Contralora General del Estado, Sonia Murillo Manríquez, el otorgamiento bajo el número de Expediente Administrativo CGE/065/2011 la exoneración ante esa instancia que lo investigaba por tal caso, por lo que se archivó como asunto total y definitivamente concluido, aunque la historia de lo que fue aquel mal recordado sexenio muchos hoy la actualidad lo siguen comentando.

Por eso José Martín Talamantes debe de tener mucho cuidado con quien anda, pues no puede ni debe pregonar discursos en los que vocifere que algunas personas únicamente incursionan en la política con el afán de amasar fortunas, esto sin prestar la mínima atención a las inquietudes populares, y a la par cantar, bailar y degustar viandas bajo los acordes de “Los Cadetes de Linares” junto a Narciso Agúndez y “Ricardito” Barroso.

Hay mucha tela de donde cortar por la celebración de José Martín “Tigre” Talamantes, pues otros que se dejaron ver por allí sin disimulo alguno fueron Héctor “El Negro” Montaño, Fernanda Villarreal González, Javier Martínez, Fausto Álvarez Gámez y otros más que han transitado por el devenir de la política sudcaliforniana.

Estamos de acuerdo con que José Martín Talamantes -y su derecho es- recorra calles, brechas y caminos de La Paz para sensibilizar a la población sobre la importancia de empoderar al ciudadano, y que por eso ha iniciado una serie de encuentros con representantes de diversos sectores sociales, sobre todo con vecinos de colonias populares y familias en condiciones de vulnerabilidad, con la expectativa de que las personas con mayor adversidad puedan asumirse como los principales promotores de este cambio cultural que busca. ¡Perfecto y hasta plausible!

Pero que recuerde que quien se junta con lobos, aullar aprende,  ya que  el “Tigre” Talamantes tiene mucha madera para llevar a buen puerto su proyecto personal, ojala y no permita que otros sin oficio ni beneficio se suban a su barco y lo hundan.

¿Corregirá la brújula el imberbe aspirante a alcalde? No lo sé, mientras tanto quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .


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