Balconeando / Orejas de Burro

El titular de la SEP asegura que se cerrará la Casa del Estudiante Sudcaliforniano, pero quienes habitan el inmueble dicen que eso no sucederá. . .

Hace unos días de manera por demás irreflexiva quien todavía cobra un jugoso sueldo por estar al frente de la Secretaría de Educación Pública, o sea Héctor Jiménez Márquez, sentenció que la Casa del Estudiante Sudcaliforniano en la Ciudad de México cerrará sus puertas en definitiva en los próximos meses, ello debido a que el edificio es inseguro y que el mantenimiento del alojamiento representa un costo muy elevado para el Gobierno del Estado.

Además, el aún funcionario dijo que existe un dictamen técnico realizado por especialistas -que por cierto a la fecha no ha sido mostrado a la opinión pública -donde supuestamente se demuestra que los tres edificios del referido hogar estudiantil tiene fallas estructurales, aunado a que el albergue no es viable financieramente hablando porque representa una erogación de poco más de dos millones y medio de pesos al año.

El dialéctico y pusilánime de Héctor Jiménez Márquez además sostuvo –sin sustento como acostumbra- que los estudiantes se oponen al cierre del albergue a pesar de que perdieron dos amparos que promovieron, y también –puntualizó el mitómano titular de la SEP- que los becarios no son los mejores, pues a decir del aciago personaje “de los 60 beneficiados en la casa, solo un tercio estudia en universidades privadas; otro tercio tiene materias reprobadas o con semestres sin cursar y el resto son los que merecen el apoyo por sus buenas calificaciones”.

Por si eso fuera poco el mismo Héctor Jiménez Márquez aseguró, que hay jóvenes que llevan siete años en el albergue y que no quieren salir de ahí porque con ello obtienen casa y alimentos. Además, acotó que el dinero que recibe la Casa del Estudiante Sudcaliforniano son solamente 120 mil pesos al mes, y que ese recurso lo maneja un Consejo Estudiantil que no quiere rendirle cuentas al Gobierno del Estado.

Pero un día después de lo manifestado por Héctor Jiménez Márquez, un habitante de la Casa del Estudiante, que por cierto es catecúmeno de la carrera de Derecho en la UNAM, y que ha fungido como asesor en el escabroso caso, Javier Fernando Madero Acosta, aclaró que lo declarado por el titular de la SEP es erróneo y sin sustento, ya que explicó que la resolución del Juez fue un sobreseimiento, es decir, que está sin efecto y queda tal y como se encontraba en un principio toda vez que la autoridad negó que se cerrara el inmueble.

El joven intercesor aclaró también que cuando hay una sentencia de amparo pueden pasar tres cosas: Uno, que la justicia de la Unión puede amparar y proteger a los quejosos, y que en este caso son los jóvenes que habitan la dichosa casa,  pues el asunto determina que el acto que quiere aplicarse va en contra de las leyes, es decir, queda sin facultades para ejercerlo.

La segunda es que la justicia de la Unión no ampara ni protege a los quejosos, y en ese caso la autoridad está en lo correcto al aplicar un acto o una norma, y el amparo por obviedad no funcionará.

Y la tercera es que se sobresee el juicio pudiendo pasar esto por varias razones, pero en el caso de la Casa del Estudiante Sudcaliforniano se encontró una inexistencia en el acto, es decir, la autoridad al momento de contestar sus informes le dice al Juez que no existe el acto y por ende no se puede cerrar el inmueble.

Entonces, para conocimiento de Héctor Jiménez Márquez, se queda sin materia el juicio, y si el juzgador está diciendo que no se va a cerrar el inmueble, entonces ya no hay una razón para llevar a cabo el amparo, pues eso simple y llanamente se llama sobreseimiento.

Por lo que habrá que dejarle varias planas de tarea sin que se salte el renglón alguno a Héctor Jiménez Márquez, pues entendió mal o de plano entendió lo que quiso, ya que no significa que se haya negado el amparo a los estudiantes, sino que no hay un acto por reclamar, o sea: ¡Póngale orejas de Burro al profesor!

Por favor que alguien le explique con palitos, bolitas y rayitas al pusilánime Secretario de Educación Pública que el asunto prácticamente está como en un principio, o sea que la Casa del Estudiante Sudcaliforniano no podrá ser cerrada como aseguró, y que por lo tanto sería muy recomendable que se aprenda bien la lección antes de manifestarse ante los medios. ¿Por qué? Bueno, porque en caso de que las autoridades en Baja California Sur intenten de nueva cuenta cerrar el inmueble como han querido hacerlo, los que moran la Casa del Estudiante Sudcaliforniano podrán interponer de nueva cuenta otro amparo, pero esta vez buscarían seguramente otras estrategias para que no se repita lo mismo que hasta ahora ha venido sucediendo.

Bueno sería que Héctor Jiménez Márquez revele ante la opinión pública el dichoso dictamen elaborado por especialistas del que tanto habla, porque hasta donde se sabe  el Instituto de la Seguridad de la Construcción en la Ciudad de México se había declarado incompetente para dar un parte técnico sobre las condiciones de la infraestructura del inmueble, pues sólo se dedican a realizarlo en que respecta a giros comerciales.

Así que será cuestión de tiempo ver y saber a quién le asiste la razón en la trama del inmueble que da cobijo a los estudiantes de la media península en la capital del país: Si será en favor del mitómano consuetudinario de Héctor Jiménez Márquez, o en gracia del grupo de jóvenes que residen todavía en el inmueble; pero mientras algo sucede al respecto quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .


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Una Respuesta de Balconeando / Orejas de Burro

  1. Rafa Mdz 19/04/2017 en 2:52 PM

    Este tipo de acciones, a veces parecen más una intención de “tapar” algo o quizás la experiencia nos da esa percepción.

    Valeria la pena quizás buscar si no existe algún trasfondo en esto.

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