Balconeando / “No da una”

La batalla de la vida no siempre la gana la persona más fuerte, porque tarde o temprano quien logra sus cometidos es aquella que cree que puede, y tal parece que el alcalde Armando Martínez Vega “no da una”. . .

En lo personal no creo en aquello de la buena o mala suerte, pues creo que la suerte está constituida por factores fortuitos o casuales que no dependen de la voluntad de las personas, y tan es así que la misma ciencia ha demostrado que como se suele decirse de forma coloquial, a la suerte se la puede “ayudar”, ya sea por intuición, optimismo o bien por aprovechar al máximo las oportunidades que la vida nos depara, esas son algunas de las claves de la llamada buena suerte que uno pueda llegar a tener.

¿A qué viene esto? Pues a que existen seres, incluso políticos, que dicen haber tenido muy mala sombra en su devenir cuando en realidad simplemente se les puede definir como que “no dan una”.

Pongámosle nombre y apellido para tratar de explicar a donde se quiere llegar con esto. Por ejemplo: Armando Martínez Vega, el alcalde de La Paz; el mismo que ha repetido hasta el cansancio que está dirigiendo al municipio lo mejor puede y que ha reconocido que no ha sido nada fácil la tarea de gobernar.

¿Mala suerte? No, pues todos como personas tenemos la capacidad de crear o advertir las situaciones para obtener resultados y actuar en función de ellas. La mayoría de las veces se hacen de diversas maneras, ya sea conformando un buen ambiente para trabajar en equipo, asumiendo una actitud relajada ante la vida y sobre todo estar abiertos a nuevas experiencias. ¿Pero qué hace el munícipe ante esto? Nada, simplemente, “no da una”.

El 25 de septiembre del 2015, Armando Martínez Vega presentó a las personas que integrarían su gabinete, las cuales estarían bajo las direcciones de lo que sería el XV Ayuntamiento de La Paz. ¿Mala suerte? No, pues iniciaba con ánimo y ganas de querer hacer bien las cosas, pero en el camino le salió más de uno de sus allegados rezongón y desobediente, tal fue el caso de Isidro Ibarra Morales, quien era el secretario general del Ayuntamiento y a quien de manera indecente le aplicaron un “juicio sumario” sin derecho a defenderse y poniéndolo simple y llanamente con rumbo a su casa a descansar. O que decir de las broncas gratis en que lo ha metido su “excelentísimo” asesor jurídico que tiene, Santiago Leal Amador. O el irrisorio acontecer en el Área de Comunicación Social que inicio con Salvador Salgado Gutiérrez y donde han pasado más personajes por ese departamento que procesiones en Semana Santa.

Otro polémico caso fue su mentecatez de querer contratar a una empresa externa para cobrar el impuesto predial rezagado, el cual a la fecha asciende todavía a poco más de 500 millones de pesos, y donde Armando Martínez Vega haciendo gala de aquello de que “no da una”, salió con que no era ninguna privatización, sino una mera propuesta que presentó ante Cabildo. ¿Mala suerte? Claro que no, ya que sus simplezas lo llevan a embroncarse a más no poder, pues decidir por una compañía con registro fiscal en el estado de Guerrero y dedicada al ramo de surtir abarrotes al menudeo no fue otra cosa que un desatino y absurdo enorme.

Otra raya más al Tigre fue cuando manifestó su inconformidad sobre la presencia de diputados en los eventos públicos que como alcalde realiza, y peor aún, aseverando que se estaban aprovechando de su imagen, a lo cual el legislador de su “mismo partido”, el Acción Nacional, Marco Antonio Almendáriz Puppo, le respondió que en su caso no necesita promoción alguna; o sea, que demostró nuevamente que “no da una” el magnánimo edil.

Lo que a ciencia cierta no se sabe es si Armando Martínez Vega cree más en la superstición de que cruzarse con un gato negro da mala suerte, o haber recibido el Ayuntamiento de manos de Francisco Javier Monroy Sánchez, suplente de Esthela de Jesús Ponce Beltrán, haya sido su peor malaventura, pues a pesar de poner en claro toda una larga lista de saqueos y malversación de dinero público mediante una auditoría forense, no ha podido hacer absolutamente nada para recuperarlos. ¿Mala suerte, o no da una? Como le llamaría usted a esta situación.

Y lo último, meses y meses con la rebatinga de que subirían los costos del transporte público, incluso hasta mandó hacer un estudio de diagnóstico para ello, y por unanimidad el Cabildo en pleno rechazó el aumento al precio del pasaje, mismo que había sido solicitado por las organizaciones transportistas a principios de año. ¿También es mala suerte?

Desgraciadamente las personas perdedoras dejan que las cosas ocurran en vez de hacer que las cosas sucedan. ¿Estará programado para el éxito Armando Martínez Vega, o seguirá en la mediocridad y el fracaso? ¿Cómo podrá direccionar su vida para ir en busca de su sueño de ser Senador de la República? La verdad que no lo sé, y mientras algo sucede al respecto quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .


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